22 de octubre de 2015 14:25 PM
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Bein espera que los productores llenen de reservas al BCRA con una baja de retenciones: ya no es suficiente para volver a hacer viable el negocio agrícola

Sólo devolvería rentabilidad a la zona núcleo pampeana.

Miguel Bein –principal asesor económico del candidato presidencial oficialista Daniel Scioli– comunicó en el último informe mensual de su consultora el programa económico que aplicaría en caso de asumir el gobierno en diciembre próximo.

 

El economista propone mantener los controles de capitales para “concentrarse en recomponer las reservas del BCRA” con la meta de “enfriar las expectativas de (una mega) devaluación y luego ir soltando gradualmente los controles de capitales”.

 

Bein estima que con la inflación actual (25,9 % anual según el IPC Congreso) “cualquier intento de corregir en forma brusca el tipo de cambio corre el riesgo de terminar en una aceleración de la tasa de inflación, sin las ganancias de competitividad buscadas al inicio”.

 

El encargado de “recomponer las reservas del BCRA” sería –nuevamente– el campo argentino. Bein, haciendo una cuenta de almacenero, estima que deben quedar por liquidar “20/22 millones de toneladas de soja que, valuadas al precio FOB actual, ascenderían a un valor de 7600 millones de dólares”.

 

Para lograr que los productores vendan en manada la soja y el maíz 2014/15 que aún tienen en su poder, Bein propone “devolver rentabilidad a la exportación” por medio de una “corrección del esquema actual de ROEs” y “la quita de retenciones a todo excepto a la soja, donde se reducirían 15 puntos (pasaría de 35% a 20%)”.

 

Tal política, considerando los valores FOB actuales, permitiría aspirar a precios internos del maíz y la soja de 145 y 270 u$s/tonelada respectivamente. La cuestión es que los mismos, si bien brindarían un respiro a los empresarios agrícolas que trabajan en la zona núcleo pampeana, no resultan suficientes para recomponer la rentabilidad del resto de las zonas productivas.

 

En la zona bonaerense de Carlos Casares, por ejemplo, tales precios –con rindes esperados promedio y un arrendamiento o costo de oportunidad de la tierra de 215 u$s/ha– siguen resultando inviables para los planteos de maíz 2015/16 y extremadamente ajustados para la soja de primera (ver cuadro). Y la inviabilidad del negocio se agrava a medida que uno se aleja progresivamente de las terminales portuarias.

 

Eso ocurre porque en el actual contexto de precios internacionales decrecientes de los granos el principal problema presente en la actividad agrícola argentina es la enorme inflación de costos (fundamentalmente de fletes y también por un mayor uso de fitosanitarios en soja debido a la falta de rotaciones adecuadas con gramíneas).

 

Estimar que habrá una lluvia de dólares eliminando las retenciones en cereales y bajándolas a un 20% en soja es por demás temerario, dado que el destino de la mayor parte de la cosecha gruesa 2014/15 que aún falta vender es precisamente financiar la próxima campaña 2015/16. Y si los números no dan, entonces se priorizarán planteos defensivos (“sojización”) en las zonas pampeanas no-premium, además de no evitar la reducción de área agrícola en las regiones extra-pampeanas.

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