19 de noviembre de 2009 09:37 AM
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Expertos trazan un nuevo electrocardiograma sobre la soja en la Argentina

El futuro de la soja argentina, el mayor producto de exportación del país, está en el centro del debate. El mismo comenzó este martes, cuando la prestigiosa publicación alemana Oil World, referente en el análisis del mercado de las oleaginosas, volvió a recortar su pronóstico de cosecha.

De este modo, se desató un debate sobre si estas proyecciones reflejan o no el verdadero pulso de la siembra en la Argentina, un factor fundamental, teniendo en cuenta que en 2010 el Gobierno debe asegurarse una “caja” consistente, en momentos donde avanza a pasos agigantados la erosión del frente fiscal. Y lo cierto es que no hay un consenso uniforme sobre el futuro del "oro verde" en la Argentina.
Los analistas de Oil World anunciaron este martes una merma de 2 M de toneladas en las estimaciones y prevén que la campaña argentina no superará las 48 M de toneladas.

El dato es preocupante porque la misma publicación, a fines de octubre, ya había pronosticado una contracción similar, es decir que en menos de un mes, las estimaciones acumulan una baja de 4 M de toneladas.

Además, de profundizarse la tendencia, la Argentina podría despedirse del récord previsto para la campaña 2009/10, dado que dos ciclos anteriores este cultivo había arrojado un total de 47 M de toneladas cosechadas.

La publicación basó sus cálculos en que, si bien en varias regiones hubo un nivel interesante de lluvias, al menos 7 millones de hectáreas del área de siembra con soja –de las 19 previstas- aún están sufriendo la falta de agua.

En la línea de Oil World, César Gagliardo, presidente de la corredora Artegran, se mostró preocupado por el futuro del “yuyito”: “Hoy ya estamos pensando en que, para llegar a 48 M de toneladas todavía hacen falta más lluvias. La situación más complicada está en Córdoba, donde se pensaban sembrar 4 M de hectáreas del total”.

Por su parte, desde la Bolsa de Comercio de Rosario destacaron que si bien las últimas precipitaciones trajeron alivio para algunas áreas, “en el sur de Santa Fe, donde se produjo el epicentro de la tormenta con registros superiores a los 80 milímetros, los fuertes vientos y el granizo provocaron destrozos en cultivos de soja, maíz y trigo”.

“En el caso de la oleaginosa, hubo daños importantes y muchos lotes deberán resembrarse”, alertaron.

En este contexto, Gagliardo sostuvo que el proceso de siembra tiene un retraso considerable, producto de las malas condiciones climáticas: al día de la fecha se habría cubierto el 40% de las 19 M de hectáreas previstas. Como contrapartida, a esta altura del año pasado, los productores ya habían logrado cubrir el 60 por ciento.

Gagliardo agregó que “en la medida en que llueva, las hectáreas se van a sumar rápidamente porque la reacción de los productores en esta época del año es muy fuerte”.

Además, destacó que “puede ser que el repunte en los precios futuros den un poco de ánimo -en relación a los cerca de u$s240 para Rosario-, dado que con menos kilos podrán obtener una rentabilidad aceptable”.

Sin embargo, explicó que ya a esta altura de la campaña, la Argentina dejará sin cubrir unas 500 mil hectáreas, producto de la floja situación climática que afecta a la olaginosa y, con viento a favor, la superficie será de 18,5 millones de hectáreas.

Entre la expectativa y el optimismo
Entre las voces contrarias a las previsiones de Oil World está Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja, organización que cuenta como socios plenarios a los principales actores del complejo oleaginoso, tales como la Asociación Argentina de de Productores en Siembra Directa (Aapresid), la Sociedad Rural (SRA) y la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), en representación de pesos pesados como Bunge Argentina, Cargill, Molinos Río de la Plata y Nidera.

“La reducción de 2 M de toneladas más me parece muy prematura. Estimamos que se van a sembrar las 19 millones de hectáreas previstas inicialmente y, con un rendimiento lógico, de 2.750 kilos promedio, estaremos en 52 M de toneladas”, destacó.

“Será fácil llegar a esa cifra”, agregó Rossi.

Según el dirigente, “hay partes de la zona núcleo donde el suelo recuperó los perfiles de humedad y van a tener un año muy bueno. Es verdad que estamos abajo en el ritmo de siembra, pero con algunas lluvias más, a fines de esta semana ya estaríamos llegando al 60 por ciento”.

Precios firmes
En materia de precios, reina el optimismo. El fuerte debilitamiento del dólar es un factor alcista determinante en el mercado de granos porque promueve un mayor ingreso de capitales especulativos en los contratos de futuros. Además, el dólar barato brinda un fuerte empuje al comercio de soja, dado que baja el precio de las importaciones de las economías que demandan granos.

En este contexto, Rossi sostuvo que “los precios de la oleaginosa están firmes porque, por un lado, hay un componente financiero importante y, por el otro, la demanda está muy sostenida y Asia no se va a bajar de este tren. Tras superarse la crisis mundial, estimamos que los países de esa región van a demandar, anualmente, entre 5 y 6 por ciento más de soja y derivados”.

En el plano local, la soja cotizó con ganancias el miércoles y tocó su techo en casi tres meses, impulsada por las subas iniciales del mercado de futuros de Chicago, según Reuters.

De este modo, en Rosario, el principal puerto de granos del país, la soja se ofreció a 1.010 pesos (263 dólares) por tonelada, por encima de los 1.000 pesos del martes.

Juan Diego Wasilevsky

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