13 de octubre de 2015 03:12 AM
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Soja: quien parpadea primero, pierde

CompartiremailFacebookTwitterLos stocks de soja vienen aumentando a un ritmo superior a la demanda. La relación stock/consumo internacional está en valores cercanos al 27%, cuando en los últimos años ese ratio rondaba entre un 20% y un 25% como valor más frecuente. Un mayor stock de soja disponible en el mercado mundial significa menor urgencia de […]

Los stocks de soja vienen aumentando a un ritmo superior a la demanda. La relación stock/consumo internacional está en valores cercanos al 27%, cuando en los últimos años ese ratio rondaba entre un 20% y un 25% como valor más frecuente. Un mayor stock de soja disponible en el mercado mundial significa menor urgencia de parte de los compradores, que estaban presionados en los últimos años a una situación más ajustada. Posición que los situaba al borde de estar trabajando casi “just in time”, creando así estrés en la demanda y firmeza en los precios. Cuestión que hoy parece haberse relajado al menos por algún período hasta que las fuerzas de oferta y demanda vuelvan a entrar en tensión una vez digeridos o menguados los altos stocks mundiales actuales.

En definitiva, el fuerte aumento de la demanda sojera de los últimos años vino acompañada por una reacción en la oferta conducida por la suba de precios que hizo crecer la producción y, por consiguiente, los stocks mundiales. Nuestro país se ha destacado en las últimas décadas por bajar costos de producción vía organización, conocimiento y trabajo en red, dándole competitividad a la agricultura. Pero pareciera que las fuerzas que afectan el ingreso tales como presión impositiva y costos de logística desvanecen la capacidad de competir con los otros países sojeros que no cuentan con el mismo impacto en la baja en los ingresos que la Argentina.

 

En Argentina

En nuestro país, desde 2008 a la fecha la soja ha sido el único de los cultivos importantes que aumentó su producción de manera significativa, ya que el maíz viene prácticamente estancado y el trigo y girasol, por el contrario, fueron perdiendo terreno. Pero a pesar de que la producción de soja argentina en términos absolutos creció, si lo comparamos en términos relativos aumentó mucho menos que nuestros competidores. La Argentina expandió su producción en un 31% desde 2008, pero esta cifra se empalidece frente a la de nuestros competidores que aumentaron un 48% como el caso de EE.UU., el 55%, Brasil, un 150%, Bolivia y el 300%, Uruguay. La oportunidad de precios ameritó estos aumentos, y hubo quienes aprovecharon mejor que otros la ventana de oportunidad que durante 2015 parece desdibujarse.

Hoy llegó el momento en el cual alguno de los países originadores, especialmente entre los tres mayores productores mundiales (Brasil, EE.UU. y Argentina, que sumados explican el 80% de la producción mundial sojera) empiecen a mirarse a los ojos como en el juego “Quién parpadea primero”. Alguno va a ser el que antes va a mostrar menor competitividad para producir en estas condiciones y va a ceder antes que los otros dos.

Al mismo tiempo las monedas de los países compradores de soja se vienen debilitando. Tanto el yuan chino como el euro y las monedas asiáticas están perdiendo terreno frente el dólar. Nuestros compradores, en definitiva, tienen menos capacidad de compra medida en dólares.

Todas las apuestas para ver qué país será el que cede primero hoy parecen darle las mayores chances a la Argentina, a pesar que desde ya, el mercado internacional no favorece a ninguno de los otros países a aumentar sus producciones.

Ni EE.UU. ni Brasil tienen gravadas las exportaciones de soja. Argentina sí, con un 35%. En esta competencia por el mercado sojero internacional es como en una carrera de 100 metros dar 35 metros de ventaja. Por otro lado, EE.UU. dispone de programas de ayuda al agro para estas situaciones, y Brasil ha devaluado su moneda dando soporte y competitividad a sus exportaciones en los últimos meses.

La Argentina, con la mayor carga tributaria de los tres y con la apreciación de su moneda en momentos en los cuales nuestros compradores la deprecian, parece ser candidata a “parpadear primero”.


El mapa agrícola argentino para la presente campaña agrícola, presentado por CREA, nos marca la mayor vulnerabilidad de ciertas zonas caso NEA y NOA, que según el mismo estudio hace falta obtener en estas regiones el doble del promedio de rendimientos que se consiguen habitualmente para poder llegar a obtener resultados positivos. Pero en definitiva con la ecuación actual, la Argentina en su conjunto está siendo menos competitiva que los otros dos grandes productores de soja.

El ajuste mundial de la soja empieza por el norte. Lamentablemente por el norte argentino y comienza a recorrer el resto de nuestras zonas productivas. 

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