6 de noviembre de 2010 07:48 AM
Imprimir

El singular negocio de las legumbres

Incursionar en el mercado de estos granos implica buenos contactos previos entre exportadores y empresarios para evitar cortocircuitos, como los ocurridos este año con el maíz pisingallo argentino.

En el mercado de las legumbres debe haber un muy buen contacto entre las empresas exportadoras y la producción, porque si eso no está bien coordinado, pueden aparecer cortocircuitos como los que ocurrieron este año con el maíz pisingallo, según apuntó Ignacio Wetzler, director de CFM Brokers, empresa especializada en el procesamiento y exportación de maíz pisingallo y legumbres. Los valores del maíz pisingallo -a partir del cual se elabora el pop corn o, dicho en "criollo", el pochoclo- fueron a contramano de los precios del maíz convencional. Empezó 2010 con precios FOB superiores a 500 dólares por tonelada, para luego caer a los 350 dólares. En cambio, el convencional, que había empezado el año con precios FOB de unos 180 dólares por tonelada, a comienzos de octubre pasado superó los 240 dólares. La causa de esta caída abrupta de los precios del pisingallo fue el alto nivel de la cosecha local 2009/10, que fue del orden de 300.000 toneladas, una cifra superior a la que puede absorber la demanda externa del producto. "La posición relativa de la Argentina tiene mucho que ver con la evolución de los precios de las especialidades agrícolas. En pisingallo somos los principales exportadores del mundo, y un aumento de la oferta local tiene una consecuencia casi inmediata sobre los precios FOB. Este año tendríamos un ajuste en la siembra que contribuiría a mejorar la relación oferta/demanda; esperemos que se concrete", agregó Wetzler. Garbanzo "En el caso del comercio internacional del garbanzo, en cambio, la Argentina es un jugador marginal y, por ende, existe margen para crecer", distinguió el broker. El garbanzo es un mercado con un potencial enorme, pero -como sucede con todas las legumbres- sólo puede comercializarse en condiciones óptimas si cumple con determinadas características. "Un garbanzo con tierra o blanqueado no puede comercializarse; al momento de producir, es necesario saber muy bien cuál es la calidad requerida para que el grano pueda ser aceptado por la demanda", explicó Wetzler. "La mayor parte del garbanzo se produce en un corredor que va desde Jesús María hasta Gálvez, con resultados dispares en cuanto a calidades comerciales", añadió el exportador. Una vez que se certifica que el producto cumple con los requisitos básicos de sanidad y presentación, pasa a la planta clasificadora. "Centralizamos el procesamiento de los granos en una planta localizada en la zona de influencia de Rosario. Trabajamos con zarandas de 7, 8 y 9 milímetros para la variedad Chañarito (desarrollada en la Argentina) y, luego, le ofrecemos al productor un informe con el análisis de las calidades obtenidas fijando un precio para cada uno de los calibres logrados", comentó. El descarte de la zaranda tiene un mercado diferencial según calidad: si el producto es apto para consumo humano, se destina a molinería (para hacer harina de garbanzo), con valores que actualmente se encuentran en el orden de los 1000 pesos por tonelada. En el caso contrario, se coloca en feedlot con precios de unos 400 pesos. En el último año se produjo un crecimiento importante en el área de garbanzo: llegó al orden de 30.000 hectáreas, de las 12.000 a 14.000 anteriores. "A largo plazo, el cultivo tiene potencial para un mayor volumen exportable, pero siempre considerando que los crecimientos desordenados son peligrosos", apunta. Arveja Respecto de las arvejas, en la campaña 2009/10, buena parte de la producción argentina registró problemas de calidad ante lluvias excesivas durante la cosecha: en la zona núcleo pampeana, aparecieron partidas con niveles de "blanqueado" del orden del 10 al 20 por ciento. "Cuando el porcentaje de granos dañados es elevado, el destino termina siendo forrajero", comentó Carlos Wetzler, padre de Ignacio y socio de CFM Brokers. "Brasil compra mucha arveja argentina, pero es muy exigente en calidad, porque los mayores compradores son enlatadores", añadió. Costos Ignacio Wetzler indicó que, en los últimos años, las ventajas competitivas agrícolas se vienen diluyendo de manera progresiva. "El costo de los fletes es elevado, porque no van directamente al puerto, sino que pasan antes por plantas procesadoras. No se exportan en bodegas, sino embolsado en contenedores", comentó. Además, los costos portuarios aumentaron de manera significativa por las recientes subas salariales y por la tasa de 14 dólares que comenzó a cobrar desde 2009 el Instituto Verificador del Transporte (Ivetra) por cada contenedor que egresa del puerto de Buenos Aires. "Tenemos una fuerte presión tributaria; al igual que en las commodities se paga Impuesto de Sellos en las provincias; algunas jurisdicciones aplican Ingresos Brutos y hay grandes retrasos en los recuperos de IVA, que están en el orden de 180 días", indicó Ignacio Wetzler.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *