25 de octubre de 2015 11:18 AM
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En la campaña que comienza ni la soja salva las papas

A nivel nacional, hasta la oleaginosa retrocede para la próxima campaña. El Niño asoma como el juez de un ciclo agrícola que evidencia una retracción histórica. En Santa Fe el maíz cae un 40 por ciento.

En breve nos encontraremos nuevamente en plena ventana óptima de siembra de soja y luego de haber recorrido regiones alejadas a los puertos y relevar intención de siembra a lo largo de toda el área agrícola nacional, como así también de evaluar factores económicos y climáticos, la proyección de siembra previo al inicio del nuevo ciclo es de 19.800.000 hectáreas, cifra que refleja una caída interanual del -1 %.

A días de comenzar el nuevo ciclo son pocos los factores que traccionan la siembra de la oleaginosa, centrándose básicamente en su facilidad de manejo, su bajo costo para afrontar los procesos de siembra, una comercialización fluida y la posibilidad de ocupar ambientes de buen potencial que este año estaría liberando el maíz. En paralelo se suma el marco climático, en el cual un nuevo ciclo húmedo del tipo “El Niño” garantizaría el pleno abastecimiento hídrico necesario para transitar etapas de crecimiento y desarrollo sin mayores inconvenientes. Sin embargo, este factor que a priori se percibe como un beneficio, también podría generar importantes disturbios en amplios sectores de diferentes regiones próximas a los puertos, las que actualmente se encuentran en capacidad de campo e incluso con áreas en donde la napa freáticas aflora o se ubica muy próxima a la superficie del suelo.

Todo para atrás

En contraposición a los factores recién mencionados, los rendimientos de indiferencia calculados a partir de la relación entre el precio de mercado y los costos de producción, en la mayor parte del área agrícola se ubican muy por encima a los promedios históricos de cada región. Este hecho cobra mayor relevancia en las regiones más alejadas a los puertos, en donde el elevado costo de flete en combinación con ambientes de menor potencial productivo en comparación a las regiones núcleo, incrementan el riesgo de cara a la nueva campaña.

Es importante destacar que bajo el escenario anteriormente descripto no solo se verá afectada el área destinada al cultivo de soja, sino que también es altamente probable que registremos una importante reducción del área agrícola destinada a los seis cultivos extensivos más importantes de nuestro país (soja, maíz, girasol, sorgo, trigo y cebada). Durante este nuevo ciclo se prevé que una gran cantidad de lotes de baja aptitud o con severos problemas de malezas resistentes, que no fueron controlados oportunamente, quedarán fuera del circuito de producción de granos en las regiones NOA y NEA principalmente, pero también en sectores del Centro-Norte de Santa Fe, del extremo Sur de Córdoba, de La Pampa, San Luis y por último en sectores marginales de la provincia de Buenos Aires. En paralelo en algunas de estas regiones en donde se realiza producción mixta, hemos relevado que varios de estos cuadros están volviendo lentamente a la actividad ganadera.

Por último, a diferencia de lo que ocurre con el maíz, los valores futuros de soja en la plaza local no han dado indicios de mejora y dentro de este contexto, cualquier variación del área destinada al cereal de verano podría impactar sobre la superficie finalmente ocupada por soja.

¿Y en Santa Fe?

El movimiento de sembradoras puso primera en el centro-norte de la provincia. Los productores con mayores superficies a sembrar y otros influenciados por los pronósticos del Fenómeno El Niño, son lo que comenzaron a marcar el ritmo de la siembra. “Hay preocupación por las malezas como la presencia de la rama negra en los lotes, el crecimiento de poblaciones de sorgo de alepo resistente y la temprana aparición de yuyo colorado”, sostiene el informe SEA.

Con buena disponibilidad de agua útil en la cama de siembra luego de las precipitaciones de la última semana, comenzó el movimiento de las sembradoras para dar ritmo al proceso de siembra de soja, el que avanzó un 1,5%, representando aproximadamente unas 13.500 hectáreas, sobre una intención de siembra de 900.000, revelando que para esta campaña será muy similar o levemente superior al ciclo agrícola anterior, cuya superficie sembrada con soja de primera fue de 890.000 hectáreas. Para el caso de la soja de segunda, de acuerdo a los sondeos realizados, se observa igual situación o con una tendencia a disminuir la superficie a sembrar, todo condicionado a la futura incidencia del fenómeno El Niño.

En le caso del trigo, los cultivos continuaron expresando un estado general de bueno a muy bueno en el 75% de los trigales; un 23% presentó un estado de regular a bueno y el 2% restante regular.

La buena disponibilidad de agua útil en los suelos y el avance en los estados fenológicos de los cultivares no evidenciaron problemas en los período críticos de floración y posterior llenado de grano.

La catástrofe del maíz

En una primera aproximación sobre rindes promedios para la campaña, se estima: para los tres departamentos del norte del área, un rinde promedio entre 19 y 22 qq/Ha.; para los departamentos del centro de la región, un promedio estimado entre los 24 y 28 qq/Ha. y para los departamentos del sur del área, un rinde promedio entre los 28 y 34 qq/Ha.

El estado de los cultivos de girasol se observa de bueno a muy bueno. Se han sembrado 62.250 hectáreas, superficie que representa un 30% menos que la cultivada en la campaña 2014/2015.

La superficie sembrada con maíz de primera es de 53.500 hectáreas, total que significa una reducción del 40,55% de la superficie sembrada en comparación con la campaña anterior, lo que representa un descenso de 36.500 hectáreas menos.

En los primeros sondeos, el panorama para el maíz tardío (de segunda) no sería diferente a la realidad que presentó el maíz temprano, por lo cual también experimentaría una reducción en la intención de siembra del orden del 20 a 22%, en comparación con la intención de siembra de la campaña anterior.

 

El arroz va adelante

El proceso de siembra de arroz alcanzó al 69%, lo que representa unas 26.952 hectáreas. Las bajas temperaturas de la semana y cierta falta de humedad en los primeros centímetros del suelo, han influido en la merma del ritmo que llevaba la siembra. Esta presentó unos 17 puntos conceptuales superiores a la misma fecha de la campaña pasada 2014/2015.

La germinación continúa siendo dificultosa por enrulamiento de las plántulas; las bajas temperaturas inciden en la germinación despareja e irregular y los cultivos acusan amarillamiento, enrulamiento y pérdidas de plantas.

Se han detectado también malezas resistentes al glifosato: rama negra, capín. comelina, lo que amerita un cambio de estrategia en el uso de herbicidas totales. Algunos lotes de la primera etapa de siembra (septiembre) comenzarán a inundarse, previo la aplicación de urea.

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