25 de julio de 2015 01:04 AM
Imprimir

La siembra girasolera en el Chaco con números “en rojo” para la campaña 2015/16

“Estamos con campos verdes pero números rojos”. Así describió Juan Camarasa, de la Unidad de Agronegocios de la Bolsa de Comercio del Chaco, el escenario agro-económico provincial en el cual se desarrollará la siembra de girasol de la campaña 2015/16.

Con buena oferta hídrica en los suelos y condiciones óptimas para sembrar, las cuentas arrojan cifras negativas derivadas de un cóctel de bajos precios, restricciones al comercio y, en menor medida, aumento de costos de producción. Así, el margen bruto para producir este cultivo se ubica en menos 48 dólares por hectárea.

 

“Si realmente se hacen los números, sembrar girasol no sería una decisión racional desde el punto de vista económico”, analizó Juan Camarasa, de la Unidad de Agronegocios de la Bolsa de Comercio del Chaco.

Esa estimación del margen bruto para una producción en campo propio es el dato final del Monitor Permanente de Márgenes Agrícolas del Chaco, que elabora la Unidad de Agronegocios de la bolsa chaqueña. El documento, que está a disposición de los interesados en http://bcch.org.ar, tiene por objetivo aportar información relevante para la toma de decisiones a nivel privado y público sobre cuestiones vinculadas al sector agrícola, a través de la descripción de los costos, rindes e ingresos de los cultivos que se tratan.

 

La metodología propuesta permite arribar a resultados promedio sin representar casos particulares. Asimismo, se entiende que las condiciones pueden variar de un caso a otro y que la geografía provincial y los planteos productivos presentan matices que pueden diferir de lo expuesto en el informe.

 

Los cálculos y resultados que arroja este Monitor resultan relevantes, ya que es inminente en la provincia el inicio de la siembra girasolera. De hecho, algunos lotes destinados a siembra convencional ya comenzaron a ser preparados, mientras que otros serán implantados recién en los primeros días de agosto, fecha indicada como el inicio de la ventana óptima de siembra.

 

Un dato no menor es que, dado que los perfiles de suelo tienen buena humedad, hay presión de malezas y su control puede resultar demasiado costoso para algunos productores.

 

 

El planteo, las pérdidas

Según explicó Juan Camarasa a NORTE, el trabajo se sustenta sobre un planteo técnico para un campo “bueno” en el que se podría obtener un rinde de 20 quintales por hectárea. “Es un rendimiento alto para el promedio chaqueño, que ronda los 12 quintales”, señaló, aunque aclaró ese promedio incluye una diversidad de planteos productivos en campos buenos y malos. “Como no hacemos apología de la mala siembra, tomamos campos buenos con un buen planteo productivo”, explicó.

 

En ese esquema, si el clima acompaña, será posible obtener un rinde de 20 quintales invirtiendo 336 dólares por hectárea (en concepto de labores, insumos y gastos operativos), y restando el costo de cosecha de 55 dólares por hectárea. En tanto, suponiendo un precio de venta de la producción en 205 dólares la tonelada, una bonificación por materia grasa (5%), y restando gastos comerciales y de flete, el productor finalmente obtendrá 145,1 dólares por tonelada. Así, el margen bruto de producción en campo propio será negativo: – 48 dólares por hectárea.

 

“Hay matices, porque pueden presentarse rindes menores o el precio por tonelada puede variar, por eso planteamos en el informe escenarios variados”, reveló Camarasa. Asimismo aclaró que también el productor puede “decidir gastar menos” -lo que se volcará al rinde- y no computar la amortización de sus implementos agrícolas; con lo cual podrían disminuirse los 35 dólares por hectárea considerados como gastos de estructura para el cálculo del margen bruto. “Pero terminan siendo engaños, porque todos esos factores deben retribuirse”, destacó.

 

Esta vez, el trabajo difundido por la Unidad de Agronegocios no incluyó el cálculo para producir girasol en campo arrendado, dados los números negativos que ya presenta un planteo en campo propio. Sin embargo, Camarasa estimó que, con un rinde de indiferencia de 23 quintales/hectárea (el nivel en el que el productor no gana ni pierde dinero) y un costo de aparecería del 25 al 30% (400 kilos/hectárea), el margen bruto de producción en campo arrendado se ubicaría en torno a los -135 dólares por hectárea. “Números tan negativos inhabilitan hacer un planteo de arrendamiento”, fundamentó.

 

 

Campaña 2014-15 versus 2015-16

En el análisis, el titular de la Unidad de Agronegocios contrastó los números de la campaña pasada con los que se presentan para la actual siembra girasolera. “No tuvimos un incremento significativo de costos a nivel del planteo técnico. Por hectárea, entre campañas, se incrementaron entre 10 y 15 dólares por hectárea. Pero hubo una caída de precios del orden de los 60 dólares”, puntualizó. Recordó así que el girasol rondaba los 260 dólares por tonelada en la temporada 2014/15 y ahora se ubica en torno a los 205 dólares.

 

La tendencia en materia de precios es difícil de determinar, ya que el girasol tiene “un mercado reducido, con una dinámica oligopsónica (pocos compradores y muchos vendedores), y no existe un acople directo entre el precio internacional y el local”, explicó Camarasa. En ese orden, recordó que existe un mercado intervenido y, por tanto, parte de lo producido en aceite debe volcarse al mercado interno a precios regulados.

 

“En Argentina nos empecinamos en tratar de romper esa dinámica de oferta y demanda, que indica que cuando la oferta se reduce los precios se incrementan. Aquí, en el mercado del girasol, eso no sucede”, sostuvo y finalmente advirtió que “la inversión se desalienta”. Por eso, en ese escenario, que haya una menor producción girasolera no necesariamente implicará que los precios pagados puedan ser mayores a los actuales del mercado.

 

 

Estimaciones variadas

Acerca de la superficie, las estimaciones son variadas. “Hay quienes opinan que se sembrará más. Y las condiciones climáticas están dadas para que ello se produzca”, analizó el especialista. Así dijo que el invierno en la provincia se presentó con condiciones húmedas de excepción, lo que permitió una buena carga de los perfiles. “Productivamente hay incentivos para sembrar”, indicó, y consideró que aquel que tenga una “vocación productiva tal vez se incentiva y siembra”, pero “si realmente se hacen los números, sembrar girasol no sería una decisión racional desde el punto de vista económico”.

 

Bajo las condiciones actuales productivas, la intención de siembra actual supera las 400 mil hectáreas. Pero incorporando el condimento económico y la incertidumbre de muchos productores, el número se reduce a la mitad. “Entre los distintos actores que se consultan se habla de una cifra menor, 200 mil hectáreas de intención de siembra, considerando la buena condición productiva pero la mala condición económica y financiera”, explicó el experto, y dejó claro que “son todas especulaciones que se irán determinando en los próximos días”.

 

“De todos modos el productor es optimista por naturaleza y sus racionales de decisión no son puramente económicos. Así, es probable que debido a las buenas condiciones climáticas haya un incremento de área respecto al año pasado”, evaluó Camarasa.

 

Ventana óptima

La ventana óptima de siembra de girasol en el Chaco arranca en los primeros días de agosto y se extiende durante todo ese mes; aunque para los lotes que se implantan en convencional la fecha óptima comienza un poco antes, ya que se trata de un cultivo susceptible a heladas tardías. ”Se están observando algunas labores de iniciode siembra en convencional”, reveló finalmente el líder de la Unidad de Agronegocios.

 

Margen bruto de producción

Nota: El precio neto de venta Pizarra Rosario menos flete y gastos comerciales Fuente: Unidad de Agronegocios – Bolsa de Comercio del Chaco

 

 

 

Proyectan expansión del área nacional

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires realizó un relevamiento en todas las zonas que conforman la región agrícola nacional, sobre intención de siembra de girasol para la nueva campaña que está próxima a comenzar.

Los resultados preliminares permiten anticipar un incremento tentativo de superficie implantada, del orden del 11,5 % en comparación al ciclo previo. De esta forma, la primera proyección temprana de siembra para el ciclo 2015/16 es de 1.450.000 hectáreas, superficie que de concretarse se ubicaría un 11,3% por debajo al promedio de área implantada durante las cinco campañas previas.

 

Los resultados obtenidos a partir del relevamiento mostraron una tendencia hacia la expansión de superficie destinada al cultivo de girasol, sobre el extremo Norte de la región agrícola nacional, en donde se ubican los núcleos productivos NEA y Centro-Norte de Santa Fe. En estas regiones y sobre todo en el núcleo productivo de Chaco, el inminente comienzo de la siembra, junto con la buena oferta hídrica disponible en los cuadros, apuntalan la actual proyección del área para la nueva campaña.

 

En paralelo, sobre gran parte de la franja central de la región agrícola nacional, la participación del cultivo de girasol durante las últimas campañas varió entre un 3,5 % y un 5,5 % en relación al total de la superficie implantada en todo el país.

 

A pesar del escaso aporte de área, al presente ciclo se relevó una tendencia de expansión de superficie en sectores del Centro-Norte de Córdoba y Núcleo Norte. Si bien continuarían siendo incrementos de área que tendrían poco impacto a nivel nacional, en su gran mayoría responden a la necesidad de diversificar el portfolio de siembra y, con ello, el riesgo. Asimismo, existe una preferencia creciente hacia cultivos con menores complicaciones comerciales.

Fuente:

Publicidad