1 de agosto de 2015 11:09 AM
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El momento del asociativismo

El autor afirma que, ante el actual contexto complicado para los negocios agrícola y ganaderos, la mejor solución es la asociación entre productores, independientemente de sus tamaños. Así, sostiene que pueden bajar los costos operativos y fiscales en forma sensible, además de encontrar una solución para el complejo problema de los alquileres en la presente coyuntura.

A partir de la campaña pasada (y la que viene pinta para lo mismo), los ingresos en soja, maíz o trigo vienen en franca caída.

En este escenario, los productores argentinos tendrán que ajustar sus números a niveles impensados. Incluso algunos aun no visualizan muy bien al problema y creen que una vez pasada esta campaña 2014/15, la 2015/16 será mucho mejor. Creemos que no será así y por ello los ajustes deberán continuar. La clave es “la gestión”.

 

Hasta la campaña 2007-2008, la empresa agropecuaria creció a niveles impensados, pues el negocio era rentable y por ello, la falta de gestión de la empresa pasaba desapercibida. Pero a partir de la campaña pasada, la gestión pasó a ser determinante.

 

El tema de los alquileres es la primera cuestión. Afecta a las dos partes por igual: al arrendador, los niveles actuales de alquileres ya no solo no le alcanzan para especular con alguna inversión, sino tampoco para vivir cómodamente. A esto hay que sumarle el manejo de la situación impositiva.

 

El arrendador factura el alquiler o arrendamiento, y la tasa de impuesto a las ganancias alcanza al 35%, a lo que debe sumarse, por ejemplo en la provincia de Córdoba, un 5% adicional. Es decir que la carga tributaria de ese modelo es del 40% (le quedaba solamente el 60% del ingreso esperado). En épocas de vacas gordas, el bolsillo no lo sentía, pero las cosas cambiaron.

 

En el caso de los arrendatarios, los actuales números de los cultivos no alientan a pagar de contado, pues ya no existen las reservas de antes. Ante este panorama, el arrendatario empieza a buscar soluciones para poder pagar alquileres acordes a sus ingresos y tratar de que el arrendador corra con algunos riesgos juntamente con él.

 

La gestión incluye la utilización de todas las herramientas disponibles en el mercado para mejorar los números de la campaña, como así también la prolijidad tributaria. La principal herramienta es el asociativismo. Será clave para bajar costos, lograr escala de producción y disminuir costos tributarios.

 

Al hacer contratos de aparcerías con los dueños de los campos, los contratistas, arrendatarios y arrendadores son socios y disponen de los granos en el momento de la trilla. En este caso los riegos son los normales de cualquier negocio para cada parte, pero no hay facturación de alquileres (por ende ya no hay que pagar Ingresos Brutos) y el impuesto a las ganancias se difiere un año más. Son más eficientes las compras de insumos, las responsabilidades van por igual y lo mismo sucede con de los servicios.

 

Los alquileres son la primera cuestión. Afectan a las dos partes iguales.

 

El asociativismo se hace más viable si existe el concepto de Solidaridad Financiera. Significa la participación de aquellos que más tienen y que se asocian con los que menos tienen para lograr niveles de renta más elevados para las dos partes. Sin asociativismo, queda más en evidencia la diferencia de tamaño de productores, y se incrementa la subutilización del parque de maquinarias, pues los recursos financieros del productor mediano o pequeño no alcanzan para trabajar la cantidad de hectáreas para las que están equipadas. Además, permite alcanzar escala también en el momento de la venta.

 

El asociativismo hace más eficiente al pequeño y mediano productor, además de permitir el ingreso de nuevos jugadores con herramientas financieras adecuadas y de fácil acceso para los contratistas.
El asociativismo también es conveniente para los grandes jugadores, pues los números y la calidad de servicio de los pequeños y medianos hacen que la sociedad sea más eficiente en el gasto de insumos y demás servicios.

 

Otras herramientas de la gestión son la utilización de los mercados de futuro y la utilización de los distintos instrumentos de inversión disponibles en el mercado (léase bonos, plazo fijos, etc), con el asesoramiento de profesionales especializados en cada área.

 

El asociativismo también es aconsejable en el caso de la ganadería. Como consecuencia de los bajos precios del maíz, numerosos productores comenzaron a encerrar algunos terneros y agregarle valor al maíz.

 

El tamaño mínimo para un feedlot es encerrar 1.500 animales, pues se puede atender con un solo empleado y con la mínima maquinaria. Muchos que transforman maíz en carne encierran menos de esa cantidad.

 

Lo mejor es organizarse entre varios y encerrar entre 4.000 y 5.000 animales para bajar los costos, tener ventaja a la hora de ofrecer la hacienda y la posibilidad (debido al volumen) de tener un contrato con algún frigorífico.

 

Pero también el Gobierno debe ofrecer herramientas para fomentar el asociativismo, teniendo en cuenta el contexto internacional.

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