10 de octubre de 2015 21:00 PM
Imprimir

La invernada vive su primavera

Los terneros siguen muy firmes en el mercado no sólo por la escasez estacional, sino también por la demanda.

En los últimos 12 meses, el precio promedio de toda la hacienda en Liniers subió un 13 por ciento, con el ternero y la vaca que crecieron un 10 por ciento; y la vaquillona y el novillito, un 13. El novillo muy rezagado 
–probablemente condicionado por la caída exportadora– se incrementa en sólo un cuatro por ciento. Todo esto, frente a una inflación del 25 por ciento en los últimos doce meses.

El precio al mostrador sube sólo 12 por ciento, pese a que los subproductos (cuero, achuras y sebo, entre otros) han caído 50 por ciento, lo que marcaría que la caída de rentabilidad de frigoríficos y matarifes no ha podido ser trasladada al consumidor, como en otras oportunidades. Un mercado de gordo flojo, débil, pese a que no sobra hacienda terminada; la demanda del consumo interno, el 93 por ciento del total, muestra en las últimas semanas una nueva caída, después de la recuperación insinuada en julio.

 

Regreso incipiente

La exportación está muy preocupada por la devaluación en Brasil, que aumenta exponencialmente la competitividad de nuestros vecinos: en un año, la hacienda vale allí un 35 por ciento menos en términos de dólares, y se teme que eso se traslade a los precios a los que vende la carne ese país, cosa que hasta ahora no ha sucedido.

 

La invernada está muy firme, no sólo por la escasez estacional, sino por la demanda de los feedlots integrados con la industria, por los invernadores a pasto y por todos aquellos que no quieran pasar las elecciones con pesos.

 

Hay una vuelta a la ganadería, incipiente todavía, muy limitada por la falta de plata; se están liberando millones de hectáreas por parte de la agricultura, pero falta plata y cabezas para empezar de vuelta. “No es que la ganadería esté bien: lo que pasa es que están muy mal o son inviables en gran parte del país la agricultura, el tambo y las economías regionales”, fundamentan sus precursores.

 

Muchos son los analistas que coinciden en proyectar a la carne vacuna a futuro como delicatessen , con una oferta declinante a nivel mundial y una demanda muy firme, que lleva a que en el largo plazo la carne vacuna valga mucho más que el cerdo o el pollo, sus competidores inmediatos. Un estudio publicado por Beefmagazine.com destaca que, desde principios del año 2000, el precio minorista de la carne vacuna en Estados Unidos se ha valorizado constantemente en relación al valor al público de cerdo y pollo. En el primer caso, en enero de 2000, el ratio carne vacuna/cerdo era de 1,10 a 1, mientras que hoy es de 1,65 a 1; en cuanto al pollo, la relación era hace cinco años de 1,75 a 1, hoy es de 3,14 a 1. En ambos casos, se trata de ratios récord de valorización de la carne vacuna en relación a sus competidores. En los últimos años, la demanda por carne vacuna en Estados Unidos, medida por el gasto anual per cápita , ha venido creciendo, al crecer mucho más el precio minorista de la carne vacuna que lo que se redujo el consumo físico de este alimento.

 

El estadounidense, en promedio, gasta uno por ciento de su presupuesto en “carnes”: seis por ciento en pavo; 19 en cerdo; 24 en pollo y 49 en carne vacuna, ubicándose este último registro síes por ciento por encima de 2013. En China también se produce la misma valorización en relación a sus competidores: hace seis años, la carne vacuna valía 60 por ciento más que la carne de cerdo; hoy, presionada por una demanda desbordante, la carne vacuna vale 170 por ciento más que la de cerdo, en un contexto de demanda por carne vacuna creciendo.

Fuente:

Publicidad