28 de agosto de 2015 12:38 PM
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La competitividad del agro, materia que va a diciembre

Con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, los productores y el “voto del campo” aguardan definiciones y soluciones económicas.

 A un mes y medio de las presidenciales, los aspirantes que pretenden cosechar “el voto del campo” deberán apretar el acelerador: esto, traducido en mayor claridad en sus definiciones y propuestas. 

Por razones de caja y con el complicado frente fiscal que dejará la actual gestión, quien llegue a la Casa Rosada en diciembre no tendrá demasiado margen de maniobra. ¿Entrará en esta fase inicial una quita o rebaja de las retenciones para estimular al motor del agro, como se insinúa? 

Al 10 de diciembre, cuando se produzca el recambio presidencial, todavía quedarán parte de las labores de siembra de soja y de maíz, y no faltarán quienes dejarán la decisión para después de esa fecha. Pero los productores que se han desplegado esta semana en el cese comercial quieren ver señales más temprano que tarde. 

Los derechos de exportación y una potencial “reparación fiscal” por este costado conforman apenas una parte de la trama macroeconómica. Poco resolvería –aunque sería una importante señal llegado el caso– una eliminación de las retenciones al trigo, sin considerar el árbol y el bosque: las trabas comerciales, el impacto de la inflación, la presión tributaria general o la política cambiaria, como lo anotan en sus planteos las propias organizaciones rurales.

Esta semana, en medio del paro comercial dispuesto por CRA, la SRA y Coninagro, la Federación Agraria –ahora apartada de la Mesa de Enlace– organizó un foro y le dio el micrófono a los candidatos presidenciales, entre ellos Daniel Scioli, Mauricio Macri, Sergio Massa y Margarita Stolbizer.

En ese ámbito, Scioli habló de planificar a largo plazo y “garantizar condiciones de rentabilidad y competitividad”. El gobernador bonaerense y sus asesores están perfectamente al tanto, como De la Sota y sus funcionarios en Córdoba, de la distorsión de precios relativos y la crisis de rentabilidad que traba a las actividades productivas. 

En el andarivel de UNA, donde quedó al frente Sergio Massa, De la Sota dejó instalada la idea de recortar un 30 por ciento los derechos de exportación para la soja y sus derivados y una potencial eliminación para el trigo, el maíz y las economías regionales. Con el agregado de otros instrumentos para estimular la inversión: la factibilidad de dar incentivo fiscal a empresas que reinviertan dividendos o amortizaciones aceleradas para las Pyme. 

Cuando esta semana algunos productores se quejaron de la presión tributaria provincial, desde la cartera agropecuaria volvieron a refrescar que en los últimos años Córdoba buscó consensuar actualizaciones derivadas del proceso inflacionario, sin revalúos fiscales. Una manera de poner a salvo a los productores del “efecto multiplicador” de otras cargas no coparticipables, como Bienes Personales o Ganancia Mínima Presunta. Temas para una reforma tributaria de fondo que no figura en el día a día de los candidatos

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