13 de agosto de 2015 13:00 PM
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La Comisión Europea ofrece consejos para una alimentación segura y de calidad

En verano cambia la alimentación de los europeos: horarios distintos, alimentos poco habituales, comidas fuera de casa. La modificación de los hábitos alimentarios repercute en la salud de millones de europeos.

La Comisión europea trabaja para que los Europeos puedan consumir productos seguros, sean de origen europeos o importados. La seguridad y la calidad de los alimentos es fundamental para los ciudadanos: por ejemplo, para la inmensa mayoría de los españoles (96%), la calidad tiene la misma importancia que el precio a la hora de escoger comida.
Sin embargo, muchos ciudadanos no conocen bien las normas de etiquetaje, las indicaciones de origen o no son conscientes de las informaciones que pueden obtener sobre un producto.
La Comisión Europea, aporta consejos útiles que cualquier europeo debe saber para consumir productos seguros y de calidad y ha seleccionado una receta de cada uno de los países de la UE para comer sano este mes de agosto.
La preocupación por la alimentación suele aumentar en la época estival. Para contribuir al consumo de productos aptos y evitar el consumo de productos en mal estado, la Comisión Europea ofrece consejos prácticos para que cualquier ciudadano compruebe que lo que come es seguro y de calidad. Además, en el marco de una iniciativa dedicada al patrimonio cultural europeo, la Comisión Europea aconseja recetas europeas –una por cada país- que ayuden a los ciudadanos a seguir una alimentación sana. En España la receta del verano seleccionada es “Chipirones a la sal”, un plato sencillo y repleto de ingredientes naturales con Denominación de Origen Protegida (DOP). (Ver receta al final).

 

 

Los consejos

Lea las etiquetas

 

Tienen que informar de forma clara de los alérgenos y las proporciones nutricionales, y para algunos productos, del origen ¿Cómo puede alguien que quiere reducir su consumo de sal, saber qué merienda es la mejor opción? ¿Cómo pueden los consumidores estar seguros del origen de la carne que acaba de comprar? La recomendación de la Comisión Europea es leer el etiquetado de los productos.
Los consumidores quieren un etiquetado más claro y comprensible de alimentos para ayudarles a tomar decisiones informadas sobre lo que consumen. Además, cada vez más personas sufren alergias alimentarias.
La nueva normativa europea obliga a que los etiquetados tengan un tamaño de letra mínimo legible, indiquen de forma clara la información nutricional y si contiene uno de los 14 alérgenos más frecuentes. También se obliga, si el producto contiene aceite, a especificar cuál es. La Comisión Europea trabaja y vigila para que los etiquetados de los productos sean cada vez más claros y con más información útil para el consumidor.
Existen normas sobre el etiquetado que afectan a la carne envasada fresca, refrigerada o congelada (de ovejas, cabras, cerdos y aves de corral. Las reglas requieren que la etiqueta indique en qué país el animal fue “criado” y “sacrificado”. Estas normas serán útiles para los consumidores, para saber de dónde proviene la carne que compran, pero están también diseñadas para evitar una importante carga adicional y costes para la cadena de suministro.
Si has comprado un pack para, por ejemplo, hacer una barbacoa la etiqueta debe contener toda la información necesaria para todos los tipos de carne no procesada que estén en ese paquete. Ten en cuenta que si en el paquete hay salchichas, esta información no figurará porque están exentas de estos requerimientos de información.

 

 

Fíjese en el origen de los productos
Cada vez que un consumidor acuda a la compra, puede aprovechar para buscar productos con el sello de Denominación de Origen Protegida (DOP) e Indicación Geográfica Protegida (IGP), una oportunidad para comer alimentos de calidad. Se trata de un distintivo que verifica que los productos con el sello de IGP se encuentran dentro de la lista de productos agroalimentarios de origen, cualidad y calidad certificada, protegidos por las normas de la Unión Europea.
Este distintivo ofrece una garantía de origen y de calidad del producto. Por sus condiciones de elaboración y características naturales ligadas a la zona de origen tiene una calidad fiable para el consumidor.
Los países europeos con más productos sellados con IGP y DOP son Italia (274), Francia (221) y España (183).
Una de las prioridades de la Unión Europea es encontrar nuevos mercados para las IGP, y por esta razón cuando negocia tratados comerciales con otros países, siempre busca ampliar la protección de productos IGP y DOP, para que estas indicaciones estén protegidas también en el extranjero.

 

 

Compruebe que los productos sean auténticos no adulterados
La falsificación de la comida y la bebida es una preocupación. El consumidor debe comprobar que los productos que compre estén perfectamente cerrados y que indique en el etiquetado su origen, si contiene algún ingrediente sustitutivo, o en el caso de la carne y el pescado, si son piezas enteras o formadas. Pero es evidente que las falsificaciones pueden ser muy sofisticadas, y por esto, es necesario que todos los países de la UE lleven a cabo controles – tanto dentro la UE como en las fronteras -. La Comisión Europea trabaja de forma muy estrecha con los Estados para coordinar esta lucha. Cuenta por ello también con Europol, la agencia de cooperación policial europea.
Por ejemplo, una operación internacional con 47 países a la que participaron Europol e Interpol el año pasado permitió confiscar 2.500 toneladas de comida “traficada”.

 
Vea si la carne o el pescado que compra es congelado
La normativa de la Unión Europea obliga a los productos a detallar la fecha en la que fueron congelados. En el caso de productos descongelados previa su venta, el etiquetado debe indicar que ya es un producto descongelado, con el fin de evitar el consumo de productos en mal estado.

 
Pida información en los restaurantes
Comer fuera de casa para una persona intolerante al gluten o con alergia a los frutos secos puede ser una aventura. La normativa actual de información sobre los alimentos que ha puesto en marcha la Unión Europea ayuda a conocer el origen de los alimentos. Pedir información en los restaurantes sobre los productos utilizados en las recetas, fácilmente legible y con información sobre los alérgenos que contiene, ayuda a personas con intolerancias alimentarias o alergias a comer con seguridad en un restaurante.

 
Acredite si la producción es ecológica
Para aquellas personas que deseen consumir productos ecológicos, deben asegurarse que el producto tenga el logotipo ecológico de la Unión Europea. Es símbolo de garantía de que los productos que se consumen han sido tratados con los estrictos protocolos de producción ecológica. El logo consiste en un rectángulo verde con una hoja estilizada dibujada con 12 estrellas blancas – las estrellas recuerdan las de la bandera europea.

 

Un producto orgánico debe llevar el nombre del productor, procesador o distribuidor, y el nombre o número de código de la autoridad nacional de certificación.
La normativa de la UE sobre agricultura ecológica abarca no sólo la producción y el procesamiento, sino también el control y el etiquetado de los alimentos ecológicos. La Unión Europea actúa como una autoridad reguladora para todo el mercado único europeo. Esto tiene grandes ventajas para el consumidor, más opciones y precios más bajos, y para el agricultor, que puede optar a un mercado más grande y aumentar las exportaciones agroalimentarias.
En España en 2013 había 30.500 productores de agricultura ecológica y la Política Agrícola Común proporciona ayudas para la transformación de granjas a la producción ecológica.

 
Existe un sistema de alerta en caso de intoxicación o producto adulterado
La UE cuenta con una de las normativas de seguridad alimentaria más estrictas del mundo. Para reaccionar con rapidez ante los incidentes registrados en el ámbito de los alimentos y los piensos existe el RASFF – el sistema de alerta rápida para alimentos y piensos.

 

El sistema está formado por puntos de contacto en todos los países y organizaciones miembros del RASFF, así como en la Comisión Europea, que intercambian información sobre cualquier riesgo para la salud en la cadena alimentaria humana y animal. Existe un servicio permanente para garantizar el envío, la recepción y la respuesta de las notificaciones urgentes en el tiempo más breve posible. Gracias a la red RASFF se han evitado muchos riesgos en materia de seguridad de los alimentos antes de que pudieran perjudicar a los consumidores europeos.

 

En 2014 se notificaron 3.157 productos a través de este mecanismo de alerta – la inmensa mayoría fueron detectados por controles en la UE o en las fronteras, en algunos casos por quejas de los usuarios (a las autoridades sanitarias) e incluso en algunos casos por los medios de comunicación-.

 

 

La receta española del verano: “Chipirones a la sal”
La cultura europea se refleja en su gastronomía. En toda Europa, encontrará numerosas ferias, festivales gastronómicos y rutas para degustar productos y platos locales únicos- Puede encontrar las recetas de 27 países de los 28 que componen la UE en: http://ec.europa.eu/spain/pdf/p-sabores-europa.pdf y en la web “Tasting Europe” http://www.tastingeurope.com/ (esta última web en inglés, está esencialmente dirigida a fomentar el turismo “gastronómico”)

 

Ingredientes para 4 personas
• 1 cucharadita de sal
• 4 chipirones enteros
• 50 g de tomates cortados en dados
• 1 manojo de puerros tiernos
• 10 g de olivas para decorar
• 4 dientes de ajo
• 200 ml de aceite de oliva virgen extra

 

Ingredientes para la salsa de tomate
• 2 tomates
• ½ cebolla
• 1 diente de ajo
• 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
• 1 cucharadita de tomillo
• Sal y pimienta

 

Elaboración
Limpie los chipirones y quíteles los tentáculos si es necesario. En una sartén sofría los dados de tomate, los dientes de ajo y los chipirones en el aceite de oliva durante 20 minutos a fuego lento. Saque los chipirones y escúrralos en papel absorbente.

 

Coloque la salsa de tomate en el fondo de una fuente, ponga los chipirones encima y decore con las olivas y los puerros tiernos previamente escaldados en agua con sal. Sazone con la sal en el momento de servir (cuide la tensión: no se pase con la sal).

 

Preparación de la salsa de tomate: pele los tomates, quite las semillas y córtelos en dados. Pele el ajo y la cebolla y píquelos. Ponga todos los ingredientes en una olla con un poco de aceite, tomillo, sal y pimienta. Confítelos a fuego muy lento durante aproximadamente 30 minutos.

 

Deje templar y mezcle hasta obtener un puré homogéneo

Fuente:

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