4 de noviembre de 2010 00:27 AM
Imprimir

La rúcula

La rúcula o rúcola es una hortaliza aromática, cuyas hojas y tallos tiernos son la parte comestible de la planta.

Se puede consumir en estado fresco (cruda) en ensaladas, sola o combinada con otras hortalizas como lechuga y achicoria; o bien, cocida. Puede acompañar a las papas, pastas, platos a base de pescado y pizzas. Su sabor es picante y amargo, y recuerda al berro. Se la considera un buen digestivo y diurético. Es rica en hierro y vitamina C.

La rúcula o rúcola pertenece a la familia de las Crucíferas, la misma familia de plantas del nabo, repollo y coliflor. Prefiere los climas templados, aunque soporta el frío y las temperaturas elevadas a condición de que se instale una media sombra.

Puede cultivarse en prácticamente cualquier terreno, pero se obtienen mejores rendimientos en suelos de textura media (franco- arenosos a areno- arcillosos); ricos en materia orgánica y ligeramente ácidos a neutros.

Si bien la rúcula es poco exigente en abonos y fertilizantes, la aplicación de estos depende de lo que determine el resultado de un análisis de suelos.

SIEMBRA

Puede sembrarse durante todo el año, aunque el período de marzo a agosto suele ser el más recomendado. En los períodos de intenso calor, se debe instalar una media sombra para proteger al cultivo y retardar la floración; además, para evitar un menor tamaño de las hojas y que se acentúe su sabor amargo. Si se pretenden cosechas periódicas, conviene escalonar la siembra cada 1 mes ó 1,5 meses en verano y cada 3 meses en invierno.

La rúcula se siembra en el lugar definitivo en líneas o al voleo, en tablones preparados para el efecto. Para la siembra en líneas, con ayuda de una vara se abren pequeños surcos en forma transversal a lo largo del tablón, distanciados entre sí 25 cm a 30 cm. En estos surcos, se coloca a chorrillo la semilla de rúcula a una profundidad de 0,5 cm-1 cm. También puede sembrarse al voleo, distribuyendo las semillas con uniformidad para que queden convenientemente esparcidas. Por lo general, se emplean 5 g de semilla por m2 de tablón en el invierno y unos 10 g de semilla por m2, en el verano, en razón de que en la época de mayor calor se reduce el porcentaje de germinación. Después se cubre la superficie sembrada con una capa de tierra y en superficies reducidas, se practica un riego moderado para estimular la germinación.

Para la siembra de 1 hectárea, se requiere 1,2 kg a 1,8 kg de semilla; variando la cantidad de semillas por gramo entre 500 y 650.

CUIDADOS CULTURALES

El cultivo de rúcula prácticamente no requiere de labores culturales. Sin embargo, pueden ser necesarios el raleo, la media sombra y los riegos.
El raleo se efectúa a los 10 días-15 días de la siembra, dejando las mejores plantas de cada surco o fila a una distancia de 5 cm-7 cm. Con esta operación, se favorece una mejor formación de las hojas y tallos.

La media sombra constituye una protección contra los intensos calores y radiaciones solares que perjudican al cultivo y la operación de cosecha. Para ello, se puede aprovechar la que brindan los árboles, siempre y cuando sea una media sombra; o bien instalar una con hojas de cocotero, pindó, con tacuaras u otro material natural disponible.

Los riegos deben practicarse en las primeras horas del día. Para que las hojas sean tiernas, se recomienda efectuar riegos también unos días antes de la cosecha.

Como es una planta de ciclo corto y tolera bien la sombra, se puede aprovechar su cultivo para asociar con otras plantas de ciclo más largo como el tomate, pimiento, la berenjena la lechuga o la cebolla.

La rúcula es una planta muy rústica y resistente, que no suele presentar problemas de plagas o enfermedades.

COSECHA

La cosecha comienza a las 4 semanas-6 semanas después de la siembra y continúa hasta la floración, pues a partir de este momento, las hojas se vuelven más fibrosas. La recolección puede hacerse cortando con tijera o cuchillo filoso, solo las hojas exteriores por encima de la yema apical o terminal, con lo que la planta producirá hojas hasta el momento de la floración; o bien extrayendo la planta completa con hojas y raíces.

CONSERVACIÓN

Para el consumo en estado fresco, conviene elegir la planta entera, con hojas tiernas de color verde claro y no las oscuras. A continuación, se lavan con agua solamente, o con agua y vinagre; luego se guardan en la heladera en bolsas de plástico con orificios, para su mejor almacenamiento. Esta hortaliza se vende en mazos.

Por Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker
Especialista en Comunicación Rural

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *