5 de octubre de 2015 10:58 AM
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El 2016 se viene con márgenes complicados . . .

La mayoría de los precios de los commodities profundizaron su caída en el tercer trimestre de 2015, debido a la abundancia de la oferta y a un nivel de demanda que se mantiene. A estos factores se le suman la devaluación China, que llega a 6,4 yuanes por dólar y a nivel regional la devaluación de Brasil, que ha alcanzado valores de 65% en el último año. Esto afecta significativamente a Paraguay dado que Brasil es el principal comprador de maíz, trigo y arroz.

Si nos ponemos a analizar el mercado de la soja, principal producto de exportación de Paraguay, cotiza en el mercado internacional por debajo de US$/ton. 320, y se espera en promedio un precio que se mantenga alrededor de los US$/ton 350 durante 2016, notablemente  por debajo de los niveles que se negociaban en 2014. Y cabe mencionar que esta baja de precios de productos finales no estuvo acompañada en la misma medida por un ajuste de los costos de insumos, fundamentalmente agroquímicos y fertilizantes, produciendo una baja en los márgenes del productor.

 

Además, recordemos que la última campaña de soja, no fue buena, los rendimientos en la mayor parte de las zonas productivas estuvieron por debajo del promedio de los últimos años. Como consecuencia de la baja en la  producción, las exportaciones fueron menores. La situación de los productores ante este panorama se complicó, y no solo la de estos sino la de toda la cadena comercial, ya que todos los insumos para cada campaña se financian.

 

Por otro lado, el clima se presenta inestable, si bien es cierto que sin ningún tipo de evento extremo, pero con mucha volatilidad. Los rendimientos necesarios para cubrir la totalidad de los costos de siembra son de 1.800 kg/ha en condiciones de clima bueno, sin fumigaciones extras y sin deuda. Esto si tenemos en cuenta campo propio, porque para el campo alquilado lo más probable es que directamente no se siembre este año. Los puntos de equilibrio de los campos alquilados están en valores que hacen muy difícil  la siembra. Esto podría dar como resultado la disminución del área  de soja de por lo menos diez mil hectáreas.

 

Otro problema que enfrenta la campaña 2015/16 es que como en los últimos dos años el área sembrada de soja zafriña aumentó, a tal punto que alcanzó alrededor del 30% del área total sembrada con soja de primera, lo cual ha generado una alteración en el suelo debido a la permanencia del cultivo por un tiempo demasiado largo en el campo. Como no hay rotación de cultivo no se produce el corte del ciclo de plagas, entonces el costo aumenta debido a la necesidad de una mayor cantidad de fumigaciones, si en un ciclo normal la cantidad de fumigaciones es tres, ahora podría ser de cinco y hasta ocho inclusive. En resumen, los márgenes arrojan resultados preocupantes ya en campo propio y si se considera un campo alquilado o si incluimos la deuda los resultados ya se vuelven negativos. Por lo que se espera una campaña con resultados inciertos desde todo punto de vista.

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