16 de julio de 2015 14:32 PM
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El agro, condicionado por la política y el límite fiscal para devaluar sin devaluar

Hay dos formas de ver los anuncios para el campo que ayer hizo el Gobierno. Una es que el Ejecutivo sigue ignorando los apremios que padecen todos los productores -tanto grandes como chicos- por el efecto combinado de la baja de precios internacionales, la menor competitividad del peso y las restricciones vigentes a la comercialización […]

Hay dos formas de ver los anuncios para el campo que ayer hizo el Gobierno. Una es que el Ejecutivo sigue ignorando los apremios que padecen todos los productores -tanto grandes como chicos- por el efecto combinado de la baja de precios internacionales, la menor competitividad del peso y las restricciones vigentes a la comercialización de sus productos. También se puede decir que hay un reconocimiento parcial de los problemas, pero con una respuesta acotada a las pymes del agro, el único sector al que el kirchnerismo está dispuesto a proporcionarle algún tipo de alivio.

Pasaron siete años desde el conflicto que se abrió con el ruralismo por la aplicación de las retenciones móviles. En ese tiempo, el Gobierno nunca mostró un deseo real de recomponer la relación. Tomó algunas medidas limitadas y reabrió el diálogo solo con una de las entidades de la Mesa de Enlace, dividiendo al frente empresario. Esa es una de las razones por las que el campo decidió protestar mañana en todo el país, en coincidencia con el día que el voto no positivo de Julio Cobos frenó la Resolución 125.

El campo podría aportar muchas más divisas a las reservas si se liberara su potencial. El Gobierno lo sabe, pero prefiere ser fiel a su relato. Compensar retenciones es una forma de reconocer que la pérdida de rentabilidad que genera la presión fiscal. Es también una forma de mejorar el tipo de cambio implícito a través de un subsidio directo. Remite a recetas aplicadas en los ‘90, cuando la meta no declarada era devaluar sin devaluar.

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