31 de julio de 2015 11:34 AM
Imprimir

En Nicaragua “la carne de res se volvió un lujo”

Nicas se las ingenian para seguir comiendo carne de res a pesar de vivir en el país que más produce ese alimento en el istmo

En estos tiempos comer carne de res para la señora Ángela Sotelo y su familia es un lujo. Una de las principales fuentes de proteínas, grasas y minerales —nutrientes que contiene la carne de bovino— está a punto de desaparecer de su plato, dado al alto precio que tiene actualmente este alimento básico.

Su economía familiar ya no puede soportar el incremento del 56 por ciento que en términos dolarizados acumula la libra de carne de res en los últimos siete años, según reflejan cifras mensuales del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide). Medido en córdobas, el encarecimiento es estrepitoso: 120 por ciento.

 

En junio de 2008 una libra de posta de pierna, la referencia del Inide para la canasta básica mensual, costaba en promedio 1.99 dólares de ese entonces (38.63 córdobas), pero en el mismo mes de 2015 esta se vendía en alrededor de 3.12 dólares (84.83 córdobas).Estas estimaciones de precios en dólares se hacen al tipo de cambio de cada año para que las cifras sean comparables, pues Nicaragua cuenta con un sistema de deslizamiento anual del cinco por ciento, que implica que los córdobas pierdan valor cada año.

 

En julio de este año la situación ha empeorado, porque la carne de res más accesible que se puede encontrar en los mercados se vende a ochenta córdobas. Los precios oscilan entre 95 y 100 córdobas (3.65 dólares), según el tipo de corte, arrojan sondeos realizados por LA PRENSA. Una realidad que está golpeando sin distinción el bolsillo de los nicaragüenses, porque en los supermercados este producto es menos accesible, al superar los cien córdobas por libra.Esta semana será de lujo en el hogar de Ángela: toca comer carne de res.

 

No lo hacían desde hace un mes. A las 10:30 de la mañana de ayer era de las pocas que se acercó a los tramos de carne del Mercado Roberto Huembes, donde era visible la desesperanza entre los comerciantes respecto a la acumulación de personas en los establecimientos donde se vende pescado, pollo o inclusive cerdo. googletag.display(‘div-gpt-ad-1403210392163-5’);

Además de reducir la frecuencia y proporción en el consumo de carne de res de su familia, Ángela dice que ahora ha optado por incorporarle a cualquier tipo de carne de res más verduras en trozos para los seis comensales de la casa.

 

“Antes comíamos carne semanal, ahora solo una vez en el mes”, afirma Ángela, mientras empacaba la dos libras de carne para desmenuzar, porque “es más rendidora, podemos engañar el arroz y los frijoles”. Antes compraba tres libras.Este fuerte incremento en la carne de res no ha sido compensado con sus ingresos, que siguen casi invariables respecto a 2008.

 

Ella vende tortillas en un barrio colindante con las Sierras de Santo Domingo. En Nicaragua, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en 2010 unos 4.6 millones de personas componían la base de la pirámide, que son aquellos que figuran como pobres y que viven con hasta cuatro dólares al día y los vulnerables, que son los que sobreviven con entre cuatro y diez dólares diarios.

 

 

 

 

COMERCIO POPULAR SUFRE

Los comerciantes también están sufriendo la carestía de este alimento. Santos Silva tiene 45 años de vender todo tipo de cortes de carne de res en el Mercado Roberto Huembes y dice que como nunca ha visto el hundimiento de sus ventas.“La gente no quiere estos precios. Lo menos que le podemos dar es a ochenta córdobas, porque nosotros la compramos a setenta y a esa carne le quitamos pellejos, entonces nos viene saliendo a 75 la libra”, sostiene.Ella está muy afligida.

 

“Las ventas se me han caído un ochenta por ciento”, afirma. Antes podía vender una res completa un sábado, ahora solo un cuarto en una semana. “Jamás en la vida la carne había llegado a estos precios, lo que pasa es que la están exportando”, asegura. Al menos esa es la respuesta que recibe del rastro donde compra la carne que luego revende en el mercado.

 

¿Pero qué de cierto tiene esa excusa de los rastros y mataderos que abastecen a los mercados locales? Solón Guerrero, expresidente y actual secretario de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), dice que detrás del encarecimiento de la carne hay varios factores, pero principalmente menciona la especulación y, efectivamente, las exportaciones.Guerrero recuerda que Nicaragua exporta entre el 65 y 80 por ciento de su producción nacional de carne, lo que incide en el mercado local.

 

El ganadero sugiere echar una mirada al mercado argentino. “Argentina era exportador de carne de bovino, pero en su mercado interior tenía precios más altos que en el resto del cono sur. Pero cuando el Gobierno tomó la errada decisión de ponerle aranceles a la exportación de carne para que adentro se comiera más barato, lo que pasó fue que el hato disminuyó como un veinte por ciento”, explica .

 

Para el líder gremial, si bien a los ganaderos se les ha mejorado el precio, lo que podría explicar en parte el incremento acumulado del 56 por ciento en la carne, lo cierto es que la especulación también incide en el precio actual al consumidor.

 

La especulación se origina a que debido a que los exportadores están vendiendo más carne al exterior, entonces la disponibilidad para los que abastecen el mercado local disminuye y durante las subastas de animales, que generalmente son de descarte y de menor calidad respecto a lo que se exporta, los precios se incrementan.

 

¿Pagan los mercados internacionales mejores precios que los consumidores nicaragüenses? Las cifras oficiales revelan que no. Los datos del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex) reflejan que por cada kilogramo de carne de bovino nicaragüense exportada en 2008 los mercados internacionales pagaron en promedio 3.04 dólares, es decir, a 1.38 dólares por libra.

 

Este año entre enero y junio la paga media de este producto se elevó a los 4.57 dólares por kilogramo, unos 2.07 dólares por libra. Pero solo en junio, que es el mes de referencia para este artículo, la paga media por cada kilogramo de carne exportado fue de 4.93 dólares, es decir, unos 2.24 dólares por libra.En contraste, en Nicaragua por un kilogramo de carne (2.2 libras) los consumidores pagan 6.86 dólares, más del doble de lo que pagan los exportadores, los que son aliviados con otros tipos de beneficios fiscales.

 

 

 

 

SE REFUGIAN EN EL POLLO

A María Vargas, ama de casa, también le agobian los altos precios de la carne de res en Nicaragua. Y por eso ha decidido sustituirla por el pollo, el que parece más accesible para su economía familiar. Además ha optado por recortar gastos que considera innecesarios en su hogar, esto para de vez en cuando darse el lujo de comer carne de res en la familia.

 

“No he dejado de comprar carne, pero siento que te golpea. He tenido que dejar algunos gustos…”, dice María, quien señala que también le ha beneficiado que una de sus hijas se casó y se fue de la casa, por lo que requiere menos cantidad de carne de res.Y es que el pollo en los últimos siete años ha mantenido un comportamiento más estable. Basado en los datos del Inide, la libra de este producto en junio de este año apenas había variado un 16 por ciento respecto a igual mes del 2008.

 

Hace siete años, en junio, la libra de pollo en pieza se vendía en 1.82 dólares (21.61 córdobas), pero en igual mes de este año este ascendió en promedio a 2.62 dólares (35.65 córdobas).Otra opción que tienen los consumidores es la carne de cerdo, que antes era vista con recelo.

 

Concepción Jarquín, quien tiene treinta años de comercializar carne de cerdo en el Roberto Huembes, dice que ahora vende un cerdo a diario.“Chanchito que me ponen, chanchito que vendo. Antes era más caro el cerdo, pero ahora es al revés, hoy está más barato el cerdo que la carne. Antes era baja la carne de cerdo, pero ahora se vende más”, afirma.

 

 

 

 

PREFIEREN EXPORTAR

Actualmente los mataderos y ganaderos mantienen un fuerte conflicto por la disponibilidad del ganado y por el precio, afectando aún más a los consumidores.El presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), Salvador Castillo, mantiene que seguirá bajando la entrega de reses para la matanza a los industriales mientras estos no paguen precios atractivos a los productores.

 

Que el precio de la libra de la carne supere los cien córdobas para Castillo solo responde a “una situación de escasez del bien”.¿El ganadero prefiere el mercado externo que al consumidor nacional? Se le insistió. “Así es. Acordémonos que este es un bien que genera divisas al país y no solamente eso, la actividad ganadera es la columna vertebral en este país. ¿Qué necesitamos para que haya más abundancia? Mejorar nuestra productividad y si nosotros tenemos buen ingreso como productores vamos a tener mejor la genética, la pastura de las fincas y con ello mejor productividad de la ganadería”, dijo.

 

 

IGUAL EN LA REGIÓN

Si bien los precios de la carne de res, en este caso la posta pierna, en el resto de países de Centroamérica están similares a los locales, lo cierto es que Nicaragua es el mayor productor de carne de Centroamérica, además de ser una de las naciones más pobres de la región. Según un sondeo rápido en el istmo, se observó que en Honduras la libra se carne para bistec se vende en unos 3 dólares; Guatemala 3.91 dólares; El Salvador 4 dólares y Costa Rica 4.57 dólares

Fuente:

Publicidad