12 de febrero de 2011 08:17 AM
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La lucha del hemisferio sur contra el tipo de cambio

Los países de América esperan "ayuda" del Estado para sortear la coyuntura. Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia tienen otra conducta.

En el 2010 el precio del dólar no benefició a productores ni a exportadores. En el 2011, ¿podrán las intervenciones de los gobiernos y los programas de autoayuda contribuir a que este año sea más rentable? El aumento en el valor de las monedas de los países productores de frutas del hemisferio sur durante el 2010 maltrató a productores y exportadores, quienes vieron disminuir sus beneficios. De cara al 2011 algunos gobiernos tomaron la decisión de bajar sus valores, pero aún no está claro si esta medida será efectiva. Mientras tanto, hay por lo menos un país que ha tomado el asunto en sus propias manos. El Banco Central de Chile anunció en enero la compra de 12.000 millones de dólares para reducir su tasa de cambio en relación con el dólar norteamericano, el cual llegó a cotizar a cerca de 465 pesos chilenos. El país sudamericano prefiere un tipo de cambio más cercano a los 500 pesos. Países como Brasil y Perú tomaron un enfoque diferente al aumentar los impuestos a las inversiones extranjeras y así desalentar la especulación monetaria. Otros exportadores del Hemisferio Sur como Australia y Nueva Zelanda optaron por otro enfoque y aún no han intervenido sus monedas para alterar el tipo de cambio. A fines de enero el dólar australiano tenía un valor muy similar al norteamericano, mientras que la moneda neozelandesa llegó a los 80 centavos cuando normalmente oscila entre 65 y 70 centavos. Para calmar las fluctuaciones, el exportador de kiwis de Nueva Zelanda Zespri posee un programa que, de acuerdo con su director financiero, Mervyn Dallas, está destinado a suavizar las altas y bajas y está dividido en dos partes: contratos a cierto valor para transacciones futuras con opciones. Si los términos son más favorables, esta opción no se utilizará. Zespri no es inmune a las fluctuaciones, pero el efecto del dólar norteamericano "no será tan importante como si no tuviéramos ningún tipo de cobertura", dijo Dallas. Zespri acredita esta cobertura señalando que ésta les entregó a los productores mayores retornos en 2009/10 que en la temporada anterior, indicando que los mismos, en promedio, habrían sido 0,85 dólares (NZ) inferiores sin el programa. "Al igual que todos los negocios, estamos afectados por las altas y bajas de la moneda", indicó Dallas. "Tratamos de no elegir altos y bajos, pero cuando el dólar norteamericano esté fuerte podríamos no obtener el beneficio completo". Dos economistas del hemisferio sur coinciden en que la intervención cambiaria no ayudará en mucho a los exportadores de fruta, pero tienen distintas visiones sobre qué es lo que ejecutivos de la industria y el gobierno deben hacer. Flavio Menezes, director de la Escuela de Economía de la Universidad de Queensland, en Australia, señaló que tratar de manipular el tipo de cambio no tiene mucho sentido, ya que es un recurso limitado y que podría tener consecuencias negativas. "Hay mucho de que hablar, pero en la práctica la habilidad de influir en el tipo de cambio es bastante limitada. En el mejor de los casos tiene un efecto pequeño y temporal", señaló Menezes. Agregó que a los productores y exportadores de fruta les iría mejor concentrándose en remover las barreras existentes, como los requisitos de cuarentena para algunos cultivos; aumentar su productividad o realizar campañas de promoción y de cobertura. Además indicó que Latinoamérica, Australia y Nueva Zelanda tienen perspectivas distintas respecto del rol del gobierno. "En Australia la gente no espera ayuda del gobierno. Ellos resuelven –dijo Meneses, originario de Brasil–. La gente en América del Sur tiene la expectativa de que el gobierno debe resolver el problema. Pero la sociedad tiene que ayudarse a sí misma". Francisco Arroyo, profesor de Economía en la Universidad de Chile en Santiago y director del Centro de Innovación para el Desarrollo, indicó que el plan de Chile de comprar dólares es de poca ayuda, no tiene valor para el largo plazo y, de hecho, puede dañar a Chile en el futuro en forma de inflación, en pérdida de puestos de trabajo y en gastos de bienestar social. Agregó que si ésa era la señal que las autoridades les estaban dando a los exportadores, entonces ellos entenderán que están solos. Arroyo aboga por un esquema de seguros respaldados por el gobierno que protegerían a los productores y exportadores de las grandes fluctuaciones del tipo de cambio y así preservarían la industria de la fruta.

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