27 de octubre de 2015 16:46 PM
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El próximo Presidente recibirá un campo en crisis: alertan que se dejarán de sembrar 2 millones de hectáreas

Desde Sociedad Rural advirtieron que la suba de costos y el derrumbe de precios están ahogando al sector. La caída de la superficie, a su vez, impactará en una menor generación de divisas en 2016. Así, estiman que las exportaciones se reducirán en u$s4.300 millones frente a las de este año.

La ola de promesas previas a las elecciones del domingo que venían siendo esbozadas desde hacía meses por los dos principales candidatos, Daniel Scioli y Mauricio Macri, pareció llegar tarde.

 

Ideas como la de eliminar total o parcialmente las retenciones para los principales cultivos; o las mejoras en infraestructura y logística para sacar más rápido la carga o, incluso, la mejora de la competitividad cambiaria a través de una corrección del dólar, no terminaron por cambiar las expectativas y el humor de los hombres de campo.

 

Golpeados por una feroz pérdida de rentabilidad -producto de una fuerte suba de costos en dólares y de precios internacionales deprimidos- los ruralistas, antes que promesas, necesitaban de manera urgente una ecuación financiera más ventajosa que les permitiera planificar la próxima cosecha. 

 

Sin embargo, pasaron las elecciones, las soluciones nunca llegaron y los problemas subsistieron. De modo que la ventana de oportundidad para planificar los cultivos de la nueva campaña se fue cerrando inexorablemente.

 

Así, con productores con menos espaldas para bancar la cosecha y cotizaciones de granos muy lejos de los récords, se disparó el nivel de vacancia en los campos. ¿Qué significa esto? Que hay una enorme superficie, con buen potencial productivo, que está quedando sin utilizar.

 

Según adelantaron a iProfesional desde la Sociedad Rural Argentina (SRA), para la campaña del año próximo se estima que habrá casi 2 millones de hectáreas sin sembrar por efecto del cóctel que viene asfixiando al sector agrícola.

 

En diálogo con iProfesional, Ernesto Ambrosetti, economista jefe del Instituto de Estudios Económicos de la SRA, “para el próximo ciclo no habrá crecimiento en soja. En provincias como Chaco o Salta, los números para hacer la oleaginosa no cierran por ningún lado. Además se espera que haya un menor uso del paquete tecnológico. Bajará la aplicación de fertilizantes y el cuidado de los cultivos, entonces, los rindes también serán más bajos“.

 

Según un informe de la entidad, el valor de las exportaciones de los principales cultivos -incluyendo economías regionales-, pasará de los u$s27.000 millones registrados durante la última campaña a unos u$s22.750 millones.

 

Es decir que la próxima administración recibirá un ingreso de divisas casi u$s4.300 millones más baja (ver cuadro).

 

 

 

En tanto, otro estudio elaborado por la consultora Agritrend estimó que la próxima cosecha aportará unos u$s3.500 millones menos respecto del último ciclo.

 

Uno de los principales referentes del sector, Gustavo Grobocopatel, CEO del Grupo Los Grobo, coincidió con las estimaciones de la SRA. Y alertó sobre cómo se está generalizando la cesión gratuita de lotes por parte de muchos productores quien quiera sembrarlos, hasta tanto cambie la perspectiva del negocio.

 

Si bien el propietario no obtiene una rentabilidad, sí se beneficia con una rotación de cultivos que beneficia a la calidad de la tierra de cara a una próxima cosecha.

“Sobre todo en el norte del país, hay dueños de tierras que, como no les cierran los números, entregan los campos a quien esté interesado. Y lo hacen gratis.  En general, lo hacen bajo la exigencia de que en esas superficies se siembre maíz, ya que ese cultivo permite recuperar materia orgánica para cuando vuelva a convenir hacer soja“, explicó Ambrosetti.

Esta modalidad fue reconocida por APRESID, la organización que agrupa a los productores de siembra directa de la Argentina. Su titular, María Beatriz “Pilu” Giraudo, aseguró a iProfesional que la cesión gratuita de campos “es algo que parece ilógico pero que, lamentablemente, se volvió una realidad en muchas zonas del país”.

“Hay más productores que están cediendo la explotación de la tierra a cambio de nada. Consideramos que es una locura pero en el noroeste del país es algo que ocurre cada vez con más fuerza”, aseguró.

 

En tanto, desde la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) Santiago del Solar, directivo de la organización y ex presidente de MAIZAR, fue más allá al señalar que “algunos directamente están rechazando hasta los campos que se dan gratis porque los números no cierran por ningún lado”.

 

Según Del Solar, “esas dos millones de hectáreas quedarán vacías, mientras que cultivos como el maíz, girasol y trigo irán hacia abajo en producción”, con el agravante de que esa superficie no podrá ocuparse de manera automática con ganadería porque “esa actividad requiere de inversiones a largo plazo”.

 

“Cambiar hacia la cría de animales implica invertir en molinos y tener un mercado a futuro. Además, en una década la Argentina perdió siete millones de cabezas en términos de producción. Las perspectivas no alientan un negocio así”, confió a iProfesional.

 

 

“Dólar soja”, termómetro del atraso 


Según la Consultora Ledesma, la soja en particular y los granos en general fueron, por lejos, los productos de la agroindustria que mejor estaban soportando el mencionado contexto adverso, justamente porque hasta el año pasado los precios externos seguían sosteniéndose en niveles que más que duplicaban el promedio histórico.

 

Sin embargo, el fortalecimiento del billete verde a nivel global y la baja de la cotización de las materias primas, dejaron al descubierto los graves problemas de competitividad cambiaria que enfrenta el campo.

 

Según un relevamiento de la consultora, actualmente el “dólar soja” -es decir el tipo de cambio real efectivo que recibe cada productor por la comercialización de sus granos-, es equivalente al que estaba vigente en 2001, pese a que durante el epílogo de la convertibilidad la tonelada valía apenas u$s170, menos de la mitad que en la actualidad.

 

Así las cosas, el valor del billete verde para esta actividad hoy se encuentra un 42% por debajo del promedio de los últimos trece años (ver cuadro).

 

 

“De esto se desprende que el productor sale de la última cosecha y encara la próxima campaña con el peor nivel de sustentabilidad financiera de los últimos 14 años y la tercera más adversa en más de dos décadas”, es la contundente conclusión de la Consultora Ledesma.

 

Pablo Adreani, consultor de Agripac, calculó que el rojo que acumula el sector rural es de unos u$s3.500 millones, especialmente en el norte del país.

 

En este contexto, desde AACREA aseguraron que “muchos de los que continúan sembrando lo hacen como una forma de resistir y sostener su fuente de trabajo, a la espera de que la situación cambie para el productor”.

 

En tanto, el titular de la Asociación de la Cadena de la Soja (ACSOJA), Rodolfo Rossi, enfatizó que el mayor problema está en las zonas marginales, que ofrecen menores rindes y están lejos de los puertos. Según el directivo, quedaron muchos campos sin alquilar que no van a sembrarse de cara a esta campaña que se está iniciando.

 

Sólo hubo una voz discordante en este diagnóstico poco alentador: la del propio Gobierno. Desde la Secretaría de Agricultura de la Nación, el titular de la cartera, Gabriel Delgado, cuestionó los números de la SRA.

 

“Estamos en un récord de producción, eso es lo concreto. Lo que se hace sentir en las economías regionales no es más que la caída de las commodities. En términos estrictamente productivos hay un crecimiento que se puede explicar desde la innovación”, sostuvo ante la consulta de iProfesional.

 

“De ninguna manera los números de las regiones que están complicadas coinciden con lo que dice la Sociedad Rural. Además, lo que no se aclara es que estamos en una época del año en la que falta sembrar casi todos los cultivos. De hecho, en algunos lugares se está cosechando”, concluyó el funcionario.

 

 

Las semilleras, muy complicadas
Frente a este cuadro, Rossi trazó un sombrío balance: “Hace 40 años que trabajo en la industria semillera y este es el peor año que he visto, con una fuerte baja en la compra de híbridos y en el uso de semillas fiscalizadas. Si no hay una captura del valor por parte de las empresas dueñas de las patentes y aquellas que son responsables de las mejoras genéticas, se va a desplomar la inversión”.

 

El cultivo que tiene el peor pronóstico es el del maíz. Fernando Vilella, director del Programa de Agronegocios de la Universidad de Buenos Aires (UBA), aseguró a iProfesional que la caída será de unas 700.000 hectáreas. Esto representa aproximadamente un descenso del 20% respecto al último ciclo.

 

“Esto tendrá un gran impacto en toda la cadena aunque las que más sufrirán serán las semilleras porque el maíz es lo más rentable. Los productores de soja y trigo, en cambio, pagan muy poco en concepto de derechos a los propietarios de las patentes”, explicó.

Como si la situación no fuera lo suficientemente desoladora por la caída de la producción, Giraudo, de APRESID, advirtió que habrá costos adicionales a la hora de recuperar los campos inactivos.

 

“La superficie que no se use, es decir, todas esas hectáreas que vayan abandonándose, van a ir generando malezas. Luego, recuperar esos campos para hacerlos productivos obligará a transitar un camino de difícil retorno“, afirmó.

 

En tanto que Vilella, de la UBA, trazó un inquietante panorama a futuro: “Según un trabajo de CREA, el 83% del total de la superficie maicera y el 44% del área sojera se tornarán económicamente inviables si se continúa con este esquema para los productores”.

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