20 de agosto de 2015 15:29 PM
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Advierten que se reducen las expectativas por la cosecha de trigo

Las provincias del norte, más Entre Ríos y Santa Fe, lideraron la caída en la intención, mientras que se observó una reducción más atenuada en Córdoba y Buenos Aires.

El trigo operó prácticamente sin cambios en el mercado interno durante los últimos días, manteniendo un diferencial favorable para las posiciones de cosecha nueva que serán en diciembre con un nuevo gobierno.

Así lo manifestó, el analista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Guillermo Rossi para quien, no obstante algunos casos, la cosecha de trigo comienza a ajustarse a la baja.

El cereal en condiciones Cámara ronda los 110 dólares la tonelada en el mercado disponible, frente a valores referenciales de 130 dólares la tonelada en los futuros con entrega diferida hasta comienzos de 2016.

“Pese a que comienzan a insinuarse elementos alcistas por el lado del clima y los ajustes a la baja en las estimaciones de superficie respecto de las previsiones iniciales, no hay prácticamente demanda que convalide precios más elevados en un contexto de fuertes restricciones comerciales y alta incertidumbre de cara al próximo año”, indicó el especialista.

Rossi señaló que entre los distintos números de producción que se empiezan a barajar, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) redujo en estos días sus previsiones para Argentina. Estima ahora una cosecha de 11,1 millones de toneladas frente a 11,5 millones en el informe anterior y el organismo prevé una superficie implantada de 3,7 millones de hectáreas y rendimientos en torno a 3000 kilos por hectárea.

En tanto, la Bolsa de Rosario, a través de GEA-Guía Estratégica para el Agro, estimó que la siembra de trigo finalizó con una cobertura total de 3,36 millones de hectáreas en todo el país, lo que implica una disminución del 28% respecto del nivel alcanzado el año pasado.

Las provincias del norte, más Entre Ríos y Santa Fe, lideraron la caída en la intención, mientras que se observó una reducción más atenuada -aunque igualmente significativa- en Córdoba y Buenos Aires. En casi todos los casos, el principal determinante de la baja es la disponibilidad de stocks de años anteriores y los bajísimos márgenes proyectados para la campaña.

“Si se piensa en alrededor de 300 dólares de costo variable por hectárea, incluyendo labranzas, fumigadas, semillas, agroquímicos y fertilización, en términos de producción implica sacrificar unos 2300 kilos por hectárea antes de encarar la campaña”, sostuvo en el informe.

 


Sin embargo, a este número hay que sumarle el costo de la cosecha y todas las deducciones que tienen lugar con la comercialización, lo que incluye el flete. “Si se considera además el alquiler o los gastos de estructura y gerenciamiento es probable que el productor promedio requiera de más de 4000 kilos por hectárea para que su margen de rentabilidad tenga un mínimo de atractivo, lo que es decididamente un números elevado en gran parte de nuestro país”, manifestó el especialista.

Para Rossi, “el atenuante es que los precios podrían experimentar una corrección significativa en 2016 si tiene lugar una política comercial que permita una mayor competencia entre los distintos segmentos de la demanda, o en el caso de que se revise la alícuota del 23% que recae sobre la exportación”.

Asimismo señaló que “una corrección del tipo de cambio también daría un alivio a los productores que han perdido competitividad”. De todos modos, buena parte de las perspectivas del mercado local están atadas a como transcurra el ciclo de comercialización en Brasil y las importaciones que realice del trigo argentino que cayeron en la última campaña.

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