19 de noviembre de 2009 06:43 AM
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España  –   Balance desolador del sector agroganadero

Por primera vez desde las manifestaciones multitudinarias por la OCM hace doce años las tres organizaciones agrarias más representativas ASAJA, COAG Y UPA se unen para actuar como una única voz ante una crisis histórica de la agricultura y la ganadería que está perdiendo rentabilidad de forma alarmante

Se ha convocado un paro el 20 de noviembre con el apoyo de las cooperativas y una Manifestación en Madrid el 21 de noviembre que se prevé multitudinaria. Las exigencias fundamentales del campo se resumen en cuatro principalmente: plan de modernización de las infraestructuras, precios justos para los productores, una fiscalidad adecuada y mantenimiento de los presupuestos de la PAC a partir de 2013. Las organizaciones agrarias y las cooperativas de nuestra provincia también secundamos el paro agrario (los días 20 y 21) y preparamos la Manifestación para que la movilización del campo granadino sea masiva. ASAJA GRANADA acudirá con sus efectivos a Madrid el día 21 y también a las concentraciones de tractores en Venta la Nava (a las 11 h.) y Loja (a las 10 h) el día 20 para hacer visible la protesta y que todo el mundo tome conciencia de la gravedad del asunto.

En Granada, como en el resto de las provincias españolas, el descalabro ha sido generalizado finalizada la campaña agrícola 2008-2009. El balance expuesto hoy en rueda de prensa por ASAJA GRANADA presenta un panorama desolador. Todos los subsectores agrícolas más importantes: cereales, olivar, frutas y hortalizas, se situaron bajo costes. Mermaron también las producciones en algunos cultivos. Sólo se salvó el espárrago a pesar de bajar la producción, con precios superiores a la anterior campaña, una media de 1,82 euros/Kg. de espárrago frente a los 1,67 euros/Kg. de la pasada campaña, aunque bajo la espada de Damocles de las importaciones de terceros países por el posible aumento de cupos con los que resultaría imposible competir dado el coste tan elevado de la mano de obra (el 70% del coste total). No sale mejor parada la ganadería de vacuno de leche, porcino ibérico, ovino y caprino de carne y de leche, incapaces de soportar los altos costes y las bajas producciones.

Los cereales bajaron un 30% respecto del año anterior debido a las escasas precipitaciones de los meses de abril y mayo, durante el llenado del grano (el agua de invierno no beneficia al cultivo). También influyó la reducción de la superficie sembrada y la restricción del abono por su elevado coste. Se pasó de una producción de 250.000 Tm. a 175.000 Tm. El precio pagado a los agricultores fue de 0’12 euros de media el kilo de cebada cuando el umbral de rentabilidad se sitúa en los 0’20 euros/Kg. Esta próxima campaña se quedará sin sembrar un 30% de las tierras. Perjudican al sector las cada vez más numerosas importaciones de cereal a nuestro país y la eliminación de los mecanismos de regulación de mercado. El olivar sufre los peores momentos de su historia al dejar de ser competitivo por el bajo precio a que se vende el aceite, sumado al aumento de los costes de producción. La mayoría de las cooperativas de la provincia liquidaron a una media de 1’90 euros, por debajo costes, y muchas tuvieron que vender en los peores momentos cuando estaba a 1’70 euros/Kg. temiendo un desplome aún mayor de los precios. La producción fue de 73.223 Tm. de aceite, muy inferior a la esperada y muy por debajo de la media provincial. El inicio de la nueva campaña no se presenta mucho mejor. El aceite ha vuelto a depreciarse hasta los 2’10 euros/l. a pesar de la reactivación que supusieron las ayudas al almacenamiento privado que hicieron subir momentáneamente el precio hasta los 2’40 euros/Kg. La próxima campaña se preveían más de 100.000 Tm. de aceite pero las últimas tormentas bajan las estimaciones de producción a 85.000 Tm. El sector se enfrenta principalmente a los abusos de la gran distribución que le permite fijar precios dada su posición de dominio.  La almendra aumentó su producción casi en un 200% respecto del año anterior sobrepasando las 5.500 Tm., aunque los rendimientos fueron muy bajos porque faltó agua en primavera y no engordó la pipa. (30 kilos de pipa por cada 100 kilos de almendra en cáscara). Los precios han sido totalmente ruinosos para los agricultores granadinos rondado de media 0’70 euros/Kg. en cáscara., y en pepita 1,80 euros/Kg., cuando hace once años se vendía a 6 euros por kilo de pipa. Para que este cultivo fuese sostenible el precio en cáscara debería estar en 1.50 euros/Kg. La importaciones de almendra de California están en el origen del problema.

Ruina también para las frutas y hortalizas, sobre todo la patata, entre 0’06 y 0’07 euros/kilo (cubriendo costes a 0’12 euros/Kg) y la cebolla, que se pagó a menos de 0’06 euros/Kg. La lechuga, en la zona norte, se destruyó porque no tuvo ni precio. En la Costa, la primera parte de la pasada campaña registró unos valores de comercialización favorables pero en la segunda parte de la misma los resultados fueron muy malos. Un producto estrella como el pepino cotizó a una media de 0’54 euros/Kg. y bajó luego hasta los 0’24 euros/Kg. El tomate cotizó a 0’46 euros/Kg. y bajó a 0’20 euros/Kg. La nueva campaña ha comenzado nefasta para todas las producciones, sobre todo el pepino, a 0’08 euros/Kg., teniéndose que aprobar la retirada del 30% del producto a la entrada de cooperativas y alhóndigas para contrarrestar la saturación del mercado. Las naranjas se pagaron al agricultor a 0’20 euros/Kg. y los limones a 0’10 euros/Kg. Se quedaron en muchos casos sin recoger en el árbol. La ciruela se está arrancando en la Vega porque ya no tiene ni precio. Las peras y las manzanas se pagaron un 10% más caras, 0’42 euros/Kg., pero faltaron kilos -disminuyó la producción un 50% debido a las heladas del mes de abril- Los acuerdos comerciales con terceros países para la importación de algunos productos provocan que los precios nacionales se hundan, dificultando la supervivencia del sector.

La leche entró en una espiral de descenso del orden del 31% en un año bajando hasta los 0’30 euros/litro a final de campaña, muy por debajo de los costes de producción. La prolongada situación de bajos precios de la leche y costes elevados está ahogando las explotaciones que van quedando. La ganadería de ovino y caprino se encuentra al límite de la subsistencia, con un acusado descenso del número de explotaciones en los últimos diez años debido al aumento de costes y a la disminución de la producción por la fuerte caída del consumo y a unos márgenes comerciales excesivos en las cadenas de distribución y venta. El ganadero percibió una media de 42 euros por animal vivo (de 15 a 17 kilos) cuando el precio rentable estimado es de 65 euros.  Los productores de porcino ibérico han ido abandonando la actividad. De 70.000 cabezas que había en el año 2007 que producían 7.700.000 kilos de carne hemos descendido en 2009 a 13.000 cabezas, que producen 1.300.000 kilos de carne, un 17% menos. Los precios a final de campaña subieron ligeramente hasta 1’33 euros/Kg. (el cochino entero vivo) y algo han descendido los costes por la bajada del cereal, pero aún así sigue sin llegarse al precio de costo, que se calcula en 1’43 euros/Kg. El sector corre incluso el riesgo de desaparecer al tratarse de un producto nacional, que no se trae de otros países. Los productores de leche de cabra arrastran desde hace dos años una difícil situación económica por el continuo descenso de los precios en origen debido a los problemas financieros de las industrias y la presión de la gran distribución, lo que pone en riesgo la economía de las familias que viven de esta actividad. El problema del sector es que la oferta está muy atomizada, con la consiguiente indefensión de los ganaderos. La leche de cabra se ha pagado a 0’21 €/litro cuando para obtener una mínima rentabilidad debería pagarse a 0’60 € /litro.

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