23 de octubre de 2015 14:57 PM
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La letra chica de los candidatos: qué dicen sus plataformas

Mayormente ignoradas, fueron oficializadas a mediados de este año, junto con las candidaturas presidenciales; declaraciones de principios y omisiones llamativas

Aunque en la campaña ni se lo menciona, el anglicismo plataforma apareció en el último documento de la Conferencia Episcopal. Los obispos pidieron que haya plataformas claras. Pero llegaron tarde.

 

Las plataformas electorales 2015 quedaron oficializadas en la Justicia a mediados de año junto con las candidaturas presidenciales. Así lo exige la ley orgánica de los partidos políticos en su artículo 22°. Sólo que nadie las revisa o, podría decirse, muy pocos las leen. La ley no les impone a los partidos un formato, lo que deja librado a cada uno estilo, prosa y extensión. Y, desde luego, el temario.

En la plataforma del oficialismo lo más llamativo no es que no aparece la inflación, sino, vaya uno a saber por qué, no está la política exterior. Estructurada en tres secciones, justicia social, independencia económica y soberanía política, desgrana cuestiones como educación, derechos humanos, salud pública, vivienda, trabajo, ciencia, industrialización, agro. Pero las relaciones con el mundo no son de la partida. Hay, sí, una exaltación del Mercosur, junto con una solitaria mención de la Patria Grande.

 

El documento del FPV se llama a sí mismo “programa de gobierno para la profundización del proyecto”. Sin embargo, las referencias al pasado demandan entre el 80 y el 90% del texto. En el resto no hay forma de encontrar algo que se parezca a una planificación para los próximos cuatro años. Tampoco aparecen los puntos presentados el Día de la Primavera en el teatro Ópera por el candidato Daniel Scioli, precisamente, como programa de gobierno del FPV (llevar la inflación a un dígito, construir un millón de viviendas, atraer inversiones a razón de 30.000 millones de dólares anuales, devolverles el IVA a los jubilados, etc.). Como es habitual en la oralidad kirchnerista se recuerda que el “modelo neoliberal” dejó un 54% de pobreza y 27% de indigencia, pero no se informa qué magnitudes tuvieron después ambos ítems. Para consignar la meta el redactor se inflama: “Nuestra labor estará inconclusa mientras exista un solo pobre en nuestra patria”.

También reemplazan las buenas intenciones a los datos en el rubro vivienda. “Es un deber de nuestro futuro gobierno -dice- posibilitar a todas las familias el acceso a una vivienda digna.” Ese estilo atraviesa todo el documento, que repite como ninguna otra la palabra profundización y sus derivados. Por ejemplo, cuando trata los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA: “Las políticas que tiendan al esclarecimiento de estos hechos no sólo deben continuar, sino también profundizarse, defendiendo lo hecho hasta el momento e intentando abrir todos los caminos posibles para llegar a la verdad”.

 

Hay un título para la “democratización del Poder Judicial” que, extrañamente, evoca como un logro “el debate parlamentario” sobre elección popular de los jueces del Consejo de la Magistratura, pasando por alto el detalle de que la ley no rige debido a que la Corte Suprema la declaró inconstitucional.

La pluma se detiene en la dictadura para criticar la apertura de la economía. Luego habla de la destrucción de la industria nacional durante la década del 90, sin mencionar que el FPV cuenta como partido troncal al que entonces gobernaba. Es de suponer que esta plataforma 2015 acabe en un estante del Poder Judicial encimada con la que el PJ presentó hace veinte años.

 

El texto de Cambiemos arranca con una declaración de principios que le asigna al Estado la tarea de igualar oportunidades, califica de inaceptable la pobreza, exalta la democracia y la república, y, entre otros valores, menciona la igualdad de género y “el derecho a pensar diferente”. Tiene tres partes: inclusión social, desarrollo económico y fortalecimiento institucional.

 

Propone mantener, mejorar y transparentar los planes sociales y expandir la Asignación Universal por Hijo (AUH), reducir “significativamente” el déficit de vivienda, que estima en 3,5 millones de hogares, y fortalecer el crédito hipotecario. El capítulo sobre desarrollo económico dice: “Hace falta 1) ordenar la macroeconomía, 2) producir un shock de infraestructura y 3) avanzar en políticas activas para fomentar sectores y regiones específicas”. Afirma que va a “reducir paulatinamente la inflación y el déficit fiscal” (sin precisar plazos) y desarmar las trabas, una aparente alusión a los cepos. Promete restaurar la autonomía del Indec, reformar la Carta Orgánica del Banco Central y hacer una reforma tributaria, con reducción de impuestos distorsivos, “todo ello con un acuerdo social con empresarios, sindicatos y sectores políticos”.

 

Subraya que el sistema judicial necesita “reformas profundas” con el objetivo principal de garantizar la independencia judicial y “el reequilibrio del Consejo de la Magistratura”. Dice que con Uruguay, Chile, Bolivia, Paraguay y Brasil hay que normalizar las relaciones. Luego alude a Rusia y China, sin nombrarlos, al cuestionar acuerdos secretos. Sobre lucha contra la corrupción, propone fortalecer la autonomía de organismos existentes. No menciona posibles investigaciones hacia atrás.

 

La plataforma del frente que candidatea a Massa tiene otra estructura. Las cinco primeras carillas, sobre un total de trece, son una declaración de principios. Luego hay un diagnóstico muy negativo de la situación actual y se ofrece “un liderazgo fuerte pero democrático para forjar un nuevo pacto social”. Sin precisiones, enumera fuertes incentivos al empleo y a la inversión, a las economías regionales, al empleo joven y a la educación para el trabajo, y en el mismo estilo generalista dice: “Arreglo y pago de la deuda interior y exterior de la Nación”. Propone luego la “reducción de las retenciones a la soja, trigo y maíz”, aunque no especifica porcentajes, y “suspensión gradual del cepo cambiario”.

 

Tampoco en materia social se cuantifican objetivos. Dice “ampliación, modernización y unificación de los programas sociales como la Asignación Universal por Hijo”. Promete crear una fuerza policial antinarcotráfico, urbanización de villas, imprescriptibilidad de la acción penal y las penas en los delitos contra la administración pública y vigilancia del ingreso y egreso de personas en un control migratorio amplio y sostenido. Asegura que implementará el sistema de subastas electrónicas para todas las compras gubernamentales y una “total reformulación” del Indec.

 

Llama reto al objetivo de que el país sea autosuficiente y se propone disminuir la dependencia de los hidrocarburos a favor de la energía hidroeléctrica. En política exterior UNA sostiene: “No se puede pensar el futuro sin una relación de cooperación estratégica entre el Mercosur y los Estados Unidos”. Luego plantea “una mirada amiga hacia Estados Unidos, Europa y el Asia-Pacífico”, y a la vez llama a China “el gran socio de la Argentina”.

 

La plataforma de Progresistas es menos discursiva. Al principio habla de garantizar en cuatro años el acceso a la vivienda y servicios básicos sin distinción de clases sociales (agua, cloacas, gas natural y luz eléctrica). El capítulo de educación, que es el más extenso de todas las plataformas, dice que hay que resignificar la acción pedagógica, colocando al aprendizaje y al estudiante en el centro de la escena. En salud se propone construir el Plan Estratégico Nacional. Sobre la universalización de las asignaciones familiares proyecta un sistema único. En jubilaciones sostiene que “el 82% del salario de referencia será el eje a partir del cual construir un sistema solidario”.

 

Bajo el título “Democracia sin impunidad”, señala: “Nos comprometemos a llevar adelante una revisión integral de la gestión precedente en orden a la detección y posterior denuncia de los hechos de corrupción en la función pública”. Promete un federalismo “cooperativo”, una Agencia Federal de Investigaciones sobre Delitos Complejos, una Autoridad Nacional de Control de Armas de Fuego, Explosivos y Municiones, el Observatorio Nacional del Delito y reformar la ley de seguridad interior, crear la Dirección de Control Policial y transformar el sistema penitenciario en un servicio civil.

 

Su capítulo internacional: fortalecer las alianzas con las naciones sudamericanas, un gran acuerdo bilateral con Brasil, alianzas políticas Sur-Sur y coordinación entre los países de la región y los emergentes miembros del G-20. Es particularmente específico el texto en la cuestión iraní: “Denunciaremos el Memorando de Entendimiento firmado por el actual gobierno con la República Islámica de Irán sobre la causa del atentado terrorista contra la AMIA, abandonando la estrategia de pactar con los sospechosos”.

 

La plataforma del FIT tiene 27 puntos. Entre ellos: salario mínimo al costo de la canasta familiar indexado periódicamente; asignaciones familiares para todos; restablecimiento del 82% móvil; prohibición de despidos y suspensiones; transferencia de los tercerizados a planta permanente; desconocimiento de la deuda al Club de París, “reestatización de todas las privatizadas”, etc. No elaboró su plataforma como si prometiera las cosas que hará una vez en el gobierno, sino con lenguaje de proclama: “No al pago de la deuda externa”; “por la expropiación de la oligarquía terrateniente”; “fuera la burocracia sindical patronal de los ferrocarriles”.

 

Por último, la plataforma de Compromiso Federal, que postula a Adolfo Rodríguez Saá, tiene, además de una notoria brevedad, dos singularidades: no menciona ninguna política ni medida de gobierno y dedica un párrafo entero a exigirles “a las demás expresiones políticas y partidarias” que se sometan a la Constitución y respeten todos los derechos.

 

 

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