20 de agosto de 2015 15:25 PM
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Una “migaja” K para los tamberos

CompartiremailFacebookTwitter“Un parche”. “Una propina”. “Una migaja”. Así calificó la Mesa Nacional de Productores Lecheros (MNPL) al paupérrimo subsidio de 30 centavos anunciado por el gobierno nacional a los tambos que produzcan más de 6.000 litros de leche diarios, un “beneficio” que hasta ahora alcanzaba a los que producían 2900 litros. Para el coordinador de la […]

“Un parche”. “Una propina”. “Una migaja”. Así calificó la Mesa Nacional de Productores Lecheros (MNPL) al paupérrimo subsidio de 30 centavos anunciado por el gobierno nacional a los tambos que produzcan más de 6.000 litros de leche diarios, un “beneficio” que hasta ahora alcanzaba a los que producían 2900 litros.

Para el coordinador de la MNPL, Carlos Brave, las medidas que con discursos altisonantes comunicó el ministro Axel Kicillof “no solucionan el problema de la lechería, ni mucho menos, son simplemente parches: una propina”, sentenció.

Porque ante la caída de los precios internacionales, las excesivas presiones impositivas, el tipo de cambio atrasado y los cupos a las exportaciones, la producción tambera “está en una situación de súper crisis”, aseveró Brave.

Escéptico, el referente lechero aseguró: “No veo una solución en el corto y mediano plazo, ya que la perspectiva, tanto interna como externa, no permiten cambiar esto. El pago de 30 centavos no llega a equiparar el valor de los costos de producción, que hace un año no ve modificar los precios, que reciben entre $ 3,10 y $ 3,20 por litro; hoy con tambos afectados por inundaciones y una emergencia implícita, estas medidas son pobres”.

Por su parte, Kicillof señaló que el programa tendrá vigencia por tres meses y “atiende a la caída del precio internacional de la leche en polvo, cuyo valor cayó de 5.000 dólares la tonelada a 1.727 dólares. Hay una situación extraordinaria en el mercado internacional que afecta a las commodities y que es consecuencia de la crisis internacional”, se excusó el funcionario de patillas menemistas, y aclaró: “Mago no soy, no sé cómo hacer para aumentar el gasto y al mismo tiempo tener determinados recursos, así que no sé cómo se pueden conformar”. Hartos de la demagogia K, los tamberos, al igual que el resto de los productores, esperan ese viento de cola que renueve las esperanzas que el gobierno les robó

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