4 de agosto de 2015 11:42 AM
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Perú y los derechos de propiedad en el agro

CompartiremailFacebookTwitterHernando de Soto, en temas de propiedad, se asemeja al arquitecto que elucubra una estructura impresionante, pero técnicamente imposible de ejecutarse con la tecnología disponible. De Soto necesita al ‘ingeniero civil’ que le haga los cálculos exactos para saber el beneficio/costo de sus propuestas, pero fundamentalmente para determinar si sus propuestas se pueden aplicar o […]

Hernando de Soto, en temas de propiedad, se asemeja al arquitecto que elucubra una estructura impresionante, pero técnicamente imposible de ejecutarse con la tecnología disponible. De Soto necesita al ‘ingeniero civil’ que le haga los cálculos exactos para saber el beneficio/costo de sus propuestas, pero fundamentalmente para determinar si sus propuestas se pueden aplicar o no.

 

Nadie podría estar en contra de la formalización de la propiedad o de darle derechos de propiedad a activos que están subaprovechados en el Perú. El problema es que De Soto quiere comerse una vaca entera, cruda y de un solo bocado.

 

Qué hacemos promoviendo derechos de propiedad en sistemas complejos como la minería informal si solo el 30% de los predios rurales están titulados en el Perú, si la maraña de saneamiento legal de los predios se ha hecho más crítica con la transferencia de competencias a los gobiernos regionales, si el derecho a la propiedad nunca ha sido tan débil como ahora, donde cualquier avezado inescrupuloso puede quitarte una propiedad quizá coludido con un notario y un Cofopri al que se le escapan las tortugas.

 

Hernando de Soto ayudaría más impulsando la mejora institucional del sistema de saneamiento y registro público de la propiedad. Mientras tanto, no queda otra que darle cárcel efectiva a todo aquel que contamina nuestros ríos o suelos con insumos y relaves tóxicos. Palo ahora, y después nos ocuparemos de la zanahoria.

 

Adicionalmente, nuestro país tiene temas identificables en los que es prioritario empezar a dar derechos de propiedad y nadie se ocupa de ellos.

 

Por ejemplo, el agua debería tener derechos de propiedad; de esta forma, el agricultor podría vender el agua que le sobra y así tendría un estímulo para invertir en tecnificación del riego. Pero lo más importante es darle derechos de propiedad a quien invierta en hacer disponible nuevas fuentes de agua. Si invierto en hacer una represa para evitar que el agua se pierda en el mar, entonces debería ser dueño de esa agua y poder venderla a perpetuidad.

 

Hay cierto nivel de esquizofrenia respecto del agua dulce. Ahora es un recurso escaso porque desalinizar el agua de mar tiene un costo relativamente alto (un dólar por cada 1,000 litros); sin embargo, en la medida en que la ciencia vaya encontrando fuentes más baratas para producir energía y/o procesos más eficientes para desalinizar, entonces se dispondría de una fuente inagotable de agua.

 

Otro tema que requiere hacer el país es dar derechos de propiedad en la Selva para sustentar proyectos forestales. Incrementemos los parques nacionales, las reservas ecológicas y las zonas de amortiguamiento, pero hagamos de una vez una zonificación económica donde se determine en qué territorio se pueden instalar plantaciones forestales, dónde se pueda vender las tierras a los inversionistas. Necesitamos una discusión nacional sobre derechos de propiedad, pero empecemos por lo más necesario para el país.

Fuente:

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