8 de noviembre de 2010 13:52 PM
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Arándano: buscan cómo frenar el empleo precario

No hay estimaciones oficiales de cuántos adolescentes se ocupan en la cosecha, aunque en 2008 había 600.

Desde el Sindicato de la Fruta aseguran que hay 25 mil zafreros, de los cuales el 80 por ciento está en negro.
Dos cajas de envases polipropileno de 125 gramos cada una se consiguen ahora, en verdulerías del centro de la ciudad, a 10 pesos. Las cajas tienen adentro unos frutos azules, redondos, chicos: son arándanos producidos en Argentina; la mitad de la cosecha es de Concordia, pero son envasados en Estados Unidos y, desde allá, vueltos al país empacados.
La fruta, de la familia de los berrys, ha tenido un significativo crecimiento en los últimos años, al punto que hoy Entre Ríos concentra la mitad de la producción de arándanos del país: los últimos datos dicen que en la cosecha 2009/2010 se produjeron 20 mil toneladas, de las cuales se exportaron 14.000, la mayor parte a Estados Unidos e Inglaterra.
En Concordia hay 100 establecimientos que, en su conjunto, representan 1.800 hectáreas de plantaciones de arándanos. Entre septiembre y noviembre de cada año empieza la zafra, y la tarea requiere de cierto cuidado, dedicación y mucha mano de obra. El principal reparo es no dañar la plata, y especialmente la fruta, que debe estar en perfectas condiciones para ser exportable.
Las plantas alcanzan una altura que no supera los 50 centímetros, y las frutas –una baya casi esférica azulada– varían en su tamaño de 0,7 a 1,5 centímetro de diámetro. Para extraerla de la planta se emplea, casi siempre, a menores: manos pequeñas para recoger frutas diminutas.

INTERVENCIÓN. En 2008, la polémica se hizo pública: entonces las propias autoridades debieron admitir que unos 600 padres habían pedido permiso ante el Ministerio de Trabajo para que sus hijos pudieran trabajar en la cosecha del arándano en la zona de Concordia.
Se trata de una faena que se extiende entre fines de octubre y comienzos de diciembre, de la mañana a la noche, situación que cuando involucra el trabajo de menores, afecta la regularidad escolar, según reconoció entonces el titular de la Dirección Departamental de Educación de Concordia, Saúl Dri.
El hecho motivó ese año a la intervención de quien en ese momento ejercía la Defensoría de Pobres y Menores del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Arsenio Mendoza, que si bien dijo que le legislación autoriza que a partir de los 15 años un chico puede trabajar con autorización de los padres, ese hecho no debe incidir en la asistencia a la escuela.
Dri fue más pragmático. “Me gustaría que los chicos no fueran a trabajar, pero estamos viviendo una coyuntura especial”, aseveró.
La ley, al establecer la excepción que un menor, mayor de 15 años, pueda ingresar al mercado laboral, establece taxativamente que la jornada debe ser de seis horas por día. Pero la zafra insume muchas más horas: la obligación es cosechar entre 15 a 20 kilos por día, y eso demanda muchas más horas.
En ese tiempo corto que dura la zafra, los cosecheros pueden ganar entre 130 a 150 pesos por día en una jornada como la de ayer, de altas temperaturas que ponen en riesgo la fruta; en días de temperaturas más benévolas, la cifra baja hasta los 30 a 50 pesos.

OTRA VEZ. Fernando Rouger asumió hace un mes la función de coordinador del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) en Concordia, y dice que uno de los objetivos que se impuso a su gestión es combatir el trabajo infantil. Y la primera tarea que tuvo fue pararse en la ruta, junto a una patrulla de la Policía, y con información en mano, detuvo a un colectivo que transportaba menores destinados a la zafra de arándanos. Eran de Misiones, Corrientes, y también de Entre Ríos, de San José, en Colón. Tenían 14, 15, 16 años.
Fue el jueves 4, a mediodía. Dice Rouger que cuando el tema, el operativo en el colectivo que transportaba menores para la zafra, le llegaron más denuncias, y que así pudo conocer cómo es el ardid para contratarlos: para evitar sanciones, los dueños de las quintas los inscriben con doble identidad. Es decir, con un número de documento de identidad trucho, a fin de fraguarles la edad real que tienen. “Así pasan como si fueran mayores”, explica.
“La ley dice que pueden trabajar siempre y cuando tengan autorización de los padres. Pero estos chicos no las tenían. Así que los bajamos, y ahora estamos viendo qué hacer: probablemente los enviemos en un colectivo de vuelta a sus provincias”, indicó.
Se trató de cuatro menores. Pero es una ínfima parte de los que efectivamente trabajan en las quintas, y no sólo de arándanos: Rouger dice que en esta semana hará operativos también en las quintas cítricas y también en los aserraderos de Concordia.
“Los datos que manejamos es que traen a esta gente como mano de obra barata, y los tienen hacinados en galpones”, puntualizó.
–¿Hizo la denuncia en la Justicia?
–No, no hicimos la denuncia. Estamos constatando en qué situación están los chicos. En el caso de los que son de Concordia, hacemos un seguimiento con las familias; y si son de otras provincias, lo que hacemos es pagarle el pasaje de vuelta. En las empresas, entiendo, deberían actuar el Ministerio de Trabajo y la Afip. Esto es un procedimiento nuevo, que nunca se hizo. Aunque la tarea volverá a realizarse este miércoles: esta vez, anunció el funcionario, en compañía de dirigentes del Sindicato de la Fruta, y de la Dirección Provincial de Trabajo.

Brugna dice que se busca bajar la informalidad

EL SECRETARIO DE TRABAJO DE ENTRE RÍOS, HERNÁN BRUGNA, dijo que desde que asumió en el área ha dispuesto agudizar los controles sobre el sector informal de la cosecha del arándano. “Casi todas las semanas estamos haciendo operativos. Y por ejemplo en el caso de los menores, hemos detectado mucho menos. Pero esto es un problema que se repite año a año, y que viene desde hace tiempo”, señaló. A su juicio, “son pocos los casos de menores” que se desempeñan en la actividad. “Estamos trabajando fuerte para bajar la informalidad. Y en esto tenemos la colaboración del Ministerio de Trabajo de la Nación”, añadió.

El sindicato de la fruta denuncia “descontrol”

EL TITULAR DEL SINDICATO DE LA FRUTA, ALCIDES CAMEJO, dice que la precariedad laboral en la cosecha del arándano se repite año tras año y que a pesar de las voces de alarma, poco se hace, ningún control se concreta de modo prolijo, y todo sigue más o menos igual. “Ahora, el Consejo del Niño se puso a trabajar en esto, y es una medida que reconocemos. En el operativo que hizo no sólo detectó menores, sino también mayores que está trabajando totalmente en negro”, observó. Las estimaciones del sector patronal, asegura Camejo, dan cuenta que este año se emplearían entre 8 mil y 10 mil personas en la cosecha. “Pero la Policía dice que hay otras 15 mil personas más, sin declarar. Es decir, un total de 25 mil personas que se ocupan para la cosecha. Y hay muchos en forma irregular. Calculamos que el 80 por ciento está en negro, y un 30 por ciento que vive en las quintas en forma totalmente infrahumana”, detalló. Luego, completa: “El abuso que hacen los arandaneros de los trabajadores es lamentable. Muchos trabajadores los traen desde el norte del país las agencias que hacen de intermediarios, y acá los tienen hacinados. Pero no hay nadie que los controle. Nadie les da una mano”. Camejo reprocha que la vez que alertó sobre los artilugios que hacen los quinteros, cambiar el número de documento de los menores para no quedar en falta, la cuestión se le volvió en contra. “Hubo una causa judicial, y lo único que hizo el fiscal fue citarme a mí solamente”, señaló. Insiste el dirigente sindical en que “hay mucho descontrol”, y por eso pide “tomar el toro por las astas, y que pague el que tiene que pagar. Por eso, estamos esperanzados con la gestión que pueda hacer (el nuevo secretario de Trabajo, Hernán) Brugna. Pero esto es una brasa caliente”

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