15 de agosto de 2015 12:45 PM
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Lo razonable es una soja en torno a los 400 dólares

El consultor estima que la demanda del cultivo va a seguir alta y no cree que se repita una campaña mundial récord.

E l director de la consultora Novitas, Enrique Erize, estimó que la soja no va a sufrir una fuerte caída en su precio durante la campaña que se avecina y que, lo esperable, es que oscile y se estabilice en torno a los 400 dólares tanto para el próximo año como para los subsiguientes, más allá de los vaivenes de cotización que muestre en el Mercado de Chicago.

 

Erize fue el encargado de cerrar la Agrojornada Soja con Sustentabilidad en la que, con su habitual estilo directo y sin pelos en la lengua, habló de lo que puede esperarse en el mercado agropecuario de corto y mediano plazo y se metió en arena política, analizando el legado del kirchnerismo para el agro.

 

 

Cómo viene el 2016 para la soja

 

Así tituló uno de los bloques en los que dividió su disertación y en el que dijo: “no comparto la visión de algunos colegas de que los precios van a ser inferiores el año próximo”.

 

“Si ustedes fueran los grandes compradores, como China o Europa, están mirando que en los últimos cinco años la soja promedió 500 dólares”, explicó como primer argumento. El segundo fue que “hubo tres cosechas récord en un solo año en Estados Unidos, Brasil y Argentina y la soja no se cayó de 350 dólares”. Respecto de esto último, agregó: “Hay que ver si esa performance global se puede repetir. La probabilidad es que no suceda”. Esto último, lógicamente, ayudaría a un alza de los precios.

 

En concreto, para Erize una soja a 220 o 250 dólares “ya es historia”. “Y a 650 dólares podemos volver, sí, pero en algún caso de fracaso productivo. Lo razonable es que se mantenga en torno a 400 dólares. Si pretendiera bajar de esos niveles, la demanda automáticamente se activaría. Esa es mi opinión”, precisó.

 

 

Efecto China

 

Para Erize, en la elaboración de este análisis hay que tener muy presente la situación de China, sobre la cual tampoco comparte la visión de sus colegas sobre que la caída de actividad que está sufriendo en algunos rubros podría impactar en su demanda mundial de alimentos, sino todo lo contrario.

 

“China tiene una burbuja especulativa muy grande a nivel inmobiliario y por eso el Gobierno chino lo que hizo fue prohibir los préstamos hipotecarios. Pero eso puede significar que va a dejar de importar cemento, acero, cobre. ¿Van a dejar de comprar soja? No. El gobierno no va a permitir que eso suceda”, reflejó.

 

Y amplió: “En China las necesidades de soja no dependen del crecimiento del PBI. A medida que ha bajado la evolución del PBI, la demanda de soja igual siguió creciendo y va camino a las 90 millones de toneladas. Crece muchísimo el consumo de carne, sobre todo porcina, y para criar cerdos necesitan harina de soja. Los chinos pueden dejar de construir pero no de comer. Están urbanizando 300 millones de campesinos y un campesino urbanizado come más y mejor”.

 

En ese marco, el impacto de la devaluación del yuan, lejos de ser un problema, también podría mejorar la demanda y subir los precios. “Hoy la soja en moneda china está en su nivel más bajo en años. La soja está barata para los chinos”, enfatizó.

 

 

Los errores del USDA

 

Erize también señaló que los vaivenes diarios que se observan en Chicago son sólo un indicador pero no necesariamente un parámetro de cómo se comporta el mercado, principalmente por los que considera algunos errores de diagnóstico que comete el Departamento de Agronomía de los Estados Unidos (USDA).

 

“No hay que subestimar la demanda, que es lo que está haciendo el USDA sistemáticamente todos los meses. En 2014 proyectaron un stock de soja de 12,9 millones de toneladas y terminó en 6,5. Ahora proyectan 11,6 millones y van a ser menos”, precisó.

 

 

Fin de ciclo “dramático”

 

El consultor también se metió en la parte política, con un diagnóstico duro y sombrío sobre la realidad del sector agropecuario. “Hoy una persona que vende soja y se va a comprar dólares, compra 130. Si va y vende en Uruguay, 330. No se puede tener 35% de retenciones y una brecha cambiaria del 40, 50%. Esto se acabó, esto termina mal. El fin del ciclo K es dramático. Están jugando con ustedes”, le habló Erize a los productores.

 

Y siguió: “En Argentina lo que hay es una fenomenal transferencia de todo el sector productivo al conurbano bonaerense que tiene votos. Sí, están muertas las economías regionales, lo saben y lo están haciendo a propósito. Hay gente que cobra 13, 14.000 pesos, sin trabajar”.

 

De todos modos, para el final dejó algo de optimismo: “Este es el peor año de los últimos diez años. Pero muy probablemente sea también el peor año de los próximos. Hay que hacer ingeniería comercial y diferir la toma de precios”.

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