22 de agosto de 2015 03:56 AM
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En Uruguay quieren apostar al ovino

CompartiremailFacebookTwitterSi uno recuerda que hubo un tiempo –no muy lejano– en el que Uruguay tuvo 26 millones de ovinos, algunos no lo creerán al comprobar que ahora la majada nacional apenas alcanza los 7,4 millones de cabezas. Lo mismo ocurriría si se recordara que la industria textil uruguaya llegó a tener una capacidad para procesar […]

Si uno recuerda que hubo un tiempo –no muy lejano– en el que Uruguay tuvo 26 millones de ovinos, algunos no lo creerán al comprobar que ahora la majada nacional apenas alcanza los 7,4 millones de cabezas.

Lo mismo ocurriría si se recordara que la industria textil uruguaya llegó a tener una capacidad para procesar 100 millones de kilos de lana y en la última zafra 2014 dispuso de alrededor de 32 millones de kilos. Y tuvo que importar 20 millones de kilos para seguir trabajando.

Una de las razones que se esgrime siempre que se revisa ese proceso de retroceso histórico para el rubro ovino en la década de 1990 es el sobrestock de lana en Australia, que era –y sigue siendo– la referencia de precios. Durante la década perdida, las lanas Corriedale –mayoritarias en la majada nacional– valieron todos los años US$ 1,10 el kilo de vellón, en tanto todos los costos productivos crecían año a año.

Sin embargo, aunque es un negocio como cualquier otro, no toda la culpa habría que echársela al sobrestock, sino desaparecería en este momento la producción de arroz –por el sobrestock tailandés– o la soja luego de dos cosecha récord en EEUU, el principal productor de la oleaginosa.

Hay otras razones para la caída de la producción ovina, que pasan por el abigeato, donde no se logran avances en la represión de un delito bien organizado, y los predadores, donde tampoco se avanzó en su eliminación (o mitigación).

Siendo la oveja un rubro que afinca a la gente en el campo, la migración hacia las ciudades también es un fenómeno a tener en cuenta. Se han perdido muchos pastores.

Pero la vida sigue adelante y hoy se lanza en San Carlos una nueva zafra de esquilas. Renacen las expectativas de los productores y de los industriales. El ovino volverá a demostrar su potencial. Y habrá que apostar a un futuro mejor.

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