16 de octubre de 2015 11:40 AM
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La ganadería resistiría, incluso sin cambios en la política económica

Monitor en Córdoba. El indicador elaborado por el Ieral y Agricultura muestra rentabilidades positivas para cría y ciclo completo.

El buen momento que atraviesan los números ganaderos ha revitalizado a los establecimientos mixtos que aún perduran en la provincia. Así lo demuestra un análisis de la rentabilidad ganadera que consideró los últimos 14 años como parte del Monitor Agrícola de Córdoba, una publicación conjunta realizada por el Ieral de la Fundación Mediterránea y el Ministerio de Agricultura de la Provincia.

“Cuando analizamos los primeros años de los 14 ejercicios, la agricultura fue más rentable que la ganadería, pero en los últimos años la ganadería se hizo fuerte a medida que se deterioraban las condiciones económicas para los granos. A tal punto que en la campaña actual, la rentabilidad ganadera es mayor a la agrícola, incluso en la zona de Marcos Juárez”, precisó el economista del Ieral Juan Manuel Garzón, autor del Monitor Agrícola junto a Nicolás Torre y Francisco Bullano.

Para analizar la rentabilidad ganadera esperada –entendida como el retorno sobre el capital invertido, antes del pago de impuestos– para el presente ciclo y que termina en junio próximo, el informe hace foco en dos planteos productivos en el sur de la provincia. Se trata de un modelo de ciclo completo y otro de cría ubicados en Malena, en el departamento Río Cuarto.

Dos coyunturas

Para proyectar la rentabilidad de ambos modelos, en campo alquilado, el estudio analiza el posible comportamiento del ciclo completo y la cría en dos escenarios macroeconómicos diferentes.

El “A”, que supone cierta continuidad en la política macroeconómica actual, con el tipo de cambio oficial y la inflación que convergen en junio próximo en una tasa de variación anual del 25 por ciento.

Y el “B”, que parte de la base de una corrección cambiaria, en el cual el tipo de cambio oficial se deprecia 60 por ciento hasta junio próximo y la inflación anual del período se ubica en 36 por ciento.

La ganadería se hizo fuerte a medida que se fueron deteriorando las condiciones económicas para los granos (La Voz/Archivo).

“En el escenario ‘A’ los precios de la hacienda evolucionan al mismo ritmo que la inflación y el tipo de cambio oficial (25 por ciento), mientras que en el “B” los precios de la hacienda suben más que la inflación, pero menos que el tipo de cambio oficial; el supuesto es que la cotización de la hacienda copia 40 por ciento de la devaluación en términos reales”, precisa el Monitor Agrícola.

 

Cría y engorde

A partir de estos supuestos, y dentro del escenario sin cambios macroeconómicos, la rentabilidad esperada para el ejercicio 2015/2016 del modelo de ciclo completo en el campo de Malena se ubica en 8,3 por ciento en términos reales.

La ganancia es mayor si se llegan a generar las condiciones del escenario que proyecta una actualización del tipo de cambio. Ahí la rentabilidad trepa al 10,2 por ciento.

Estas ganancias incorporan un precio de alquiler de siete quintales de soja por hectárea (valuados por la pizarra de Rosario a junio de 2015).

El análisis de sensibilidad indica que la rentabilidad resistiría en terreno positivo hasta alquileres de 16,8 quintales, en el escenario “A”, y de hasta 19,1 quintales en el escenario “B” (con el valor del quintal de soja según la pizarra de Rosario de junio pasado).

En ambos casos, precisa el informe, la rentabilidad se estaría posicionando bastante por encima de la obtenida en el ciclo 2014/2015, que fue 3,5 por ciento, lo que se explica en gran medida por el ajuste en el valor de los alquileres, que se reducen por baja de precios y de condiciones para producir granos.

A partir de la incorporación de tecnología de proceso, el establecimiento del ciclo completo alcanza estas rentabilidades con una tasa de destete del 85 por ciento, una magnitud que si se perfora reduce la ganancia.

Si el porcentaje de terneros destetados cae al 70 por ciento, la rentabilidad en el escenario sin cambios en la política económica queda 4,4 por ciento, y del 6,1 por ciento en una coyuntura futura de actualización de tipo de cambio.

El precio de la hacienda también influye en los números finales del modelo. El monitor contempla la posibilidad de que las cotizaciones del kilo vivo al momento de venta sean menores a los supuestos.

El escenario “A” prevé que el precio del novillo se ajusta 25 por ciento durante todo el ciclo, ubicándose en 23,5 pesos en junio de 2016. Pero si esta actualización no llegara a ocurrir y el valor del novillo cayera a 18,5 pesos al momento de la venta, la rentabilidad bajaría del 8,3 por ciento a solo dos por ciento.

El escenario “B”, por su parte, supone que el precio del novillo ajusta un 45 por ciento durante todo el ciclo, ubicándose en 26,9 pesos el kilo vivo en junio 2016.

Pero si esta actualización no se produce y el valor de venta cae a 21,6 pesos, la rentabilidad se reduce de 10,2 a 3,5 por ciento. En todos los casos, la ecuación sigue siendo positiva.

 

Cría en el sur

Si en vez de un ciclo completo, la producción en el campo de Malena es un sistema de cría, la rentabilidad esperada es aún mayor para ambos escenarios simulados.

En el escenario “A”, la ganancia se ubica en 8,9 por ciento, mientras que en el “B” llega a 10,4 por ciento.

“En ambos casos, la rentabilidad esperada superaría al 5,8 por ciento del período 2014/15”, precisa el informe.

Al igual que en el modelo de ciclo completo, el alquiler pagado por el uso de la tierra influye sobre el resultado económico del modelo de cría.

En el escenario “A” (sin cambios en la política macro), la rentabilidad resiste en terreno positivo hasta un valor del alquiler de 19,8 quintales por hectárea, mientras que en el escenario “B”, el umbral de ganancia antes del pago de impuestos llega hasta un valor límite de 22,1 quintales.

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