7 de octubre de 2015 13:31 PM
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¿El Chaco será de algodón?

“Si el Senasa tiene problemas, nosotros podemos cooperar para garantizar la aplicación severa de sanciones. Porque de lo contrario se expande la plaga por la ineficacia en la ejecución de los trabajos”, fue la advertencia que Jorge Capitanich hizo a la mesa técnica de la Mesa Algodonera Nacional cuando se reunió la semana pasada en Resistencia.

No se controla, se deja pasar, se deja de monitorear y así vamos al fracaso”, dicen los productores algodoneros que con mucho esfuerzo realizaron las aplicaciones y luego de la cosecha cumplieron con la destrucción de rastrojos.

 

De los dichos de Capitanich hay que interpretarse que en ese pedido al Senasa para que transfiera a las provincias el poder de control sanitario en áreas algodoneras hay compromiso al menos por los próximos cuatro años, dado que en la ocasión estuvo acompañado por el electo gobernador Oscar Domingo Peppo.

 

Por lo tanto, el pedido hecho al Senasa, al que los productores acusan de no hacer controles, encierra además una fuerte advertencia que inclusive, según confirmaron a este periodista técnicos de las provincias de Formosa y Santa Fe, acompañarían esta sugerencia.

 

 

El poder de policía

El Chaco pone entre las cuerdas al organismo sanitario nacional y le propuso llegar a un acuerdo para que sean las provincias las que tengan el poder de policía y también la potestad para poder sancionar a los que incumplen con los protocolos. Hay una gran responsabilidad también —hay que decirlo— de los productores.

 

NORTE RURAL ha recorrido gran parte de la provincia y pudo observar que existen lotes sin levantar el algodón de segunda y, en otros, algodones rebrotados por no haberse destruidos los rastrojos. “Estamos dispuestos a asumir esta responsabilidad”, dijo Capitanich, quien dimensionó la gravedad de la situación en las áreas productivas de la provincia, por lo que se mostró dispuesto a dialogar con las máximas autoridades nacionales en la materia, es decir, con el ministro de Agricultura Carlos Casamiquela y con la presidenta del Senasa, Diana Guillén.

 

Las provincias acompañan

Ayer se supo que las provincias algodoneras van a acompañar la postura del Chaco en este sentido y se habla de elaborar un documento en forma conjunta para reclamar que el Senasa les delegue esas funciones.

 

En tanto, es bueno advertir a los productores lo expuesto en la Mesa Algodonera por Capitanich, acerca de acordar las fechas de siembra y destrucción de rastrojos y se habló incluso de que si avanza el debate sobre los posibles cambios deberán respetarse en forma estricta como medidas estratégicas para erradicar la plaga de la superficie algodonera.

 

 

 

Disminuye el número de jóvenes que quieren estudiar agronomía

La crisis del campo en el país tiene efectos multiplicadores, aunque en forma negativa, ya que según estadísticas recientes, el interés de los adolescentes por estudiar agronomía va decayendo en los últimos años.

 

Mientras que en 2009 se registraron a nivel nacional 22,6 egresados por cada 100 nuevos estudiantes inscriptos, en 2010 esa relación subió a 27,1 y a partir de 2011 y 2012 superó los 30. En el año 2013, último dato disponible informado recientemente por el Ministerio de Educación de la Nación, ese indicador se ubicó en 37,1.

 

La cantidad de agrónomos egresados, un probable reflejo de las expectativas laborales que tenía la carrera un lustro atrás, viene creciendo en los últimos años al tiempo que lo contrario ocurre con el número de nuevos inscriptos (indicador de las expectativas futuras), dice un informe de Valor Soja.

 

En 2013 se recibieron en todo el país 1537 ingenieros agrónomos contra 1223 profesionales en 2012 y 1035 en el año 2009. Pero el dato es que en 2013 los nuevos inscriptos en esa carrera fueron de 4140 versus 4588 en el año 2009 (año en el que se registraron en el agro argentino quebrantos masivos generados por una sequía histórica).

 

En 2013 se recibieron 41 ingenieros forestales en todo el país (la cifra más elevada del último lustro) con un indicador de 18,4 egresados por cada 100 nuevos estudiantes inscriptos, mientras que los ingenieros zootecnistas recibidos ese año fueron apenas 19 versus 33 y 22 en los años 2012 y 2011 respectivamente.

 

Para comparar: la carrera de ingeniería informática o de sistemas que suele contar con una salida laboral inmediata en un ambiente de alta demanda de empleo de calidad en 2013 generó 1287 profesionales recibidos (la cifra más elevada del lustro 2009/2013) con un índice de 19,2 egresados por cada 100 nuevos inscriptos.

 

 

 

La voz de Ucal

En tanto, la advertencia de UCAL hecha a través de este diario, es motivo de preocupación. El presidente de la Unión de Cooperativas Algodoneras (UCAL), Jorge Invernizzi, dice que para las cooperativas la única salida es el desmote unificado. “Si se observa el stock de la provincia y las provincias vecinas, no es nada alentador el futuro, y aclaró que se sembrará algodón por el solo hecho de ser productor”, opina.

 

“Nacimos productores y seguramente vamos a morir siendo productores porque no sabemos hacer otra cosa”. Sobre ello, piensa que para sembrar “hoy tenemos que ser kamikaze, porque hay que sembrar y esperar un cambio.

 

Un cambio en todo sentido hasta en el sistema cambiario, es decir la moneda para ver si favorece un poco”, sugiere. El dirigente dice que hoy el algodón es lo que puede dar más renta. “No hablemos del maíz, del trigo, el algodón es un poco más rentable que otros productos, pero es muy caro hacerlo”, opinó.

 

 

 

En 13 años hay 93 mil productores menos

Entre 2002 y fines de 2015 un total de 95.343 productores abandonaron la actividad, según un informe difundido por el diario La Nación. Aducen a las políticas oficiales adversas para el campo, con una alta presión por las retenciones y trabas a la comercialización, pérdida de rentabilidad, insuficiente escala para seguir produciendo y problemas climáticos, entre otros factores.

 

Así lo estimó un informe realizado por el Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la Sociedad Rural Argentina (SRA) sobre la base de los censos agropecuarios de 2002 y 2008 y proyecciones que permitieron calcular la cantidad de empresas agropecuarias perdidas.

 

De acuerdo con el trabajo, cuando finalice 2015 quedarán en pie unas 202.000 explotaciones. Muchos dieron en alquiler sus tierras y otros las vendieron para dedicarse a otros rubros.

Fuente:

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