25 de agosto de 2015 15:01 PM
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Mercosur ¿Libre de Aftosa sin vacunación?

Referentes del Mercosur analizaron los beneficios y consecuencias de ser libres de fiebre aftosa sin vacunación en el 4to Congreso de Entes de Lucha y Erradicación de la Fiebre Aftosa realizado durante 19 y 20 de agosto en La Falda, provincia de Córdoba.

Mercosur ¿libre de aftosa sin vacunación? Fue el eje de este congreso que tuvo su mirada regional a través de un panel integrado por representantes de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), quienes analizaron las preocupaciones sanitarias. Coordinados por el vicepresidente de CRA, Martín Rapetti, participaron de Chile, Carlos Alfaro Yorqui; de Paraguay, Carlos Simón Van Humbeeck; de Uruguay, Jorge Bonino y de Argentina, Ricardo Burgos, quienes expusieron sobres los controles que se desarrollan en sus países, aspectos ligados a la comercialización intra Mercosur, y la importancia del protagonismo de los actores privados en la sanidad animal.

 

Para Ricardo Burgos, de Confederaciones Rurales Argentinas, no hay que dejar de vacunar por tres motivos: económicos, técnicos y políticos. “Desde lo económico no se obtiene ninguna ventaja, ya que la fiebre aftosa dejo de ser una barrera parancelaria. Los mercados de carne reciben indistintamente de países libres de aftosa o libres con vacunación, aunque el único que puede llegar a tener una traba es Japón. Desde lo técnico, si se deja de vacunar sin haber montado un sistema de vigilancia epidemiológica en la región y tener todas las garantías sanitarias el riesgo de que vuelva a aparecer un brote es muy alto y no nos interesa volver a tener la desastrosa experiencia del año 2000. Y, finalmente, desde el punto de vista político, solo la exigencia en este nivel estaba por Brasil, el cual tiene pedidos de los productores porcinos que intentan vender su carne al exterior con un valor diferencial por ser libres de aftosa” explica.

 

En tanto, el dirigente amplia que “para dejar de pensar en vacunar en forma correcta hay que tener en cuenta varias cosas, primero que todos los países de América del Sur se encuentren en la misma situación sanitaria o superior, es decir de que todos estén libres con y/o sin vacunación, pero de ninguna manera con situaciones como la actual, donde se desconoce el estatus sanitario de Venezuela y norte de Brasil”.

 

“Otra necesidad es un banco de vacunas, porque en caso de tener un insuceso si se deja de vacunar hay que tener la cantidad necesaria de vacunas para poder acudir a mitigar el evento” indica Burgos, en tanto que remarca la importancia de la vigilancia epidemiológica como requisito fundamental. “El día que se deje de vacunar hay que tener un seguimiento sanitario de la zona para saber que está pasando. Esta vigilancia es mucho más costosa que la vacunación actual y ninguno de los países del Mercosur está en condiciones de llevarla adelante. Además los productores, una vez que se les diga que no se vacuna más debido a que no hay más fiebre aftosa, va a ser muy difícil que pongan dinero para efectuar esta vigilancia”. Por lo tanto, “el ideal sería hacer la vigilancia epidemiológica por regiones y no por países para que de esa forma el compromiso económico sea más difícil de evadir”.

 

El dirigente subraya que “actualmente en Argentina se gastan aproximadamente dos dólares en vacuna por cabeza por año más el costo del movimiento de la hacienda y en caso de que se produzca un foco y no podamos exportar a nadie, nos va a salir mucho más caro”.

 


Coincidencia regional

Carlos Bonino Morlan, de la Asociación Rural del Uruguay, entiende que hay que dejar de hablar de “erradicar” para pasar a hablar de controlar la fiebre aftosa. “Erradicar quiere decir eliminar totalmente un virus, un agente, en este caso el virus de la aftosa, pero para hacer eso hay que estar muy seguro. Hay que hacer planes de control muy rigurosos que tiendan a la erradicación. El plan de control significa convivir con este agente sin que haya pérdidas, porque cuanto menos exista es mejor y algún día lo vamos a erradicar”.

 

Al virus de la fiebre aftosa “lo podemos eliminar de Uruguay, Argentina, del Mercosur, de América del Norte, etcétera”, pero “es muy difícil y arriesgado hablar de erradicar” destaca el profesional. En tanto, sostiene que se debe realizar “un plan de control, bien sólido, basado en muy buena vigilancia, demostrando que hay ausencia viral, pero visitando los lugares o aquellos nichos más peligrosos donde todavía puede haber remanente, y así la vacuna pasa a ser una gran herramienta para proteger a esos animales de los posibles riesgos, tratando de que en algún momento se pueda decir lo hemos controlado tan bien que puedo hablar de erradicar. A partir de ahí, tenemos que dejar dos años sin vacunar, seguir haciendo la vigilancia, que no haya ninguna presencia o circulación viral y mucho menos ningún suceso” explica Bonino Morlan.

 

Por su parte, Carlos Alfaro Yorqui, de la Sociedad Nacional de Agricultura de Chile, destaca que los países que están presentes en este congreso, tales como Uruguay, Paraguay y Argentina, tienen una posición bastante firme de no dejar de vacunar; mientras que Brasil, que no está presente, es el único país que tiene la intención de dejar de vacunar. “Dejar de vacunar es una decisión de alto riesgo, creo que los países tienen que preparase para una decisión de este tipo, aunque no es fácil tomarla tan rápidamente y que pone tanto en juego”.

 

A su vez, recuerda que “en el año 2001/3 hubo varios casos de aftosa tanto en Argentina como en Uruguay, Paraguay y Brasil, precisamente por haber dejado de vacunar de un momento a otro. Nosotros hace muchos años que felizmente logramos erradicar la aftosa, tenemos una condición geográfica especial, ya que nos protege mucho la cordillera, estamos en una especie de isla sanitaria. Dejamos de vacunar y tuvimos un episodio de reingreso de fiebre aftosa que también lo logramos manejar, hace muchos años que no tenemos la enfermedad”.

 

En cuanto a las consecuencias de ser libre de aftosa sin vacunación, el especialista indica que “el riesgo es muy grande, por ende la consecuencia puede ser muy grande. Si en algún momento determinado se produce un foco de aftosa en un alto ganadero tan grande como el del Mercosur, donde los animales no van a estar vacunados y estarán especialmente sensibles al virus, lo cual puede ser impredecible y una hecatombe. Pueden morir muchos animales”.

 

Yorqui destaca que como país esta situación los afectaría mucho, ya que “compramos la mitad de nuestro consumo al Mercosur, tenemos un mercado de 1.000 millones de dólares en compra de carne vacuna y si por alguna razón aparece un brote de fiebre aftosa, inmediatamente tenemos que cerrar el mercado con el país de origen. Si lo cerramos, la pregunta es ¿dónde compramos? Al NAFTA no podemos llegar, porque los precios son altos y con un cierre de Mercosur seria altísimo; nos quedaría Oceanía, pero está complicado porque lleva tres años de eliminación de animales de Australia. Entonces nos quedamos huérfanos, sin un lugar donde ir a comprar. Para nosotros es de alto riesgo que el Mercosur tome la decisión de dejar de vacunar, y para el Mercosur es mucho más grande el riesgo”.

 


MERCOSUR, LIBERTAD DE MERCADOS

En su exposición, Carlos Alfaro Yorqui dejó en evidencia el interés que tiene Chile por la libertad de mercados de los países del Mercosur. “Tenemos una producción pequeña, son 4 millones de cabezas de ganado, pero nuestro ganado esta indexado al precio del Mercosur. ¿Porque está interesado? En Chile hay una concentración muy alta sobre el mercado, los mayores importadores de carne bovina son los supermercados. Entonces cuando éstos compran carne bovina en el Mercosur, nos dicen compre en 5,4 dólares en Paraguay, por lo tanto voy a comprar el equivalente (que nosotros le decimos a un camión de 19 cortes) de carne nacional a 5,4 dólares. Nosotros lo que comercializamos al supermercado es novillo de la zona sur de nuestro país, un novillo de muy buena calidad, mientras que lo que el supermercado compra en Paraguay es normalmente un vaquita de buena calidad, pero que no es comparable. En tanto, esto impacta directamente en el productor ganadero, quien se desincentiva y no quiere seguir produciendo”.

“¿Qué nos interesa a nosotros? Que podamos triplicar nuestra producción nacional. Pero, ¿cómo lo logramos? Con mejores precios para el ganadero, los cuales obtenemos con un mejor precio a través de mejorar el precio de la importación. Si el Mercosur nos mandara un novillo de calidad con un precio interesante, el ganadero chileno tendría un precio similar por lo tanto tendría interés en potenciarse, en aumentar su masa”.

Por Dana Olivera Taleb, gentileza Momento de Campo

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