11 de octubre de 2015 20:43 PM
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La salud del lote es lo primero : XV Jornadas Fitosanitarias Argentinas

El ámbito académico cobijó más de 300 trabajos de investigación para optimizar la aplicación de fitosanitarios en más de 60 cultivos a nivel nacional. Buscan delinear los ejes del nuevo sistema productivo de alimentos.

Finalmente fue el turno de Santa Fe para organizar un evento que cada tres años permite debatir los avances en materia de generación de información para la producción eficiente de alimentos.

El desafío fue asumido en nombre de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNL por un equipo de trabajo liderado por la Ing. Margarita Sillón, quien se puso al hombro la responsabilidad de diagramar los ejes conceptuales del mismo. “El lema para estas Jornadas implica asumir un desafío de trabajar en equipo. Y hoy el gran desafío para aquellos que nos desenvolvemos en el sistema productivo es esforzarnos por lograr mayor cantidad y calidad de alimentos, pero sin poner en riesgo el medio ambiente, la casa de todos, y la salud de quienes nos rodean”, explicó Sillón en su discurso inaugural. Además agregó que las limitantes bióticas, como plagas, malezas y enfermedades que comprometen la productividad, constituyen desafíos a enfrentar ya sea porque se requieren nuevos diagnósticos (cambios y evoluciones de los microorganismos), desarrollar la potencialidad del control biológico, corregir metodologías para consultar daños, o estar atentos a la aparición de resistencias, pero por sobre todas las cosas “porque necesitamos defender la buena convivencia entre lo rural y lo urbano”.

Según la fitopatóloga, esto cambia los planteos desde la investigación básica hasta las decisiones empresariales. “Y la gran herramienta para resolver estas situaciones que pueden ser conflictivas es el conocimiento: saber de qué se habla. La actualización, la capacitación, el escuchar y ver desde la perspectiva del otro. Por eso nos propusimos la organización de estas Jornadas, porque creemos que el ámbito universitario debe seguir siendo el ámbito imparcial de encuentro de investigadores, empresarios, asesores, técnicos, docentes y estudiantes que investigan estos temas”.

Estas jornadas, que ocurren cada tres años, responden al objetivo de rendir conocimientos. Es la primera oportunidad de la UNL como sede anfitriona, hecho que se repetiría dentro de 42 años, de allí que la comisión organizadora la considera como una buena oportunidad. Reunieron 306 ponencias científicas con 819 autores, docentes investigadores, agrónomos, técnicos, tesistas de grado y posgrado, con temas relacionados con fitopatologías, malezas, zoología agrícola, protección vegetal, en más de 60 cultivos diferentes, “y eso nos sorprendió, para demostrar que Santa Fe y el país no es sólo soja”, cerró la organizadora.

Aval académico

A la hora de la bienvenida a los asistentes, el Ing. Norberto Gariglio, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias, destacó la importancia del espacio organizado por la Universidad. “Estamos en una provincia con una fuerte presencia agropecuaria, con mas de 11 millones de hectáreas dedicadas a cereales y oleaginosas y una fuerte actividad lechera y ganadera. Quienes estamos en la actividad no tenemos dudas de la importancia de los productos fitosanitarios para lograr la eficiencia en la producción y la necesidad de un buen uso de los mismos para disminuir el impacto ambiental y sobre la salud de las personas. Pero también tenemos que ser conscientes de la gran conflicitividad social desatada con el uso de estos productos”, destacó. De allí el lema de los desafíos, que no son sólo agrícolas, sino ambientales, sociales y productivos. “Estamos coordinando la Comisión de Desarrollo Tecnológico del departamento Las Colonias, una entidad conformada por muchas instituciones de la zona, y uno de los temas a trabajar es la aplicación de fitosanitarios en áreas periurbanas. Estamos trabajando en un modelo de aplicación y control de productos, y estamos muy conformes con los resultados alcanzados”, le contó a los asistentes.

Por su parte, el rector de la alta casa de estudios, Albord Cantard, remarcó la importancia de la fecha en la que se realiza el evento. “Estamos a días de cumplir 96 años de vida y con orgullo podemos decir que es una institución comprometida con la región. Nuestra identidad se compone de una fuerte impronta de crecimiento para a estar a la altura de las demandas de la sociedad”, sostuvo.

Contexto cambiante

A su turno, llegó la disertación del Dr. Emilio Satorre, renombrado especialista quien destacó que el tema es particularmente importante en estos momentos, porque dentro del campo de la producción agrícola, el manejo de los fitosanitarios es una parte relevante para sostener la productividad de los cultivos. “En términos generales, la sanidad de los cultivos, ha permitido un logro del mantenimiento de la producción superior al 30 por ciento. Es decir que si los cultivos no se protegieran contra plagas, malezas o enfermedades, nuestra productividad sería en promedio un 30 por ciento menor a lo que es actualmente a nivel mundial”, explicó. Entonces, el rol que tiene la protección vegetal en la producción de alimentos y la seguridad alimentaria de nuestro país y el mundo en términos generales es muy importante. “Pero también es importante porque la fitosanidad involucra una interacción muy fuerte con la sociedad, a través de lo que significa el uso de agroquímicos en los sistemas modernos de producción, y también es muy importante todo lo que la ciencia pueda aportar para reducir el riesgo en le manejo de estos productos que pueden generar preocupación en aquellos que no los conocen”, agregó.

Por eso, Satorre sostuvo que estas Jornadas se constituyen en un ámbito de integración de quienes investigan, de quienes trabajan con ellos, de quienes asesoran o recomiendan el uso de los mismos. “Eso genera una mayor tranquilidad para el sector agrícola, sino también para toda la sociedad”, insistió.

Ventajas de los agroquímicos

Para el especialista, las ventajas de los fitosanitarios no se agotan sólo en la productividad, sino que también involucran la calidad del cultivo. “Los patógenos, los insectos u organismos que muchas veces agreden a los cultivos afectan la calidad de los mismos y muchas veces con influencia sobre la salud humana. La calidad de nuestros alimentos, entonces, también depende de estos productos”, explicó.

Pero si analizamos las desventajas, vemos que un mal uso de cualquier tecnología puede generar riegos, peligros o daños a la salud de la población. “Y esto es válido para cualquier tecnología, no es excluyente de los productos fitosanitarios. Cuando uno maneja un auto está manejando un componente tecnológico sumamente útil, aunque todos sabemos lo que una persona que conduce mal un auto los daños que puede causar. En lo relacionado con la sanidad, los productos fitosanitarios no son malos, sino que pueden llegara a ser perjudiciales para la salud, el agua o el suelo en la medida en que sean mal utilizados”, agrega.

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Capacitación de primera. Más de 300 trabajos en 60 cultivos se debatieron, junto con las ponencias de los especialistas más renombrados en la materia.

Consultado sobre el auge del movimiento ambientalista, remarcó que si hay una movida ambientalista fuerte es “porque toda acción genera una reacción, y mucha gente reacciona contra lo que es el cambio, la mejora. Se tienden a ver los perjuicios y no las ventajas y esto es válido para cualquier tecnología moderna que uno quiera nombrar. Y para toda problemática existe una solución de compromiso, que es la evaluación entre los pros y los contras en la introducción de un proceso tecnológico”.

Según el especialista, muchas veces la reacción llega porque se piensa que el actor que incorpora estas tecnologías lo único que persigue es el lucro. Y si bien es cierto (porque el lucro tampoco es malo), cuando uno lo mira de a otra manera, es lógica una reacción de ese tipo. Pero si uno analiza que quien los utiliza ha realizado un balance entre los beneficios y contras, llega a entender que se busca la generación de riqueza con eficiencia, efectividad y salud, como algo importante en todo proceso productivo”.

A la hora del análisis, destacó que estamos en la vuelta a un sistema agronómico mucho más profesional, mucho más basado en la ciencia, mucho más razonado y menos simplificado. “Por suerte este proceso era esperable que ocurra y existe hoy mucho más conocimiento que el que existía 15 años atrás. Pero esto no significa que vamos a terminar con los problemas, sino que tendremos que seguir lidiando con otros en el futuro. Nos manejamos con sistemas dinámicos, que tienen trayectorias diversas y no hay una única solución para el manejo de la naturaleza en pos de la producción de alimentos”.

Se acabó la simpleza

Para Satorre, las malezas son el síntoma del deterioro por la expansión de un modelo simplificado. También explicó la diferencia entre los avances tecnológicos y científicos, y cómo muchas veces los primeros terminan “entrampando” a los sistemas productivos. “La agricultura ya no es algo que ocurre sólo en los campos. No existe más ese determinismo. Debemos incorporar los análisis de riesgo en nuestros sistemas, sabiendo que hasta 2020 no aparecerá un nuevo modo de acción. La simplicidad nos mata, es la ley del menor esfuerzo. Debemos construir puentes para reconciliar al sistema productivo con la ecología, la industria ya la sociedad”.

Finalmente, deslizó su visión sobre el rumbo profesional para asesores e investigadores. Para los primeros, ayudar a mantener la productividad del sistema y la calidad de los productos, mantener la eficiencia, la responsabilidad en el manejo, e incorporar un nuevo lenguaje a través de la comunicación, las nuevas herramientas, la generación de conocimiento y toma de decisiones, manteniendo siempre el espíritu crítico. Para los investigadores, salir de la sala de confort, aumentar la transparencia y la visibilidad de la información, mantener la excelencia y la calidad, abordar los problemas a escala del sistema, y aprender a trabajar con especialistas de otras áreas, aprehendiendo los lenguajes de otras especialidades para poder intercambiar conocimiento.

“Como un estilete”

Para el Ing. Agr. Roberto Scotta, titular de la cátedra de Sanidad Vegetal de la UNL, los agroquímicos forman parte de un paquete tecnológico más amplio para el manejo agropecuario. Consultado por Campolitoral en un break de las jornadas, destacó que “sabemos que son productos tóxicos, usados para el control de las plagas, pero que están aprobados por SENASA y tienen su estudio de efectos toxicológicos. Estos productos, usándolos bajo las Buenas Prácticas Agrícolas se pueden utilizar perfectamente teniendo un mínimo riesgo para la población y el ambiente, al igual que cualquier producto cotidiano domisanitario para matar moscas o mosquitos o los productos de limpieza. Hacemos hincapié en las Buenas Prácticas Agrícolas para la aplicación de estos productos, con lo que disminuimos los riesgos”. Respecto de la quimera ambientalista de imponer un sistema 100 % orgánico, manifestó que es inviable. “El problema es que al sistema de producción actual, las variedades, las maquinarias, implicaría trasladar todo el trabajo a un sistema manual. ¿Cómo hacemos para sacar las malezas de un cultivo de soja? ¿Cómo controlamos los insectos o las enfermedades en un sistema orgánico? A medida que el hombre fue incorporando los productos fitosanitarios fue reduciendo la mano de obra para el control de los cultivos intensivos. Habría que preguntarse si se dispondría de la mano de obra suficiente y si ese producto tiene un costo con el cual se podría vender. Además su calidad sería totalmente distinta. El consumidor adquiere un producto con calidad “de imagen” y en un sistema orgánico eso es muy difícil de lograr porque siempre tendría alguna marca, y el consumidor no está dispuesto a pagar por eso y encima más caro”.

Según Scotta, los asesores y agrónomos tratan el manejo de las plagas y uno de los componentes para realizarlo son los fitosanitarios, pero no son los únicos. “Hay otras alternativas de manejo, que nos llevan a usarlos como un estilete y no como una guadaña, en casos específicos y cuando son de suma necesidad. Las otras medidas pasan por un manejo integrado con la rotación de cultivos, el uso de variedades resistentes, el control legal (una legislación que evite que haya semillas que lleven malezas), que se controlen las plagas con barreras sanitarias, fechas de siembra, evitar escapar del cultivo a alguna plaga, espaciamiento de hileras, densidad de siembra, fertilización adecuada, etc.” En definitiva, una combinación que ayuda.

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” Asesores y agrónomos tratan el manejo de las plagas, y uno de los componentes para realizarlo son los fitosanitarios, pero no son los únicos. Hay otras alternativas de manejo, que nos llevan a usarlos como un estilete y no como una guadaña, en casos específicos y cuando son de suma necesidad”

Roberto Scotta

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” Hoy el gran desafío para aquellos que nos desenvolvemos en el sistema productivo es esforzarnos por lograr mayor cantidad y calidad de alimentos, pero sin poner en riesgo el medio ambiente, la casa de todos, y la salud de quienes nos rodean”

Margarita Sillón

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” La sanidad de los cultivos ha permitido un logro del mantenimiento de la producción superior al 30 por ciento. Es decir que si los cultivos no se protegieran contra plagas, malezas o enfermedades, nuestra productividad sería en promedio un 30 por ciento menor a lo que es actualmente a nivel mundial”

Emilio Satorre

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