15 de agosto de 2015 01:55 AM
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Mariano Santoni: “Hoy un cultivo de espinaca es rentable con nuestro esquema”

Este proveedor de insumos para el agro lleva adelante, junto con otros productores, una iniciativa por la que se asegura un precio justo y rentable para el producto recibido. Cree necesario profundizar la integración en la provincia

Venta asegurada y precio previamente pactado mediante contrato. No es utopía, es la realidad que fueron construyendo, en los últimos cuatro años, una veintena de productores hortícolas mendocinos que forman parte de una cadena de valor agroindustrial coordinada por Agro Global, proveedor de insumos para el agro del Norte de Mendoza.

 

En diálogo con Fincas, Mariano Santoni, titular de la firma Agro Global, explicó detalles de la iniciativa durante una jornada técnica realizada en Lavalle, de la que participaron especialistas del país y el exterior.

 

 

-¿Cómo surgió la iniciativa de promover la producción hortícola con destino industrial?

-Fue por la necesidad de buscar un cultivo de invierno que fuera rentable y sustentable para los productores de la zona, que venían trabajando con otro tipo de cultivos como el ajo, que no estaba siendo rentable.

Ahí surgió la idea, junto con Rijk Zwaan, una de las mayores productoras de semillas del mundo, de producir alguna hortaliza de ciclo invernal. La primera alternativa fue hacer especies de hoja verde, como espinaca o brócoli, y ahí conectamos con la industria del congelado.

 

 

-Ustedes hablan del desarrollo de la cadena de valor. ¿De qué manera se integran los eslabones en este caso?

-Es una “mesa de cuatro patas”: el productor, la industria, Rijk Zwaan como empresa proveedora de semillas y Agro Global como responsable del proceso de transferencia de tecnología al productor, asesoramiento, seguimiento semanal del cultivo, incluidos los planes de fertilización y los sanitarios, para lograr buenos rendimientos, con los estándares de calidad que requiere la industria.

 

 

-¿Por qué optaron por producir para la industria y no para consumo en fresco?

-Por los mayores volúmenes que demanda la industria, porque se asegura la compra y se pacta el precio. Al momento de la siembra, el productor ya sabe cuánto va a cobrar por tonelada. Esto le permite tener previsibilidad en su negocio, porque previo al inicio de cultivo el productor firma un contrato, donde se fija el precio que va a percibir, así como se establecen ciertos parámetros de calidad del producto a entregar.

 

 

-La falta de previsibilidad es precisamente una de las mayores debilidades del segmento de la producción primaria.

-Es cierto. Por eso, con esta iniciativa el productor tiene, por un lado, la venta asegurada y, por otro, el conocimiento anticipado de una variable que es fundamental para tomar cualquier decisión de inversión: cuánto le van a pagar por su producto. Desarrollamos una cadena de valor que asegura un precio rentable al productor.

De lo que se trata es que el negocio sea previsible. Que el productor sea realmente empresario. Precisamente, lo que buscamos son productores que desarrollen su agricultura con criterio empresario.

 

 

-¿Cuántos productores están involucrados en este proyecto?

-Hoy, en la cadena de valor hay alrededor de 20 productores de diferentes zonas: de Rodeo de la Cruz, Rodeo del Medio y, sobre todo, de Lavalle, y ya tenemos dos productores en el Valle de Uco, porque estamos buscando diferentes momentos de siembra para distintos tipos de cultivo. La mayoría son productores medianos y chicos.

 

 

-¿Cómo fue evolucionando este proceso de integración, en términos productivos?

-El proyecto tiene ya un desarrollo de cuatro años. Cuando hicimos el primer contacto con la industria para proveer a su planta de congelado instalada en Pilar, provincia de Buenos Aires. Empezamos con media hectárea, enviamos dos bines en un camión, compartiendo carga con otros productos y al día de hoy estamos cultivando cerca de 100 hectáreas de espinaca, 40 de brócoli y 25 hectáreas de acelga.

 

 

-¿Los rendimientos logrados permiten cerrar las cuentas al productor?

-Este año alcanzamos un promedio de 22 toneladas por hectárea, y con 20 un cultivo de espinaca con nuestro esquema es rentable. Pero en algunos casos hemos llegado a las 27 y hasta 28 toneladas por hectárea. Es que hemos logrado un segundo corte, a partir del diseño de un plan de fertilización que ha inducido el rebrote después de la primera cosecha mecánica. Los números nos muestran que es un negocio rentable. En un ciclo de producción corto, en 90 días el productor está haciendo caja y puede destinar la tierra a otro cultivo.

 

 

-¿Tienen previsto crecer en volumen o en oferta de productos?

-La proyección es ampliar la paleta de productos para industria con cebolla, por ejemplo. Calculamos que vamos a tener algo más de 2.500 toneladas de producto fresco para congelar saliendo al mercado. El proyecto es seguir creciendo en superficie y en volumen. Para eso, será necesario seguir sumando productores y transfiriéndoles toda la tecnología.

 

Un negocio en expansión

Durante la Jornada Técnica que organizó Agro Global en Lavalle, el especialista belga Johan Decroos dio un panorama del escenario comercial global de los productos hortícolas.

 

El visitante, que gerencia en Europa la cartera de grandes clientes de la industria de espinaca y zanahoria, de la empresa Rijk Zwaan (productora de semillas de hortalizas, con sede central en los Países Bajos), señaló que “en el largo plazo, es de prever un incremento en la demanda de los productos congelados, porque son utilizados -principalmente- por gente que trabaja fuera de su casa y debe proveerse de la comida para preparar su vianda”. En el corto plazo “hay algunos problemas”.

 

Es que el principal mercado para los productos congelados europeos era Rusia, y como este país está con problemas de inestabilidad política y bloqueó la entrada de productos de distintos lugares de Europa como represalia económica, en este momento hay un stock que no pudo ser vendido allí y se está tratando de colocar en otros mercados. Esta situación influye en el precio, porque hay mucha oferta y la demanda es más o menos la misma.

 

Decroos reveló, en otro orden, que “del total de hortalizas que consume el mundo, alrededor del 20%, son productos de industria, que incluye fundamentalmente congelados y -en menor medida- los enlatados”.

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