14 de octubre de 2015 02:41 AM
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La anchoíta no tiene quien la pesque

En la primera semana de octubre no hubo desembarques cuando el año pasado en ese mes se descargaron casi 10 mil toneladas. Incertidumbre de encontrarla y zafra europea exitosa marcan la tendencia.

Revista Puerto – Mar del Plata – Buenos Aires – 14-10-2015 El año pasado, durante el mes de octubre, la zafra de anchoíta registró su pico máximo de actividad. La flota declaró capturas por casi 10 mil toneladas que empujaron el número final del 2014 al orden de las 14 mil toneladas. En la primera semana de octubre de este año los desembarques de anchoíta brillan por su ausencia. Cero. Como el Coronel de García Márquez, que no tenía quien le escribiera, la engraulis no tiene quien quiera pescarla.

“Ninguno está yendo a anchoíta que yo sepa”, dice José Ramacci, armador fresquero con años de historia pescando especies pelágicas. “No nos dan los tiempos por este sistema de pesca. Tenemos que ir a buscar merluza porque si no la perdemos”, agrega Ramacci.


Hasta el 7 de octubre se llevan descargadas 6.303 toneladas de anchoíta, mayormente en Mar del Plata. La zafra tuvo su primavera anticipada en mayo, cuando apareció recurso de buen tamaño al sur de Necochea y la flota trajo a puerto 3.658 toneladas.

Las conserveras que venían faltas de stock luego de la zafra pasada, que no fue buena, compraron a buen ritmo. Luego la engraulis desapareció de los radares y la flota fue en busca de otros objetivos. Algunos se fueron a trabajar a la pareja con la corvina y los fresqueros más grandes se enfocaron en el magrú, que todavía sigue dando buenos dividendos.


En septiembre apareció un poco en las redes del “Canal de Beagle” y el “San Pedro”, que trajeron unos mil cajones en cinco días de pesca, de un buen tamaño, menos de 40 piezas por kilo. “Nosotros necesitamos trabajar y compramos a razón de $7,50 el kilo”, dice Roberto Pennisi, de Natusur e Indupesa.

El contexto internacional no ayuda mucho a que haya de este lado del océano una avidez por procesar anchoíta. En Europa las capturas fueron buenas desde marzo, en el Cantábrico, Galicia, Portugal y Francia. “Además debemos luchar con la devaluación del euro”, dice el empresario, que ve un panorama difícil para los saladeros con personal bajo relación de dependencia.

“Nosotros pensamos enlatar anchoa y ver cómo viene el interés por el salado. Creo que la temporada será corta, puede extenderse hasta mediados de noviembre”, dice Pennisi.

Para el empresario lo positivo de una temporada de estas características es que el recurso mejorará de tamaño para el año próximo. “Miles de personas no trabajarán pero en este país lo importante es cuidar el plan, no el trabajo”, dice con ironía.

Esta semana es probable que algunos barcos se animen a tomar riesgos, armen la red de media agua y salgan en busca de la anchoíta. Sobre todo porque el “Raffaela” que venía de caballa, encontró anchoíta y trajo 500 cajones que compró Discala.

Se espera por la llegada del “Rocío del Mar” que está en zona de pesca desde la semana pasada. Es probable que se sumen el “Júpiter”, “Desafío”, “María Gloria”, “Don Nicola”, “Ciudad Feliz” y “Canal de Beagle”, que ya desarmaron luego de la zafra de caballa y están a la expectativa.

“Estamos presos del sistema, que no es tan bueno como parece”, resume Ramacci. “No nos dan los tiempos para ir a buscar anchoíta. Ya se pasó la fecha para devolver cupo de merluza y ahora hay que pescarla. Para nosotros que hacemos pesca multiespecífica no es bueno esto”, lamentó el armador.

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