21 de febrero de 2011 09:56 AM
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Pasen y vean: la arveja

Entre los productores y asesores que manejan ambientes de buena aptitud en la Zona Núcleo, con potencial, se afianza la idea de la intensificación productiva con mayor superficie de cultivos de invierno, que permiten diversificar y bajar el riesgo del negocio. Esta agricultura en desarrollo se integra a conceptos ya adquiridos, como el manejo por ambientes, captar más eficientemente la oferta ambiental y lograr una rotación más sustentable y estable.

La empresa Marca Líquida siembra miles de hectáreas en diversas regiones del país y tiene las unidades productivas Ceferino Namuncurá, en la localidad de Cañada de Machado (departamento de Río Primero), en el centro cordobés, y La Gina, en Canals, en el sudeste. En Cañada de Machado, el 75 por ciento de la superficie está regada por un pivot central de cuatro posiciones, las cuales riegan aproximadamente 48 hectáreas en cada posición. En cambio, en Canals, la producción es en secano.

Para ellos, el 2010 fue un año de cambio en la estrategia productiva. Sembraron arveja como alternativa invernal al trigo. También lenteja, pero con la primera quedaron más entusiasmados.Hicieron 95 hectáreas de arveja (35 en Cañada de Machado y 60 en Canals) y 48 de lenteja en la primera de las localidades.

Tradicionalmente, estas legumbres se implantaban en zonas del sudeste santafesino y del noroeste bonaerense, debido a que los otoños e inviernos son más húmedos que las regiones en las que hoy estos cultivos se presentan como una alternativa interesante.

Carlos Ferrari, ingeniero agrónomo y directivo de la compañía, contó a Clarín Rural los objetivos que persiguen en el corto y mediano plazo con la búsqueda de estas alternativas de invierno. “En lo inmediato queremos estabilizar la rotación, mejorar la ocupación de los lotes y hacer un uso más eficiente del agua; pero la finalidad más general, cuando alcancemos las primeras metas, es no dejar lotes libres durante el invierno”.

Todo este rearmado productivo es un plan de prueba en el cual, para la elección de la mejor alternativa, pesan las razones agroclimáticas de la región, las agronómicas y las económicas, según las ordena Edgard Ramírez, también ingeniero y directivo de Marca Líquida. Por ello, Ramírez no deja pasar la oportunidad y agrega que en el próximo invierno también sembrarán garbanzo.

Ferrari fue quien se metió de lleno en los detalles técnicos del manejo de la arveja, que pareciera, en el fondo, el cultivo que más los convence para su esquema.

El atípico otoño de 2010 les dio una gran sorpresa cuando comparan el planteo regado contra el no regado e imaginan un importante potencial para el cultivo de la región. “Los rendimientos de la arveja bajo riego contra la que estuvo en secano no mostraron diferencia”, sentencian los ingenieros.

Y remitiéndose a los resultados, dicen que “en Canals los rendimientos promedio llegaron a los 34,5 quintales por hectárea y en Cañada de Machado fueron de 36 quintales”. Pero reconocieron que en el sudeste cordobés las lluvias durante otoño-invierno llegaron a casi 300 milímetros, el mismo volumen total que alcanzaron entre precipitaciones y riego en Cañada de Machado, en el centro provincial.

La preparación de los lotes que se destinarían a las legumbres comenzó en el mes de marzo, cuando la soja y el maíz los liberaron. Sobre rastrojo de maíz se sembró arveja y sobre soja de primera, la lenteja.

Ramírez advirtió que, cómo el cultivo se hace en directa, la cama de siembra es un punto importante para un buen logro de plantas. El nivel de cobertura o la distribución del rastrojo que deja el antecesor pueden afectar el nacimiento homogéneo de la arveja o lenteja, por lo cual la buena distribución del rastrojo es muy importante, porque asegura una correcta distribución de la humedad para un nacimiento parejo. Además, favorece un adecuado control de las malezas.

Aunque la presión de malezas era baja, el barbecho químico se hizo un mes antes de la implantación. Durante los tres meses previos al control químico (marzo, abril y mayo) se acumularon 135 milímetros por la lluvias. La siembra en Canals fue entre el 8 y el 10 de julio, con un espaciamiento entre hileras de 21 centímetros. Gracias a que todas las condiciones climáticas fueron favorables hasta la floración, permitió la normal cobertura del entresurco en los estadios reproductivos.

Se eligió una variedad con destino al consumo humano, Facón, y se manejó con una densidad de siembra de 176 kilos de semilla por hectárea.

De acuerdo a lo que explica Ferrari, esta especie tiene bajos requerimientos nutritivos, comparables a la soja de primera, pero hay que destacar que el grano tiene alto contenido de proteínas, por lo cual exige, por un lado, una buena nutrición nitrogenada que la misma planta se encarga de fijar, y, por otro, aunque en menor proporción, fósforo y azufre.

Ya que es una especie que toma el nitrógeno atmosférico, se puso especial atención y cuidado en la inoculación de la semilla, con la cepa adecuada para asegurar una buena nodulación.

Ramírez sostuvo que en la siembra se aplicaron 41 kilos por hectárea de superfosfato simple, como fuentes de fósforo y azufre; en cambio, en el caso del esquema regado, la totalidad de los requerimientos se cubrieron con el aporte del suelo.

Con todos los recaudos presiembra, los técnicos de Marca Líquida contaron que, al llevar a cabo una evaluación post-emergencia, encontraron un cultivo sano, libre de enfermedades y sin ataque de insectos de suelo y malezas; bien nodulado y con un logro adecuado, de 92 plantas por metro cuadrado.

Todo el desarrollo fue en buenas condiciones y se destacaron, por sobre todo, los aportes de las precipitaciones durante el ciclo vegetativo y reproductivo, que totalizaron 289 milímetros.

La cosecha fue directa y se hizo sin problemas, con el secado natural de las plantas. Sólo fue necesario aplicar desecante en 4 hectáreas, en las cuales las plantas habían madurado desuniformemente.

La empresa Marca Líquida forma parte de la regional Monte Cristo de Aapresid. Junto a productores de esa regional y al CREA de Río Primero organizaron hace algunas semanas una recorrida por campos con siembra de legumbres. En todos los casos, con sistemas regados.

En esa cita de productores legumbreros, repasaron los principales aspectos de manejo para apuntalar los planteos y también las cuestiones económicas.

Desde la empresa, remarcan que estos cultivos son una alternativa al trigo, pero destacan que los márgenes netos de la legumbres son mayores que los del trigo, y con menor inversión. De todas formas, aclaran que el trigo no saldrá de su rotación, porque reconocen los beneficios del cereal en el potencial productivo de los lotes, a través de la mejora en la variables edáficas y en la economía del agua.

En términos comparativos, los técnicos indican que “para que el trigo, a valores de pizarra de hoy, entregue los márgenes de la arveja, tiene que rendir con estabilidad 50 quintales por hectárea, con todo un manejo tecnológico de punta y con el costo de regar 280 a 300 milímetros de agua”.

Por contraposición, la arveja requiere una baja inversión tecnológica y menores costos ocasionados por el riego, porque alcanzan con 100 a 120 milímetros por hectárea.

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