5 de julio de 2010 07:35 AM
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Agro, buenas y malas noticias

La producción de ciruelas para desecar y la producción de ajos son dos actividades agrícolas de gran importancia en nuestra provincia. Por eso es importante analizar las medidas de gobierno relacionadas con ambos sectores de la producción local

En el caso de la ciruela, esta actividad económica muestra una notable variación de un año a otro, tanto en los volúmenes producidos, los precios de la materia en fresco o las relaciones entre productores primarios e industrializadores. Más de 90% de la producción de ciruelas desecadas están destinadas a la exportación, siendo el mercado interno muy pequeño.

Prácticamente la totalidad de la producción de ciruelas se hace en Mendoza, siendo los departamentos del sur los mayores productores. Nuestro país se ubica en cuarto lugar como productor detrás de EEUU, Francia y Chile. Pero siendo que prácticamente la totalidad de la ciruela desecada se exporta, la participación en el mercado internacional es pequeña, por lo tanto el país es tomador de precios.

En este caso cuando la oferta argentina no está alineada con los precios internacionales queda fuera de ellos. La productividad por hectárea aquí no llega a la mitad de la de Chile, nuestro gran competidor, que además no tiene grandes alteraciones de rendimientos de un año a otro. Como otros sectores agroindustriales, la falta de articulación entre las distintas del proceso lleva a situaciones especulativas de unos u otros, que terminan dañando al conjunto.

Frente a esta situación es elogiable la iniciativa del Gobierno de la Provincia de subsidiar con $ 225.000 para que un grupo de productores y empresas vinculadas realicen una misión técnica a California, EEUU, la región mayor productora del mundo, recorriendo plantaciones, establecimientos de secado y fraccionamiento, empaque, reuniones con técnicos y exportadores y una estadía en la prestigiosa Universidad de Davis.

Algo similar ocurre con el ajo. En función de un proyecto del INTA se han detectado falencias estructurales en el proceso agroindustrial, por lo que se proponen soluciones concretas y factibles que mejorarían la economía del sector. Se trata de un plan de construcción de cámaras frigoríficas destinadas específicamente a la conservación de ajo. Sostiene el INTA que la calidad del ajo de Mendoza lo convierte en el primer productor de “ajos de guarda”.

Esta conservación frigorífica permitiría extender la comercialización (también este producto se exporta en su casi totalidad), a lo largo de varios meses, no en corto tiempo como ocurre ahora. Señala el trabajo que dado que la producción esta en gran parte en manos de pequeños productores, les resulta difícil reunir los recursos para construir las instalaciones necesarias.

Se sostiene que esta dificultad podría resolverse con participación de la provincia y los municipios, que podrían construir las cámaras y luego alquilar los servicios de conservación. Pero debemos recordar que la experiencia de los frigoríficos municipales y provinciales ha sido negativa.

Cabe aquí sostener que frente al proyecto de compra de deudas al Banco de la Nación por mucho millones de pesos, para beneficiar a algunos pocos eternos deudores y otros pocos profesionales, cuánto más provechoso para Mendoza sería destinar esos recursos a proyectos como los del ajo y, en general, a la capacitación de productores y empresarios.

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