23 de agosto de 2015 21:51 PM
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Subsidios a la producción de alimentos dejan en evidencia las limitaciones del modelo K

Según Abeceb, la necesidad de asistir a un sector con ventajas comparativas pone al descubierto el impacto adverso de la política económica

Entre 2007 y 2011, el Gobierno nacional implementó a través del ONCCA un sistema de subsidios a la producción de alimentos que perseguía como objetivo principal atenuar los aumentos en los precios internos de estos productos.

 

Según Abeceb, en total, durante estos cuatro años el organismo aprobó compensaciones por un total de $10.580 millones, de los cuales casi 36% se dirigió a los molinos de trigo, 21% a frigoríficos avícolas, 20% a feed lots y el resto se dividió entre tamberos, industriales lácteos y productores de aceite y trigo.

 

Sin embargo, de acuerdo con la consultora, “la política tuvo una efectividad limitada para controlar los precios internos y no resultó en un desarrollo sustancial en la cadena de valor, más allá de que tuvo efectos positivos sobre la producción en algunos casos puntuales, como el sector avícola”.

 

Sin embargo, el deterioro de las cuentas fiscales llevó primero a un importante atraso en los pagos y luego a la eliminación del sistema de compensaciones, dejando una deuda impaga de aproximadamente $2.000 millones, “con efectos muy negativos sobre la actividad y la situación financiera de algunas empresas”.

 

En la actualidad, los programas anunciados recientemente poco tienen que ver con las transferencias realizadas por el ONCCA hasta 2011, según Abeceb: “Hoy ya no se persigue como principal objetivo limitar los aumentos de precios, sino que se trata de ayudas económicas que permiten aliviar parcialmente la delicada situación económica de los productores agropecuarios, afectados por una fuerte reducción de sus márgenes”.

 

En el caso de los tamberos, aun con el subsidio, el precio interno de julio se ubicaría en niveles muy cercanos al costo promedio de producción, situación que ha sido más la norma que la excepción durante los últimos dos años.

“El derrumbe de los precios internacionales de la leche en polvo, que en el último año perdieron más de la mitad de su valor, llevó a una nueva reducción del precio pagado al productor y complicó aún más la delicada situación financiera de muchos tamberos, afectados en los últimos años por un aumento de los costos en dólares”, advirtieron.

 

En lo que respecta al programa de Estímulo al Pequeño Productor de Granos, aseguraron que “éste no logra compensar las distorsiones de otras medidas que afectan el precio recibido por el productor, como es el caso de los derechos de exportación y la implementación de los ROEs”.

 

“Así, si bien en casos puntuales puede resultar un alivio, los programas no atacan los problemas de fondo y en ningún caso llegan a compensar la delicada situación actual de los productores”, concluyeron.

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