8 de agosto de 2015 15:17 PM
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Los alquileres y la coyuntura, en el banquillo

Un plenario del evento analizó el impacto de los contratos de corto plazo y de las políticas en la sustentabilidad

El suelo es el principal recurso que tiene el agricultor. Por eso, el XXIII congreso de Aapresid, realizado esta semana en Rosario, puso el foco en cómo afecta el actual sistema de arrendamiento al cuidado de ese recurso clave.

“El sistema de arrendamientos actual fue el que hizo crecer la actividad agropecuaria”, arranca, en una sesión plenaria, Rafael Aliaga, quien desde 1977 produce en campos alquilados.

“Se puede seguir creciendo en el mismo marco legal, pero hay que hacer un ordenamiento territorial”, agregó. Esto es, según él, una “ley de suelo” con premios y castigos para quien utilice buenas prácticas agrícolas.

Como ejemplo, Aliaga ubicó a Uruguay, donde hay una regulación según la cual el productor está obligado a mantener las rotaciones para no erosionar el suelo. Pero luego explicó que, según su visión, el actual sistema de arrendamiento no es lo que hace que el productor se concentre solamente en la soja.

 

De izq. a der., Rafael Aliaga, Edmundo Nolan y Sebastián Senesi durante el debate en Rosario. (Aapresid).

 

“Lo que está poniendo el freno de mano son las políticas agrarias que viene sosteniendo el Gobierno. Nadie va a sembrar maíz si sabe que va a perder plata”, dijo con claridad.

Por su parte, Edmundo Nolan, secretario de Aapresid y también integrante de una empresa que alquila campos, coincidió en que el productor no realiza las buenas prácticas agrícolas por la inseguridad jurídica, económica y política, pero dejó en claro que los contratos accidentales de corto plazo afectan la rotación de cultivos.

Nolan recordó que el 70% de la producción está bajo el sistema de arrendamiento, y que de ese total el 90% se hace con contratos accidentales. “Esto lleva a que por cada 5 hectáreas de soja haya una hectárea de gramíneas, y una faltante sensible en la reposición de nutrientes”, sostuvo.

Sebastián Senesi, de la Fauba, recordó que el contrato accidental apareció en los 80 e impulsó un proceso de asociativismo, pero advirtió que, luego, este modelo impactó de lleno en el deterioro del ambiente. “El monocultivo y los contratos accidentales fueron grandes responsables. Hay mayor incertidumbre, se acorta el tiempo de contrato y aumenta el nivel de deterioro”, describió

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