5 de octubre de 2015 01:09 AM
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La situación económica conspira contra la fertilización de los cultivos

Escribe MATILDE FIERRO - La utilización de poca tecnología, es decir fertilizantes, inoculantes, semilla de calidad y menor cantidad de plaguicidas ya es una preocupación para los distribuidores de insumos agropecuarios.

La utilización de poca tecnología, es decir fertilizantes, inoculantes, semilla de calidad y menor cantidad de plaguicidas ya es una preocupación para los distribuidores de insumos agropecuarios.

Ocurre que la baja de los precios de los commodities, la mínima rentabilidad de los cultivos tanto en campo propio como arrendado de esta campaña 2015-2016, en el país, ha llevado a los productores a reducir costos y cortar con la adquisición de esos productos.

De esta manera daba un ejemplo la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) al hablar del trigo en la Zona Núcleo: “la apariencia del cereal es similar a la campaña pasada, pero en muchos cuadros el nitrógeno escasea, lo que resulta evidente por el color amarillento de las hojas”.

El nitrógeno se lavó por las lluvias, pero también desaparece porque el productor compró menos urea (nitrógeno granulado) para fertilizar el trigo y así ir en búsqueda de mejores rindes. La situación es alarmante de modo tal que la Asociación Civil Fertilizar y el International Plant Nutrition Institute, IPNI Cono Sur salieron esta semana a explicar que aún es rentable fertilizar.

Fue en el transcurso de una disertación donde ambas entidades insistieron con gráficos, cuadros, estadísticas, ensayos, evaluaciones de campañas agrícolas pasadas, en que la rentabilidad en la fertilización se mantiene para la mayoría de las zonas y que su optimización depende de hacer un buen diagnóstico de los lotes, sobre la base del análisis de suelo.

Esta es la forma más racional de ajustar el paquete tecnológico en el actual contexto de precios adversos, reconocieron los técnicos. Respecto del trigo, una de las épocas de fertilización ya pasó que es en macollaje (cuando hay frío y la planta tira brotes o macollos para tener otras espigas), algún productor podría buscar más proteína en su cereal y fertilizar en la etapa actual, pero es difícil que se haga.
Jorge Bassi, presidente de Fertilizar reconoció que “ante la incertidumbre, el productor recorta gastos. Nosotros recomendamos que si se gasta menos, que se gaste mejor”.

Manifestó que “a pesar de las dificultades económicas que se plantean en esta campaña, la salida no es recortar el uso de fertilizantes sino buscar la máxima eficiencia aplicando las dosis correctas y lograr un mejor uso del fertilizante”.

No obstante es difícil medir si ese mensaje llega a la masa de los productores que tienen que aprender, por ejemplo, que el diagnóstico a través del análisis del suelo es útil.

Este análisis brinda un parámetro de los nutrientes disponibles o no e indica a qué atenerse en cuanto a futuros rindes; es una práctica, según Bassi “clave en esta coyuntura ya que permite alcanzar una mayor eficiencia”.

Para evaluar los alcances que pueden tener malas decisiones respecto de la fertilización como ajuste de costos, Bassi contó que los que sembraron cebada cervecera con un contrato, se comprometieron a entregar el cereal con una base de proteína del 9 al 10 por ciento.

Pero explicó que si no se provee de nitrógeno en el suelo a una dosis de 160 kilogramos por hectárea, no conseguirán el nivel de proteína y por lo tanto, incumplirán con el contrato.

“Ahorrar en nitrógeno en cebada, como se ha hecho, puede dejarnos fuera del contrato, por lo que implica un recorte no racional”, aseguró el presidente de Fertilizar.

Otro caso que ha ocurrido es que desde el año 2011 en adelante se contrajo el uso del azufre en un 45 por ciento, a pesar de que la fertilización azufrada es de bajo costo.

La falta de azufre en el suelo está relacionada con su fuente principal, la materia orgánica, cuya disminución es producto de la degradación sin rotación de cultivos, entre otros factores.

El azufre es componente principal de algunos aminoácidos que forman las proteínas indispensables en el trigo y en la soja, por hablar de los principales granos.

Según el promedio de ensayos en el que intervinieron la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), “la fertilización con azufre en soja tiene un repago de casi 4 veces por unidad de dinero invertido”, precisó Bassi.

En tanto los micronutrientes como el zinc y boro siguen una lógica similar. A la pregunta de si conviene fertilizar en esta campaña de precios “horribles”, el especialista consideró que “la respuesta al dilema es que hay que aplicar más tecnología, pero no como la suma de insumos, sino en la toma de decisión.

Gastar mejor cada peso para asegurar el retorno, y en eso el fertilizante puede ser clave”. No obstante, hay que tener en cuenta que la campaña 2015-2016 encuentra a los productores endeudados, desalentados en su gran parte y sin ganas de arriesgar más por hectárea.

Ahora se acerca la siembra de soja de primera y es difícil imaginar un escenario que cambie a la brevedad.

La actual situación se da luego de muchos años -entre 1994 y 2014- de balance de nutrientes negativo, ya que sólo se repone un 40% de nitrógeno, hasta 60% de fósforo y 40% del azufre, de acuerdo con datos constatados.

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