30 de octubre de 2015 01:59 AM
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Dos adversidades tienen en vilo a los productores de arroz en Uruguay

Las labores de siembra registran el mayor atraso en los últimos cinco años e inquieta la ausencia de negocios y el atraso en los embarques

El sector arrocero uruguayo tiene por delante el reto de sortear dos obstáculos de gran porte. Por un lado, un atraso muy importante en las labores de siembra. Por otro, la inexistencia casi total de los negocios de exportación del grano cosechado durante la última campaña.
Ernesto Stirling, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), explicó a El Observador Agropecuario que al cierre de octubre se ha sembrado –considerando el área total estimada para el país– apenas de un 40% a un 45% de la superficie planeada, cuando lo habitual a esta altura de la actividad es que se haya sembrado de un 65% a un 75% del área.

“De los últimos cinco años el actual es el de menor área sembrada cuando está por finalizar octubre”, expresó.

Si bien en Uruguay existe una óptima capacidad tecnológica para acondicionar las tierras y efectuar la implantación, lo que no está ayudando es el estado del tiempo, existiendo lluvias por encima de lo habitual en la primavera: 300 mm en el mes en la zona este, el corazón de la cuenca arrocera.

Eso ha coincidido con días mayormente nublados que impiden que tras las precipitaciones los campos sequen rápidamente para permitir el ingreso de las máquinas.

 

En la zona norte del país se ha sembrado alrededor del 60% del área, en la zona centro un 40% y en la zona este un 20%, aproximadamente; en todos los casos son registros inferiores a los ideales.
Hay algunas zonas linderas a la Laguna Merin en las que las crecidas que hubo podrían directamente impedir la siembra.

Stirling precisó que el atraso en la siembra no se trata de un problema exclusivo de Uruguay, dado que sucede más o menos lo mismo en zonas de Argentina y Brasil. Es más, en zonas más distantes, como países del norte de Sudamérica o en América Central, también por el fenómeno de El Niño hay problemas para la producción, aunque en esos casos por ausencia de precipitaciones.

Para este año se estimó un área de 162 mil hectáreas, similar a la de la campaña 2014/2015.

Esta situación de atraso en la siembra, comentó, no corregirse pronto, puede derivar en que el área final sea algo menor a lo proyectado.

El aspecto positivo que tuvo la secuencia de lluvias es que, cuando hace un mes y medio faltaba un 40% de la reserva de agua necesaria, hoy ese dejó de ser un obstáculo y las represas están completas.

 

Dentro de 10 días se debería culminar la actividad de siembra; luego ya las condiciones no serán las ideales.
Pasando al otro aspecto que preocupa, resta aún comercializar un 35% del arroz cosechado en el último otoño. La producción de entonces se estimó en 1.390.000 toneladas.

Lo habitual a esta altura del año es que al menos se haya comercializado un 80% del volumen producido.

“Lo peor en esto es que no hay negocios encaminados para que los molinos puedan trabajar, hay molinos que están parando la actividad, algo que hacía años no se veía; no recuerdo un año tan complicado para colocar el arroz”, reflexionó.
En tanto existe la expectativa de que surja alguna licitación en los próximos días, por al menos 20.000 a 30.000 toneladas, que permita destrabar la situación, Stirling comentó que a la dificultad de la no concreción de negocios se le añade una adicional: están atrasados los embarques.

Se ha colocado al exterior (se exporta por lo menos el 95% del arroz que se produce en Uruguay) algo más del 60% de lo producido en la zafra, pero en materia de embarques no se ha llegado al 50% del arroz negociado.

Desde la ACA se aguarda que esto se modifique porque, además de los perjuicios en la actualidad, la situación puede plantear dificultades de cara al momento en el que deba ingresar a los complejos industriales el arroz de la próxima campaña

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