4 de agosto de 2015 00:24 AM
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Porque fallan las vacunas !!!

CompartiremailFacebookTwitterActualmente la regulación de la SAGARPA de productos biológicos para uso en animales  exige el cumplimiento de una normatividad  específica y muy estricta tanto en productos nacionales como de importación, es difícil pensar en un producto que esté en el mercado que no sea de calidad, cada cual con su perfil, especificaciones y diferenciación. Bajo […]

Actualmente la regulación de la SAGARPA de productos biológicos para uso en animales  exige el cumplimiento de una normatividad  específica y muy estricta tanto en productos nacionales como de importación, es difícil pensar en un producto que esté en el mercado que no sea de calidad, cada cual con su perfil, especificaciones y diferenciación. Bajo esa premisa  y dentro del Plan de Salud del Hato son de suma importancia los criterios de  prevención de enfermedades enzooticas mediante la inmunización del ganado sano susceptible, y hay algunos factores a considerar para el éxito o el fracaso  de un programa de inmunización.
¿Porque fracasa un programa de vacunación? La vacunación nunca logra una protección absoluta y es difícil que se pueda  conferir el mismo grado de protección a todos los animales. De hecho en la pruebas de potencia la Norma Oficial Mexicana (NOM) como el Código Federal de Regulaciones (CFR) del Departamento de Agricultura de los E.U.A. (USDA) exigen en pruebas de potencia un mínimo del 80% de protección de los animales vacunados y más del 80% de mortalidad en los animales no vacunados expuestos a una cepa de desafío. Estadísticamente en una población normal la respuesta inmunológica al ser graficada en la población vacunada sigue una curva  de campana clásica de Gauss, en la que la mayoría de los animales desarrollan una respuesta media, una pequeña parte responde de manera excelente, pero una pequeña parte desarrolla una respuesta pobre o nula.

 
Entre los múltiples factores por los que fracasan las vacunas destacan los siguientes: Cuando se inmuniza animales desnutridos o parasitados. Situaciones de estrés, como frío, mala alimentación, calor excesivo, el estrés calórico  típico del verano en la comarca lagunera, hacinamiento, grandes poblaciones en un solo establo y fatiga.  Persistencia de inmunidad materna al vacunar animales muy jóvenes al inicio, en los primeros tres meses de la etapa de crianza. La vacunación de animales que están incubando la enfermedad. Hay que recordar que las vacunas  tienen efecto en animales sanos, incluso en vacunaciones sobre brote, el animal que está incubando enferma. Uso de vacunas manejadas deficientemente, como la aplicación de la dosis incorrecta y/o vía de aplicación recomendada, la adecuada reconstitución de las vacunas con diluyente y su agitación antes de su uso. El adecuado manejo y mantenimiento de la cadena fría en el almacenamiento, transporte y aplicación, es uno de los factores de mayor riesgo y de los errores más comunes en la vacunación. Vacunar animales que reciben terapia de antibióticos, cuando se utilizan gérmenes bacterianos atenuados. Edad recomendada y periodo del ciclo de producción. Finalmente hay que tener en cuenta la idiosincrasia de cada animal. Algunos animales, debido a factores hereditarios, genéticos o intrínsecos propios, pueden responder de una manera inferior que el resto y no quedar correctamente inmunizados.

 
¿Que vacunas se deben usar en una unidad de producción y cuales son las enfermedades enzoóticas?  Es importante conocer cuales son y como se han comportado en la zona, para poder definir  las características de cada una de ellas. Esto permite tener en elementos de juicio para decidir si en el caso de cada enfermedad es necesario  establecer un programa de vacunación específico o si es un padecimiento que se puede evitar con la aplicación de ciertas medidas de manejo o sanidad.  De suma importancia son  los “factores detonantes”. Se sabe que las enfermedades infecciosas se hacen presentes como consecuencia de condiciones y actividades que favorecen su diseminación, por ejemplo: Inmunosupresores como el estrés calórico, la presencia de micotoxinas o algunas enfermedades como la Diarrea Viral Bovina.

 

El hacinamiento, exceso de humedad, mala ventilación, el estrés, alimentación deficiente, falta de higiene, ausencia de control de acceso a las instalaciones, introducción de animales enfermos, animales infectados conviviendo con animales sanos, manejo inadecuado de los animales y en el caso particular de ganado lechero, el manejo inadecuado de la ordeña e instalaciones inadecuadas.  Cada uno de estos factores son elementos de riesgo que al no ser atendidos oportuna y adecuadamente favorece la entrada y diseminación de enfermedades infecciosas; además dificultan su control y eliminación.

 

Cuando en una unidad productiva existen  varios factores detonantes de enfermedades infecciosas, la vacunación se vuelve una herramienta que ofrece pocas probabilidades de éxito. En ocasiones es mejor invertir en corregir esos factores detonantes, que destinar recursos a la adquisición y aplicación de vacunas cuya utilidad será, a todas luces, limitada.

 

Se cuenta con muchos ejemplos que demuestran que al eliminar factores detonantes se logra reducir la frecuencia con la que se presentan algunas enfermedades infecciosas, tal es el caso de la mastitis que se controla con un adecuado manejo sanitario de la ordeña y el gabarro, el cual disminuye su presencia al mantener limpios y secos los corrales y con la colocación de sistemas de pediluvio o la Brucelosis con pasteurizadores de calostro y de leche de descarte que eventualmente es destinada a la crianza.

 
¿Qué antecedentes de enfermedades infecciosas tenemos en la zona? Es adecuado conocer los antecedentes zoosanitarios de la zona en la que se ubica la unidad productiva, lo que permite valorar la necesidad de incluir o no un determinado inmunógeno en el calendario de vacunación. Esto evitará invertir en un producto para prevenir una enfermedad que no suele ocurrir en la región. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el hecho de que se considere ausente a una determinada enfermedad, o de baja prevalencia, esto no garantiza que la misma no esté presente. Puede haber errores en el diagnóstico o que simplemente no se diagnostique rutinariamente. Un buen ejemplo es el Antrax que es endémica, letal  y de aparición ocasional pero con un riesgo elevado.

 
¿Cuál es el estado sanitario de los animales del establo? Independiente de lo que ocurre respecto a la situación sanitaria de la zona o región en la que se ubica el establo, es indispensable conocer el estado sanitario del hato y los antecedentes históricos del mismo. Esto brinda la oportunidad de identificar  la presencia de uno o más  factores detonantes, permite estudiar los  programas de vacunación utilizados con anterioridad y evaluar el comportamiento de los mismos. Es útil conocer el comportamiento productivo y eficiencia reproductiva de cada uno de los animales, lo cual es de uso diario gracias a los programas de cómputo actualmente utilizados en los establos. Es importante identificar la periodicidad con la que ocurrieron brotes de una o más enfermedades infecciosas, conocer si su presencia puede asociarse a factores como edad del animal, sexo, época del año, temperatura ambiente, cambios en el manejo del hato, introducción de animales de otro establo e incluso procedentes de otras regiones.  Esta información será de utilidad en la toma de decisiones respecto a las vacunas que se habrá de utilizar y el calendario de aplicación de las mismas.

 
¿Cuál es el origen de los animales que ingresan al establo? Este es un elemento que debe considerarse de manera relevante al establecer calendarios de vacunación. Cuando se conoce el origen de los animales es posible determinar cuales son las enfermedades infecciosas prevalentes en el sitio, de manera que se puede prever el tipo de riesgos que conlleva la introducción de ese ganado. Cuando se toma la decisión de introducir ganado en  un establo o en una zona o región y se tiene conocimiento de que en el lugar de origen es frecuente la presencia de alguna enfermedad infecciosa determinada, entonces será recomendable la inclusión de vacunas específicas para prevenir esa enfermedad. Recordemos el caso de la anaplasmosis bovina de animales comprados en Jalisco e introducidos en establos de La Laguna., la evidencia de Leptospira en animales de importación de Nueva Zelanda y Australia o las vaquillas de importación de diversos orígenes incluyendo los Estados Unidos, que dan reacciones positivas a brucella  después del parto.

Fuente:

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