28 de agosto de 2015 18:02 PM
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Diagnóstico sciolista: trabas para exportar afectan a la carne y cepo, a la construcción

El libro remarca el saldo positivo del decenio 2003-2013 para la mayoría de los sectores productivos, admite problemas y propone dar "un salto al desarrollo"

La construcción creció de forma sostenida hasta 2011, pero luego sufrió “una fuerte caída” por “el cepo cambiario”. La producción de carne bobina cayó a partir de 2008, “desincentivada por las restricciones a la exportación”. Estos son dos de los diagnósticos sobre la economía de la última década que contiene el libro “Lineamientos para el desarrollo económico y productivo de la Argentina”, que presentó esta semana la Fundación DAR, el think tank de Daniel Scioli.

 

El libro analiza la evolución entre 2003 y 2013 de catorce cadenas de valor y plantea “desafíos” generales para cada sector, que apuntan a tecnificar, agregar valor y sustituir importaciones. El trabajo, exhaustivo, releva datos de crecimiento (del Indec y de fuentes privadas), balanza comercial y empleo de cada cadena, aunque no consigna la evolución de los costos, que el grueso de los sectores plantea como un factor determinante en la pérdida de competitividad.

 

“La estructura productiva tiene un talón de aquiles: hay que avanzar mucho en el agregado de valor a las materias primas y depende en forma creciente de las importaciones para poder producir”, dijo a El Cronista Sergio Woyecheszen, quien coordinó el trabajo junto a Mercedes La Gioiosa. “La tonelada exportada cuesta, en promedio u$s 800, mientras que la importada está u$s 2000. Con precios altos de commodities lo soportás, pero llega un momento en que hay que dar el salto al desarrollo y avanzar en la innovación”, continuó.

 

Lineamientos se distancia de la visión oficial de la economía, aunque con diplomacia sciolista. Así, por ejemplo, contrasta datos de crecimiento del Indec para cada sector y los contrasta con los datos de cada cámara privada, que muestran, generalmente, peores desempeños desde 2008.

 

Si la producción de alimentos, por ejemplo, arroja un crecimiento promedio del 4,4% anual para el Estimador Mensual Industrial (EMI) oficial, los datos privados reducen el incremento al 3,7% por año. En el sector textil, las ventas minoristas relevadas por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) “muestran una evolución similar a la producción (que releva el EMI del Indec), aunque acumulan un crecimiento bastante menor”. Y en el sector petroquímico, la información del EMI, que arroja un crecimiento anual promedio del 5,4% entre 2003 y 2013, contrasta con “estimaciones privadas (que) dan cuenta de un aumento muy inferior en el período 2008-2010”, que equivalen a un crecimiento anual del 3,9%.

 

En el sector de la construcción, los investigadores eluden la retórica kirchnerista al plantear el diagnóstico: “La producción de materiales para la construcción mostró un crecimiento relativamente elevado hasta el año 2011, para luego experimentar una fuerte caída a partir de la implementación del cepo cambiario”, se lee.

 

El diagnóstico es más crudo con el sector cárnico. “La industria de la carne es un sector netamente exportador”, afirma, y considera que “las restricciones impuestas provocaron que las exportaciones en toneladas se redujeran a menos de la mitad entre 2009 y 2013, por lo que es te último año se ubicaron un 28,6% por debajo de las de 2003”.

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