13 de octubre de 2015 02:06 AM
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El calor, los ácaros y la avispa asiática, enemigos de la miel

CompartiremailFacebookTwitterESPAÑA :   La primavera y el verano más cálidos de lo normal, la enfermedad de la varroasis producida por ácaros y los ataques de avispa asiática a las colmenas son las causas principales a las que los apicultores atribuyen el descenso de la producción de miel en la campaña de 2015, que calculan entre un 25 […]

ESPAÑA :   La primavera y el verano más cálidos de lo normal, la enfermedad de la varroasis producida por ácaros y los ataques de avispa asiática a las colmenas son las causas principales a las que los apicultores atribuyen el descenso de la producción de miel en la campaña de 2015, que calculan entre un 25 y un 35%. Según explicó a Europa Press el apicultor y vocal de la Asociación Española de Apicultura, Marcos Negrete, la campaña “ha ido bastante mal” porque la vespa vellutina y el ácaro de la varroa generan unos “problemas tremendos”, a los que se suma la climatología. A su juicio, “el pasado invierno no ha sido invierno, la primavera no ha sido primavera y el verano ha sido muy caluroso” por lo que, aunque hasta finales de año no habrá un balance definitivo, se esperan mermas en la producción de entre el 25 y el 35 %. “No ha habido ninguna cosecha relevante”, dijo.

 

 

Sin embargo, esta caída no se debe únicamente a la climatología menos beneficiosa sino a otros aspectos como la vespa vellutina o avispa asiática, que se extendió rápidamente por el País Vasco, Cantabria y Galicia. Además, Negrete explicó que la rapidez de reproducción y extensión en Galicia fue más “explosivo” que en Cantabria, Asturias o Cataluña en parte por las características de humedad.

 

 

El experto precisa que la forma de actuar de esta especie invasora comienza en marzo, cuando las reinas fecundadas salen de sus escondites, bajo una teja u otros cobijos. Estas reinas viven solas o en pequeños grupos durante el invierno, entre septiembre y marzo, y al llegar la primavera empiezan a construir sus nidos primarios, a poca altura y cuando tienen 10 o 15 avispas, abandonan y hacen un nuevo nido secundario en altura. En julio, el nido tiene un ritmo de crecimiento de uno o dos centímetros diarios y coincide con la época de producción de la abeja melífera. Su ciclo máximo es a finales de agosto, cuando nacen las reinas, se fecundan y se esconden hasta la siguiente temporada. Por ello, explica que “no sirve de mucho” quitar nidos a partir de septiembre, porque por sí solas se morirán durante el invierno.

 

 

Respecto a la varroa, Negrete comenta que en 1985 llegó desde China en un barco y que, en la actualidad, en mayor o menor medida, está presente en la mayor parte de los colmenares europeos. Entre otras invasiones, recuerda que recientemente se detectó la avispilla del Castaño, también procedente de Asia, que pone huevos en este árbol y los va secando u otras como el mosquito tigre que está “colonizando” el Mediterráneo. Sobre las medidas, lamenta la falta de acción de las administraciones públicas que, en su opinión, no están respondiendo a los peligros de esta situación, de modo que son los propios apicultores los que están luchando y recuerda que esta especie afecta también a los viñedos, porque la avispa come uvas, por lo que confía en que hagan “más caso” al sector vitivinícola.

 

 

 

LA CIFRA

15

KILOS La producción por colmena de abejas es de unos 15 kilos por cata y normalmente en las colmenas estantes se hace una o dos catas -extracciones de miel- al año y en las trashumantes dos o tres catas, una por floración, según el vocal de la Asociación Española de Apicultura

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