15 de agosto de 2015 02:21 AM
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El precio de los arrendamientos lleva a la intensificación en campo propio

Productores buscan acotar el riesgo sin alquilar. Apuntana elevar la productividad en el sistema agrícola.

Parece una contradicción, pero en la era de las comunicaciones el productor se ha acostumbrado a trabajar con incertidumbre y a razonar en consecuencia. Sin una salida a la vista para la comercialización del maíz, la decisión a priori ya está tomada: la soja volverá a ganar la votación en la próxima campaña gruesa. No habrá necesidad de segunda vuelta; la foto de agosto muestra a la oleaginosa como la única alternativa agrícola que ofrece algo de rentabilidad en campo arrendado. El desafío será hacerla con la mayor sustentabilidad.

 

“Por primera vez va a caer el área agrícola en el país, porque no se puede sembrar soja en todos lados, porque es inviable”, adelantó en analista de mercados Enrique Erize. El titular de la consultora Nóvitas fue el encargado de cerrar el ciclo de conferencias de la 12ª Jornada Soja con Sustentabilidad, organizada por la Bolsa de Cereales de Córdoba, Agroverdad y La Voz del Interior.

 

 

El promedio no alcanza

Los costos crecientes han puesto la vara productiva cada vez más alta. “Se necesita cada vez más productividad para que cierren los números, tanto en soja como en maíz”, precisó Carlos Arnold, consultor privado y asesor técnico de los grupos Crea del norte de Córdoba, otro de los disertantes en la jornada realizada en el Dinosaurio Mall de la ciudad de Córdoba.

 

A menos de 60 días del inicio de la siembra, los números agrícolas son apretados. Un productor que trabaja un campo arrendado en la zona de Jesús María, por ejemplo, y paga un alquiler de siete quintales (precio pizarra) está obligado a que el maíz le rinda 86 quintales por hectárea para recuperar la inversión, pagar el alquiler y mantener el funcionamiento de la empresa, precisó Arnold. En el caso de la soja, el rinde de indiferencia es de 30,5 quintales, una magnitud tampoco fácil de lograr.

 

“Si se compara el maíz con la soja, la oleaginosa es la que ofrece el mejor margen. Pero los rindes históricos no sirven. Se deben obtener altos rendimientos”, advirtió el técnico.

 

Pero el centro norte de Córdoba no ofrece muchos antecedentes productivos por encima de los promedios. Sólo en cuatro de las últimas 10 campañas, la soja rindió por encima de ese umbral. “Hoy con el rinde promedio estamos con una rentabilidad cerca de cero o negativa”, precisó Arnold. Con los valores esperados a cosecha, un productor que haga 75 por ciento de soja y 25 por ciento de maíz debería repetir los rendimientos récord de la campaña pasada para obtener un rentabilidad de 14 por ciento.

 

La cultura instaurada en los últimos años de diferir la siembra de maíz para diciembre y enero da chances para esperar alguna señal por parte del próximo gobierno. Mientras tanto, el productor no tiene aún definida la participación del cereal en la rotación.

 

Casi sin margen de maniobra para manejar los números, la clave para encarar la próxima siembra es lograr la eficiencia de cada peso invertido, casi con precisión suiza. Para Esteban Tronfi, gerente de Insumos y de Servicios Tecnológicos de Aceitera General Deheza (AGD), en esta campaña es fundamental que el productor busque que cada metro cuadrado de sus lotes exprese lo mejor de su potencia y gastar en función de esa demanda puntual.

 

 

Subir los techos

Mientras algunos productores evalúan la decisión de achicar su negocio en campo arrendado, otros que tienen la posibilidad de contar con campo propio van por la intensificación. Miguel Calderón es un productor agrícola de la zona de Chalacea (departamento Río Primero) y hace ya dos campañas que dejó de alquilar campos. La falta de rentabilidad que ofrecía el modelo de arrendamiento lo llevó a tomar esa decisión. “Hoy la soja en campo arrendando tiene un costo total de alrededor de 33 quintales por hectárea, que no es fácil de lograr en la zona, más si tenemos en cuenta que el promedio nacional es menor a 30 quintales”, justificó el productor en diálogo con La Voz del Campo .

 

Como dispone de campo propio, el objetivo de Calderón es subir los techos productivos de una rotación que tiene a la soja y al maíz en partes iguales. A tal punto llegó esa determinación que colocará bajo riego por goteo las 500 hectáreas agrícolas de su propiedad. Bajo estas condiciones de riego suplementario de alta eficiencia, sus expectativas son que la oleaginosa produzca más de 60 quintales por hectárea y que el maíz trepe a 150 quintales. “Tenemos semilla de soja con un potencial de 90 quintales y maíces que rondan los 180 quintales”, comparó el productor.

 

Convertido en uno de los pocos emprendimientos con esta tecnología en el país, el sistema de riego por goteo para cultivos extensivos ubicado en Chalacea tendrá un diseño de cuatro módulos de 122,5 hectáreas cada uno. En esta campaña va a debutar el primero de ellos, que albergará en partes iguales a la soja y al maíz. “Vamos a empezar con estos dos cultivos que ya conocemos, pero estamos evaluando la incorporación de cultivos alternativos”, adelantó Calderón.

 

Además del agua, provista por una perforación a 300 metros, que suministra un caudal de 300 metros cúbicos por minuto, el modelo de intensificación también tiene a los nutrientes como elemento clave. “Si pensamos en una soja de 60 quintales y en un maíz de 150 quintales, habrá que nutrirlos de manera adecuada y sustentable”, comentó el productor. Está convencido en que la inversión de esta tecnología de fabricación israelí se puede amortizar con la producción.

 

 

El atraso del maíz

Nadie desconoce los beneficios agronómicos y económicos que aporta el maíz al sistema agrícola. Sin embargo, sus número no cierran. Productores consultados por La Voz del Campo durante la jornada coincidieron en afirmar que el principal problema que hoy tiene el cereal es su precio, afectado por la intervención comercial y las retenciones. Afirman que, de no existir esos dos condicionantes, la cotización debería ser 50 por ciento superior a la que están utilizando para armar los costos 2015/2016.

 

 

Variable de ajuste

Parámetros sobre alquileres. De acuerdo con un informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Córdoba, y presentado durante la Jornada de Soja con Sustentabilidad, el valor de los alquileres exhibe para esta campaña una caída promedio del 14 por ciento en la provincia. Además, exhibe un cambio en la modalidad de negociación, con una mayor participación del porcentaje a cosecha.

 

“A nivel provincial, el arrendamiento promedio sería de ocho quintales de soja por hectárea, 1,5 por ciento más bajo que en la campaña 2014/15”, explicó Gonzalo Agusto, integrante del departamento de Información Agropecuaria de la Bolsa (ver más información en la página 5). A julio, la zona norte y sur presentaban los valores de arrendamientos más bajos. Variaban entre 4,5 quintales y 7,5 quintales de soja por hectárea. En ambas zonas fue donde más se ajustó el valor.

 

Los efectos de la devaluación china. Para el analista del mercado de granos Enrique Erize, la devaluación del yuan no tendrá impacto en las compras de soja por parte del gigante asiático.

 

“Va a dejar de importar cemento, acero, cobre, pero no soja. En China la gente cada vez come más cerdo y necesita más harina de soja para alimentarlos”, razonó el titular de la consultora Nóvitas. Aseguró que el precio de la oleaginosa en yuanes es el más bajo de los últimos siete años, lo que asegura el mantenimiento de la demanda. “La soja está barata para los chinos”, indicó.

 

No obstante, los envíos de soja argentina a China no son significativos. El principal destino de la oleaginosa es la producción de harinas que tiene como principal cliente a la Unión Europea. Destacó que, a pesar del pronóstico de cosecha récord en Estados Unidos, los “farmers” también tienen números complicados, con pérdidas económicas por hectárea. Respecto del pronóstico del Usda sobre una cosecha de soja histórica en el país del Norte, Erize prefirió ser cauto y esperar la finalización del ciclo.

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