9 de agosto de 2015 21:59 PM
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El derrumbre de los cuatro fantásticos: plantar soja, trigo, maíz o girasol dejó de ser rentable

La difícil situación del agro se traslada a los números y el negocio empieza a perder sus ventajas. se complican las exportaciones y el ingreso de dólares

La Argentina, un país de avanzada en materia de tecnología agropecuaria, está en un proceso de siembra “de mínima”. Mientras que el cultivo se siembra, durante este Gobierno, la cosecha será durante el próximo, de ahí que los productores esperen definiciones de los candidatos. De esa decisión dependerá una parte muy importante de la recaudación de 2016.

 

“Se reducen los costos como si se estuviera en una economía de guerra”, dice Mariano Tomatis, socio a cargo de Agribusiness de PwC. Los datos de la Bolsa de Cereales indican que la siembra de trigo bajará este año con respecto a 2013 de 4400 millones de hectáreas a 3700; el maíz, con 3400 millones de hectáreas sembradas en 2014 sufrirá una reducción del 15% en 2015 y la soja, que llegó a las 20.000 millones de hectáreas, “probablemente, también se reduzca“, dice el presidente del Grupo Los Grobo, Gustavo Grobocopatel. El girasol, por su parte, ya viene en baja desde hace años, con un 20% menos que el promedio de la última década.

 

Como consecuencia de la menor producción, la Argentina se perderá u$s2000 millones en concepto de recaudación por derechos de exportación, según cálculos de Confederaciones Rurales Argentinas.

 

Una encuesta de CREA da como resultado que para el 88% de la muestra, la situación económica del país es peor que hace un año, y sólo 27% espera que mejore el que viene. Este año, entonces, no sembrar se convirtió en una opción. “Se espera una pérdida económica de casi un tercio de la recaudación en derechos de exportación de granos, que fue de 8500 millones de dólares en 2014”, dice Juan Cruz Rey Kelly, economista de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) según La Nación.

 

“En términos generales, la situación hoy de estos cuatro cultivos es de inviabilidad económica por la convergencia de altos costos, altos impuestos, la baja de precios internacionales y dificultades en la exportación”, agrega el empresario Gustavo Grobocopatel.

 

Hasta ahora solamente se siembra o se planifica sembrar las tierras de primera, dejando de lado miles de hectáreas productivas, pero de menor rendimiento. “Hoy se necesita el doble de cantidad de toneladas de trigo para comprar el mismo insumo que el año pasado”, explica Ernesto Ambrosetti, jefe del Instituto de Estudios Económicos y de Negociaciones Internacionales (Ieeni), de la Sociedad Rural Argentina (SRA).

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