13 de febrero de 2011 11:14 AM
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Temen sobreoferta de frutas

Con precios internacionales en el tope de la serie histórica de la última década, los exportadores reclaman por los mayores costos. Previsiones frente a la posibilidad de una sobreoferta de fruta sureña en el Hemisferio Norte. En la acción pública, y contra el discurso de funcionarios y productores, se reincide en subsidios directos.

Esta semana se plasmaron en la región las promesas de asistencia pública del año 2010 más las conseguidas durante los cortes de ruta del pasado enero. Nuevamente se puso en marcha la parafernalia de subsidios directos contra la sola posesión de título de propiedad. Los productores neuquinos recibieron hasta 50.000 pesos por explotación, cuando el año pasado el tope fue de 30.000, y los rionegrinos sumarán, cuando los pagos a través de las intendencias se hagan efectivos, hasta 30.000 pesos por explotación. Del lado rionegrino existen poco más de 2.000 productores y del neuquino algo más de 300.

Continuidades
Los hechos destacan dos continuidades. La de los subsidios y la argumentación de crisis sectorial. Lo notables es que los funcionarios dicen que los subsidios directos no son el camino para las políticas públicas y que los chacareros insisten en que no quieren subsidios. Ambas afirmaciones no evitan que los subsidios se repitan año a año como la más concreta de las políticas sectoriales. Es verdad, en Neuquén existen otros mecanismos, como los fondos para sanidad y antigranizo, pero son marginales frente a las millonarias transferencias directas. Así, los subsidios funcionan en la práctica como un verdadero “precio sostén” de la actividad.

Rupturas
Entre tantas continuidades también aparecen rupturas. En particular este año la vecina Río Negro no pudo utilizar los recursos bajados desde el Ministerio de Agricultura de manera directa. La Secretaría de Economías Regionales del ministerio les birló esta posibilidad y distribuyó los fondos a través de los intendentes, con las respectivas fotos para el año electoral. Nunca los funcionarios rionegrinos del área se sintieron tan desdibujados. Escucharlos es todo desdén. Del lado neuquino se manejaron mejor. Nación giró fondos para dos municipios, pero el Ministerio de Desarrollo Territorial se adelantó y los “tomó prestados”, con la venia de Nación y con compromiso de reposición, y los distribuyó de manera directa entre los productores de las 5 cámaras de la provincia. Políticamente la jugada fue brillante. Los neuquinos no sólo distribuyeron más por cabeza, sino que continuaron manejando el reparto. También mantuvieron la diferencia histórica de una proporción mayor de dinero por productor.

Pendientes
Se tiene entonces que al inicio de la cosecha se realiza una fuerte transferencia de recursos públicos que, se supone, facilitará la recolección. Una vez más el mediano y largo plazo, cuando deberían ocurrir los siempre invocados cambios estructurales, vuelven a ser relegados por la presunta urgencia.
A pesar de que los precios internacionales están en sus picos históricos, todos se quejan por el aumento de los costos en dólares, los que estaría ahogando la actividad. El problema es más sensible para la exportación hacia los mercados de  las economías centrales del Hemisferio Norte. Algunos pronósticos que ensayan los empresarios en privado resultan sombríos. Sostienen que es difícil colocar “bultos” (cajas de fruta) en ultramar a más de 15 dólares, lo que, dados los costos, sería una señal de una economía de quebranto. Otros vaticinan “un incendio” a partir de mayo, cuando comenzarían a percibirse los primeros cortes en la cadena de pagos. Al mismo tiempo, quizá como un intento por reflejar que la gestión pública va por buen camino, desde Nación destacan que “en enero se duplicaron las exportaciones”. Vale recordar dos cosas. La primera, que la comparación de volumen exportado se realiza contra la mala cosecha de 2009-2010, que además se retrasó. La segunda, que unos pocos barcos a comienzos de la temporada no marcan tendencia, aunque por razones de volumen de cosecha, puede preverse que las ventas externas de este año serán superiores a las de 2010, tanto en volumen como en divisas.

Paradojas

Hablar con los exportadores sobre la presente temporada implica, para el interlocutor, prestar el oído. Se vuelve necesario ayudar a la catarsis; dejar que los empresarios se explayen sobre los innumerables problemas de los mayores costos. Los sentimientos del “observador imparcial” son encontrados. Por un lado se trata de actores que se quejaron hasta en la inmediata post convertibilidad, pero por otro; nadie que mire la macroeconomía puede negar que las subas de costos en dólares son un problema muy real para cualquier enclave exportador intensivo en mano de obra.
Este “retraso cambiario” será el tema excluyente de 2011 y la base de todos los reclamos y acciones de política. Mientras tanto, el modelo económico nacional continuará su ruta: el tipo de cambio seguirá apreciándose y el crecimiento de la economía fortalecerá el poder de negociación de los trabajadores. Para el mediano plazo puede preverse más aumento de la conflictividad sectorial en proporción directa al recorte de la rentabilidad global del negocio.
Una vez superada la catarsis, sucede la paradoja: buena fruta, precios al tope de la serie histórica, pero baja rentabilidad.
Los exportadores reconocen que la pera viene muy bien, tanto en calidad como en calibres. Las manzanas también, aunque repetirán algunas características “estructurales”; asoleado, problemas varietales, como en la Red o en la Royal Gala, que presenta dificultades para adaptarse a la región. Pero son sólo detalles de un conjunto que para la oferta da positivo. En los mercados de destino, en tanto, los stocks siguen bajos y los precios altos. “Son los mejores precios de los últimos 10 años”, reconoció un empresario a E&E.
Los precios altos se traducen también en una ralentización de las ventas. Sucede que Europa está en crisis y que, frente a precios altos, los consumidores sustituyen. Hay algunas frutas más baratas que compiten con las de pepita, por ejemplo naranjas, bananas y ananás.
Luego están los temores de una sobreoferta a partir de marzo o abril. Un exportador confesó a E&E su temor de que, tras Fruit Logística, que finalizó esta semana en Berlín, suceda el optimismo y un shock de embarques que depriman los precios en destino. Al parecer, la dispersión de firmas exportadoras y la división entre la dirigencia empresaria regional podría generar, entre otros efectos no deseados, que no se coordinen los envíos. La coordinación “es algo que nunca pudo lograrse, y menos ahora, cuando estamos divididos y necesitamos plata”, reconoció la fuente. Algo parecido estaría ocurriendo ya con el mercado interno y Brasil, los que, según el exportador, estarían “muy abastecidos”.

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