13 de octubre de 2015 13:27 PM
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El “Niño” podría poner en vilo a la soja

Ante la posibilidad de un año “Niño”, es clave seleccionar cultivares con buen comportamiento frente a las principales enfermedades detectadas en la región y en el lote a sembrar para poder arrancar con el pie derecho

Ante la posibilidad de un año “Niño”, es clave seleccionar cultivares con buen comportamiento frente a las principales enfermedades detectadas en la región y en el lote a sembrar para poder arrancar con el pie derecho.

Las enfermedades que afectan al cultivo de soja son causadas por virus, hongos, bacterias y nematodos. Ante una campaña húmeda, es necesario tener en cuenta que la presencia de las mismas pueden darse en los estadíos reproductivos del cultivo.

Por este motivo, Infocampo dialogó con Silvia Distefano, técnica del INTA Marcos Juárez, y aseguró que “la diversidad de los agentes causales, como así también la prevalencia de las patologías que provocan, se incrementaron con el correr de los años, desde el ingreso de este cultivo al país”.

A su vez, la especialista comentó que “la expansión de la frontera agrícola, la ausencia de rotaciones, la uniformidad varietal, las prácticas que permiten la conservación de rastrojo en superficie, son algunos de los motivos que propician el problema. Sin embargo, no todas las enfermedades resultan limitantes cada campaña y en esto se suman a los anteriores dos aspectos importantes: las condiciones ambientales y el manejo del cultivo”.

A la hora de comentar sobre la campaña que se avecina, Distefano explicó que “las condiciones ambientales involucradas en la aparición y progreso de una enfermedad no se limitan a lluvias y temperaturas; influyen también otros factores como la humedad relativa, las horas de mojado foliar, heliofanía, vientos, humedad de suelo, fertilidad y altura de napas”. Y continuó: “Sin embargo, con un pronóstico de precipitaciones frecuentes, anunciado ya para la próxima campaña por el Servicio Meteorológico Nacional, existen ciertos aspectos en el manejo del cultivo que deberíamos considerar para prevenir el impacto sanitario de posibles epidemias”.

Ante esto, la técnica del INTA remarcó que “en estas situaciones, la variedad y calidad sanitaria de las semillas son características primordiales a tener en cuenta antes de la siembra”.

Por caso, la especialista del INTA Marcos Juárez explicó que “por un lado, conociendo la presencia en el suelo del hongo patógeno Phytophthora sojae, la elección de un cultivar con resistencia genética es la medida adecuada para prevenir posibles problemas durante la implantación o el desarrollo del cultivo”.

En este sentido, la especialista expresó que “por otro lado, el análisis de calidad permite identificar los patógenos presentes en los granos, posibilitando la elección de un curasemillas específico que evite su introducción y progreso en el lote seleccionado. A través de este análisis también es posible conocer el poder germinativo y vigor”.

En este sentido, la técnica aseveró que “valores óptimos de estos parámetros (por encima del 85%), sumado al uso de curasemillas de amplio espectro son condiciones necesarias para lograr un adecuado stand de plantas en situaciones en las que velocidad de germinación y emergencia de plántulas se ve reducida”.

Por caso, la especialista en la oleaginosa recomendó para la presente campaña que “hay que tener en cuenta que en los primeros estadíos vegetativos y debido a la presencia de inóculo en el ambiente, es posible detectar manchas foliares sintomáticas de algunas enfermedades. Este manchado suele ser de escasa relevancia debido a que las plantas se encuentran en pleno crecimiento, incrementando su altura, número de nudos y hojas”.

En este sentido, Distefano indicó que “sin embargo, en estas situaciones, es recomendable iniciar los monitoreos periódicos del cultivo que deberán intensificarse a partir de los estadíos cercanos a floración (cuando la producción foliar es menor)”.

En este sentido, la especialista del INTA remarcó que “condiciones de lluvias frecuentes, alta humedad ambiente y horas de mojado foliar desde los últimos estadíos vegetativos y/o durante los reproductivos favorecen la aparición de algunas patologías foliares tales como bacteriosis, “mancha marrón”, “tizón de la hoja y mancha púrpura en semilla”, “mancha ojo de rana”, “mildew”, “roya de la soja”, “oídio”, entre otras de menor importancia”, finalizó.

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