14 de agosto de 2015 11:25 AM
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El Niño puede rescatar a la economía o complicarla más

-a +A La sequía es parte del pasado, pero llega un tiempo difícil en el agro para rubros como el trigo y los ovinos

Hay dos factores que alineados se vuelven insoportables para el agro uruguayo. Si a los bajos precios internacionales se suma una situación de atraso cambiario, la crisis se vuelve inevitable. Esa historia ya la recorrió el agro uruguayo. Pero la flexibilidad en el tipo de cambio ha quedado manifiesta en este invierno.

El otro gran riesgo, y hasta la semana pasada una amenaza tangible, estaba dado por la otra conjunción capaz de quebrar a los productores más resistentes. La conjunción de sequía con bajos precios. Baja producción en volumen y bajo precio recibido también es un freno casi seguro al agro. Claro que si una sequía es mala, el exceso de lluvia también puede serlo.

Ahora el desafío para unos rubros y la oportunidad para otros es una situación persistente de lluvias abundantes. Agosto ya se sabe será excepcionalmente lluvioso. Y más importante que eso, dado que se ha instalado en el océano Pacífico uno de los fenómenos Niño más fuertes de los últimos tiempos, es casi segura una primavera y verano lluviosos. Lloverá sobre mojado y eso no siempre es bueno.

 

Según los mapas de la Universidad de Columbia (EEUU), la probabilidad de una primavera lluviosa es de 85%. “Es el porcentaje de probabilidad más alto que yo haya visto”, afirmó el investigador uruguayo Walter Baethgen al programa Tiempo de Cambio.

Y eso no solo tiene un impacto en términos de la producción uruguaya y global, sino que también tiene una incidencia en los precios, generando volatilidad y oportunidades, como todo fenómeno climático extremo hace en la producción agropecuaria.

Por un lado, las lluvias de agosto son un alivio fundamental para la ganadería, la lechería (parcialmente) y la planificación de la agricultura de verano. Parecía que no se llegaría a tener agua en el perfil a la primavera y ahora es casi una certeza que sí se dispondrá de óptimas condiciones cuando las temperaturas empiecen a levantar.

 

Porque además las temperaturas ya han levantado y hacen que para la ganadería todo sea más aliviado. De la combinación de sequía y heladas que ponía en jaque a los terneros destetados y a sus madres preñadas, ahora la perspectiva luce mucho mejor. No solo por las lluvias que vinieron y las que vendrán sino también porque la ausencia de heladas permite una cierta recuperación de los rodeos de cría.

Los mejoramientos forrajeros con avena y raigrás están compensando el crecimiento que no tuvieron. El propio campo natural que habitualmente empieza a despertar en la segunda quincena de agosto en el norte y recién en setiembre en el sur, ha reverdecido.

De modo que la oferta de ganado gordo en los últimos dos meses de este año puede ser abundante. Y en una mirada de más largo plazo, es posible que haya un buen entore y la producción de terneros se mantenga, no en los famosos tres millones pero al menos cerca de esa referencia. El stock ganadero puede así seguir en un leve crecimiento.

 

Lluvias en el campo
Las lluvias eran muy esperadas, pero no en el volumen que ha precipitado.<br>
Las lluvias eran muy esperadas, pero no en el volumen que ha precipitado.

 

 

Bienvenidas, pero no tanto

Las lluvias vienen bien en cierta proporción, pero como todo, en exceso causan daño.
Típicamente, para los productores lecheros esta lluvia trae un cierto alivio productivo, que permite bajar costos en breve dando más espacio a las pasturas en lugar del uso tan intensivo de raciones. Pero el barro suele ser un grave problema y si las lluvias son demasiadas tampoco permiten el uso de las pasturas por el daño que las patas hacen en el tapiz.

Los impactos más fuertes de El Niño seguramente se darán en la agricultura y en materia de cultivos habrá seguramente ganadores y perdedores en rendimiento. Para los precios, la perspectiva debe ser levemente ascendente. Los cultivos más castigados en los últimos años son los más amenazados, mientras que los que vienen con empuje tienen una perspectiva más favorable. De la misma manera, el stock vacuno puede seguir subiendo y el ovino puede seguir bajando.

 

Tiembla el trigo

Para los cultivos de invierno el problema es el exceso de agua y la irrupción de hongos que sobrevienen en días húmedos y sin sol. Y lo que El Niño puede traer, tras solucionar la sequía, es este problema. Aunque el área sembrada en trigo ya fue mucho menor a la del año anterior, ya que se sabía al momento de sembrar que El Niño se estaba formando, la decisión de no plantar –y por lo tanto no facturar– siempre es difícil de tomar.

Con poca área sembrada, si la cosecha es magra y de mala calidad, puede faltar el trigo panificable. También será baja la cosecha de Argentina y el sur de Brasil. Lo mismo que vale para el trigo corre para la cebada, mientras que para la colza los problemas pueden darse a la cosecha, siempre desafiante dado el pequeñísimo tamaño de la semilla. Para los cultivos de invierno todo es amenaza.

 

La situación opuesta es para el maíz, el cultivo de verano que más disfruta de tener agua en abundancia durante su ciclo, en tanto no se aneguen los campos. Es de los cultivos donde se ha modelizado el impacto de El Niño, al menos parcialmente. Fucrea ha trabajado en la comparación de los rendimientos entre años normales Niño y Niña, y hay un efecto tangible a favor de los rendimientos en maíz.

En particular, saber con anticipación cómo puede ser la primavera permite adoptar medidas de adaptación como apuntar a siembras más tempranas en estos años lluviosos. Los rendimientos son mayores y sobre todo la posibilidad de rendimientos bajos cae.

Para la soja también sería favorable la situación planteada, pero ya en los últimos veranos ha habido problemas por excesos de lluvia. Para el arroz también cambia el panorama. Ahora el problema deja de ser el agua en las represas. Por disponibilidad de agua no habrá restricciones de área. Las limitantes pueden ser financieras o de mercado. Pero también en este caso el exceso de lluvias puede ser un problema si no deja que las siembras se concreten en octubre.

 

Más vacunos, menos ovinos

Las lluvias darán un impulso notable al próximo entore. Si se confirman los pronósticos será una gran primavera desde el punto de vista forrajero, lo que puede prolongar la trayectoria ascendente del rodeo vacuno, cuando parecía que este invierno dejaría muy sentido al ganado.

El impulso de los vacunos que disfrutan de ambientes húmedos y tendrán prácticamente un mes menos de invierno de lo habitual, puede ser un freno más para los castigdos ovinos. El exceso de humedad es para ellos un problema.

El Niño puede acentuar la divergencia entre menos cultivos de invierno y más de verano, y entre menos ovinos y récord en cantidad de vacunos. Nos ha librado de la sequía, pero puede acentuar disparidades fuertes que ya se dan en el agro uruguayo.

 

Lluvias en el campo
El sector ganadero era uno de los que más necesitaba las precipitaciones.<br>
El sector ganadero era uno de los que más necesitaba las precipitaciones.

 

 

El fenómeno fuera de fronteras

El calentamiento del océano Pacífico tiene en Oceanía el efecto inverso que en Uruguay. Genera falta de lluvias en Australia, también en Centroamérica, y en el centro y norte de Brasil. Ya en Centroamérica hay una grave sequía y en el país norteño las reservas de agua de San Pablo vuelven a estar en jaque como un año atrás.

Un informe del banco suizo Julius Bar afirmó que dado el amplio abastecimiento de granos en el mundo “sería necesario un evento Niño realmente fuerte para que los precios subieran”. El informe ve a trigo y soja como los que más podrían beneficiarse en precio. Pero por ahora el trigo australiano viene bien. En cambio, lo que ha sufrido daños graves ha sido el maíz en Francia, que por sequía vio la cosecha recortada en 28%.
Si la sequía en verano se concreta en Australia puede ser un factor que quiebre la tendencia a la baja que traen los lácteos. Y en ese sentido puede darse el principal efecto del Niño, favoreciendo a Uruguay a dos puntas: complicando la producción de los competidores australianos y dando nueva vida a precios que hoy siguen presionados a la baja.

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