3 de agosto de 2015 00:59 AM
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La avicultura atraviesa una complicada situación

CompartiremailFacebookTwitterIgnoramos hasta qué punto las duras pero certeras – y más que hasta cierto punto esperanzadoras- palabras referidas a la situación de “nuestro campo” –entendiendo por éste tanto la agricultura y la ganadería, como las que han dado en llamarse las “economías regionales”- pronunciadas ayer por el Presidente de la Sociedad Rural en Palermo, han […]

Ignoramos hasta qué punto las duras pero certeras – y más que hasta cierto punto esperanzadoras- palabras referidas a la situación de “nuestro campo” –entendiendo por éste tanto la agricultura y la ganadería, como las que han dado en llamarse las “economías regionales”- pronunciadas ayer por el Presidente de la Sociedad Rural en Palermo, han calado en la opinión pública, más allá de la preocupación que ellas deberían provocar.

Lamentablemente, este mensaje no despierta interés en una opinión pública muchas veces entretenida en prestar atención a cuestiones, en ocasiones, de una frívola intrascendencia.

Por otra parte, y como ya todos lo sabemos hablar “del campo” es en realidad referirse a la “agro industria¨ y a un sinnúmero de actividades conexas de una importante magnitud vinculadas con ella.


Entre las cuales ocupa un lugar cada vez más destacado la avicultura, la que pareciera, sin serlo, la pariente pobre del variado conjunto de las otras; y que tiene en nuestra región una influencia decisiva. Inclusive cabría señalar que nunca como en su caso es dable la referencia a una “agroindustria como actividad inescindible”, dado que los galpones donde se crían los pollos – dejemos por una vez la referencia a los huevos- ocupan como “productores de carne” tan solo un lugar en una cadena productiva que prácticamente sin solución de continuidad comienza con la incubación y termina con la colocación de la carne de pollo procesada – en realidad había que hablar de “todo” el pollo- colocada en el mercado de diferentes maneras.

Es por eso que teniendo en cuenta la poca atención que se viene prestando a repetidas señales de una crisis, que si ya no está instalada corre peligro de estarlo en el sector, es lo que lleva a dudar que los dichos referidos de Etchevehere hayan provocado ese desinterés referido.

Es que como se acaba de señalar en un reciente informe sobre la actividad que nos ocupa, la situación por la que atravesó la empresa que comercializa los pollos de la marca “Cresta Roja”, no mereció sino durante un lapso insignificante un lugar en los medios de comunicación social, y quedó tapada por el fárrago habitual de noticias de todo tipo.

En cambio en el informe al que hacemos referencia, con una claridad meridiana se destaca que el cierre y posterior reapertura de la empresa indicada es un caso testigo superlativo “de la situación por la que atraviesa la industria avícola en todo el país, producto de las políticas del gobierno nacional aplicadas durante la última década”.

No debe olvidarse al respecto que la empresa comercializadora de los pollos “Cresta Roja” ocupa el segundo lugar entre nosotros en lo que a su magnitud respecta, y que el actual “encubrimiento” de sus problemas casi terminales se explica tan solo por el hecho que “el gobierno de Daniel Scioli le puso una especie de respirador artificial para que pueda sobrevivir al menos hasta las elecciones de octubre y evitar así el costo político que podrían generar alrededor de tres mil quinientos desocupados en plena campaña.”

Nos encontramos de esa manera ante un nuevo caso del enfoque estratégico que es un ingrediente idiosincrático del actual gobierno nacional, y que puede expresarse haciendo mención a la circunstancia que los problemas no importan, ya que lo que realmente interesa es que no se vean. Una postura estratégica de la que en el informe aludido se acusa de complicidad al núcleo más importante del sector , el agrupado en el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA),el que da cuenta de una estrategia convergente con la gubernamental, en la medida que su regla es la de “actuar entre bambalinas” invirtiendo los términos de un refrán que ahora viene a hablar de ”poco ruido y muchas nueces” (cuando las hubo).

De allí que en el referido informe, se explica el que la situación a que nos venimos refiriendo pase desapercibida ya que “son muy pocos los empresarios que se animan a contar públicamente la verdadera situación por la que atraviesa el sector”.

Algo que no puede dejar de sorprendernos, es el “el patrón de medida” utilizado en el mismo para establecer la situación de las empresas en problemas, el que por su carácter grosero, nos hace recordar las novedosas “maneras de contar” a las que tuvimos oportunidad de referirnos en una nota anterior.

Es que en lo que a este ámbito respecta, la “medición” que se aplica es la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos suficientes de cada una de ellas. Y es así como para el caso de “Cresta Roja”, se señala que la misma “libró cheques sin fondos por $ 163,9 millones, según registros del Banco Central (BCRA) que reprodujo el sitio especializado valorsoja.com. A lo que se agrega que esa firma tiene una deuda cercana a los cien millones de pesos con el Banco Nación categorizada como “altamente improbable” de ser recuperada”.

La lista, en el mismo informe, se hace más larga, cuando se señala que “en las últimas semanas Avícola Vagues de San Antonio de Areco libró cheques sin fondos por 257.528 pesos” a lo que se añade que “el año pasado la avícola entrerriana Fepasa entró en concurso de acreedores luego de registrar cheques sin fondos por $ 50,2 millones y deudas bancarias por $ 26 millones calificadas como “incobrables” y otra deuda de $ 27,1 millones categorizada como “altamente improbable” de ser recuperada”

Todo ello sin dejar de mencionar que “también el año pasado la avícola entrerriana “Súper S.A.” fue rescatada por el presidente de “Granja Tres Arroyos”, Joaquín De Grazia, luego de librar entre mayo y diciembre de 2014 cheques sin fondos por 33,6 millones de pesos” Y que “otra firma rescatada en 2013 fue la entrerriana Serviave luego de acumular cheques sin fondos entre julio de 2012 y abril de 2013 por 12,9 millones de pesos y una deuda bancaria de 110.500 pesos, categorizada también como “incobrable”. Dado lo cual más que cruzar los dedos, cabría poner de relieve la responsabilidad en la gestión de la que dan cuenta las empresas avícolas de nuestro departamento, las que hasta el momento han dado muestras sobradas de que tienen espaldas para enfrentar los cimbronazos.

Un estado de cosas del que en gran medida es responsable, a la hora de buscarlos, sino el pajarito de Chávez al menos la farandulesca gestión de Maduro, ya que según el informe que venimos glosando “a diferencia de enero-mayo de 2014, cuando Venezuela representó un 70.4% de las exportaciones, en los primeros cinco meses de este año apenas captó un 15,5% del volumen declarado” en un nivel total de explotación de ese rubro que en el 2013 alcanzó un pico de 500.000 toneladas exportadas, que cayó en picada a menos de 40.000 toneladas en los primeros cinco meses de este año.

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