4 de agosto de 2015 18:35 PM
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Mombasa, guinea que toma fuerza en fincas de trópico medio y bajo

La mombasa guinea es un pasto mejorado que coge fuerza en climas cálidos por los beneficios nutricionales que ha dado al ganado bovino. Las fincas tecnificadas le han apostado a su siembra, sin que los pequeños predios la hayan descartado
Las guineas son pasturas que crecen en climas del trópico medio y bajo de Colombia, según afirmó Mario Noreña, experto en pastos y forrajes y docente en el área de manejo de praderas en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.
Especificó que estos pastos se acondicionan a climas por debajo de los 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar pero se pueden trabajar hasta los 1.600. En el caso de la mombasa señaló que es una guinea mejorada que tiene una hoja más ancha y por ello más volumen forrajero por unidad de área.
Proporciona una alta calidad nutricional con niveles de proteína por encima del 10 %. Y al ser una especie de guinea mejorada, implica mayores cuidados en su manejo, como prescindir de su siembra en suelos ácidos y elegir los de alta y media fertilidad para sacarle más provecho.
Las guineas se asocian con otras especies de leguminosas y gramíneas al momento de la siembra, porque tienen poca densidad y cobertura. “Es de poca colonización, entonces hay que sembrarlas en la proporción recomendada por casas comerciales o en asocio con otras”, aclaró Noreña.
Se ha demostrado que las guineas se deben cosechar antes de la floración cuando su capacidad nutricional disminuye. El pastoreo no se hace por debajo de los 20 centímetros, excepto que se haga un corte mecanizado.
Si se trabaja en pastoreo, se hace entre los 35 y 45 días de acuerdo al análisis del ambiente. El ganado es el encargado de reestructurar su vegetación. En ese sentido, la mombasa se maneja como un cultivo en el que se tienen presentes momentos de siembra y cosecha.
Además, como cualquier especie vegetal, sufre en las épocas de verano, por lo que se recomienda tenerla en un predio rodeada de árboles.
“La mayoría de las especies se ven afectadas por la sequía y dentro de las ventajas que se buscan para que no se deteriore es tener árboles en el potrero, lo que induce a que no se degrade. Ese es un beneficio de planificar en finca. Si se tiene en campo abierto es más complejo su manejo”, señaló el experto en pasturas.
Gustavo Cujia Mendoza, profesional en Bosconia, Cesar, de Gestión Productiva y Salud Animal del Fondo Nacional del Ganado, FNG, informó que la mombasa “se ha portado bien en la región” y su rendimiento es aceptado por los productores pecuarios que la eligen por encima de otros pastos. Aunque reiteró que la Costa colombiana continúa en verano y todas las especies, por más resistentes que sean, han sufrido por la escasez de agua.
Jorge Luis Acosta Ballesta, profesional en San Juan Nepomuceno, Bolívar, de Gestión Productiva y Salud Animal del FNG, administrado por la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, manifestó que la mombasa se ve en fincas tecnificadas de la zona y es competencia directa de la guinea criolla, aprovechada desde años atrás.
La mombasa crece de 1 a 2 metros de longitud y se usa como pasto de corte o en pastoreo. Acosta Ballestas indicó que los pequeños ganaderos la han comenzado a sembrar pero en reducida escala.
El docente de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín consideró que todo material vegetal dirigido al consumo de bovinos necesita de cuidados y manejo integral para aprovechar su más alta capacidad nutricional. De lo contrario, será una inversión desaprovechada.
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