5 de agosto de 2015 02:52 AM
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Agroindustria: el reclamo desesperado de un sector

CompartiremailFacebookTwitterEl tiíulo de mi columna no es ninguna novedad, es más, creo que es reiterativo, desde hace muchísimo tiempo. Nadie se puede hacer el desentendido, y menos aun las autoridades de este Gobierno.   El sector agroindustrial y productivo de la Argentina está en una crisis casi terminal. Ninguna actividad del sector es hoy rentable […]

El tiíulo de mi columna no es ninguna novedad, es más, creo que es reiterativo, desde hace muchísimo tiempo. Nadie se puede hacer el desentendido, y menos aun las autoridades de este Gobierno.

 

El sector agroindustrial y productivo de la Argentina está en una crisis casi terminal. Ninguna actividad del sector es hoy rentable para los productores. Ni la soja, ni el maíz, ni el trigo, ni la leche, ni la carne, menos las economías regionales: ¡Nada! Todos los márgenes brutos de cualquiera de las actividades agrícolas y ganaderas que se puedan planificar dan números negativos. Y esto es desde hace ya un tiempo largo.

 

Como se sostiene actividad productiva alguna si de $ 100 que se puedan obtener en forma de rentabilidad, casi 93 ¡se los lleva el Estado! Se terminó de sembrar la nueva campaña 15/16 de trigo y otra vez, volvimos a sembrar casi un 15% menos que la campaña anterior; en un mes y medio comienza la campaña de maíz y seguramente sembraremos otro 15-20% menos promedio que la campaña pasada. Ya se sabe que se comenzó a romper con la cadena de pagos del sector: cheques rechazados, obligaciones postergadas, se venden fracciones de campos. Las empresas proveedoras de agroinsumos están vendiendo casi un 30% menos de lo estimado para esta época del año, según sus previsiones más optimistas, el gasoil viene aumentando en forma ‘pareja’ desde hace 20 meses.

Parece un país al revés. Tuvimos una cosecha récord de soja, y algunos funcionarios en campaña electoral se llenan la boca al decir que la Argentina “pasó las 110 millones de toneladas de producción – algo que habría que verificar -“, y los productores argentinos están casi quebrados literalmente y pareciera que a nadie le importara. Los industriales del sector están hoy en la misma situación.

 

El atraso cambiario, las trabas a una comercialización de trigo y maíz sana y normal, la presión impositiva insostenible, los costos de producción por las nubes, los fletes que se ‘comen’ entre el 50-70% del precio de los cereales – en el NOA especialmente el caso del maíz -. En el país que puede ayudar a alimentar a + de 680 millones de personas en el mundo, los productores argentinos tienen que tirar la leche a los caminos, el maiz a las rutas, no pueden levantar sus cosechas en las economías regionales porque la gente prefiere ‘un plan’ a trabajar, sube la carne y el pollo para los consumidores y no hay políticas de estado que contemplen estas situaciones. Días pasados escuché a un candidato a presidente decir una frase muy interesante sobre “la ausencia de un estado presente”. Y eso es una gran verdad.

 

En este sector – como en varios – el estado está ausente. Presente significa estar ahí, donde el productor necesita, donde el empresario necesita, donde las cadenas necesitan, dando escenarios estables, reglas claras, motivación para producir. Presente significa estar ayudando, acompañando el crecimiento y desarrollo en serio de cada sector, de cada producción, de cada economía regional. Y eso no pasa, no ahora, sino desde hace años. Perdimos los mejor 12 años de condiciones en precios internacionales. Dejamos de exportar en 11 años mas de u$s 14.000 millones en carnes.

Cual es la razón por la cual no se eliminan ya y directamente los ROEs, los derechos de exportación – retenciones – a todos los cultivos -les doy la derecha de eliminación gradual de los derechos de exportación de la soja -, carnes y producciones de las economías regionales?

La respuesta es obvia: ninguna. Técnica y profesionalmente todo es solucionable. Hay muchas propuestas buenas, hay gente que sabe y sabrá llevarlas a cabo si la gente les da la oportunidad en estas elecciones. Por eso señores del Gobierno, no hay que subestimar ningún reclamo. Todos son válidos. La producción tiene derecho total a manifestarse en contra de la situación que vive desde hace años, a través de sus dirigentes, entidades, cámaras, productores, empresas. Si el diálogo fuera cierto y serio, esto ocurriría en otros ámbitos.

Lo grave y triste de esta situación general del sector, es que haya que esperar a una elección, a un cambio de gobierno, o de modelo, etc, para tratar de vislumbrar un cambio o tener esperanza de que algo diferente pueda ocurrir. Lo más triste aun, es que nadie de las autoridades de este Gobierno, se haga cargo de los miles de millones de dólares, de mercados, y de oportundidades que se perdieron en estos años innecesariamente, aumentando la pobreza real y el hambre de miles de argentinos…tan argentinos como ellos

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