2 de abril de 2011 07:41 AM
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La lucha contra el HLB en todo el país lleva cuatro años y los resultados son satisfactorios

El director Regional del Senasa destacó las tareas de monitoreo y el trabajo con la Eeaoc, el INTA, Afinoa y las provincias.

"Por suerte en la Argentina no tenemos presencia del HLB (ex greening), una enfermedad bacteriana considerada en el mundo entero como extremadamente peligrosa para las plantaciones citrícolas. Por lo tanto, desde el lugar en el cual nos encontremos trabajando, debemos hacer todo lo posible para que no ingrese al país", señaló el director regional del Senasa NOA-Sur, Carlos Grignola.

En el país existe uno de los insectos vectores llamado Psílido asiático de los citrus o chicharrita, diaphorina citri del HLB. Sobre este insecto y la enfermedad ya se está trabajando a conciencia con los sectores involucrados para monitorear y chequear todas las zonas productoras de cítricos, apuntó el funcionario.

"La actividad citrícola para Tucumán tiene una gran importancia social y económica y se encuentra en los primeros puestos en la generación del PBI provincial. De manera que el potencial daño económico que puede generar esta enfermedad es muy grande y las consecuencias de su radicación en nuestra zona productora serían de gravísimas consecuencias", apuntó Grignola.

"Estamos implementando diferentes estrategias en el orden nacional y en la provincia, que abarcan a todos los actores y a los aspectos productivos y técnicos relacionados a fin de preservar al país libre de esta enfermedad", indicó.

Por esto que desde el Senasa se trabaja en la prevención del ingreso de la enfermedad al país con la aplicación del programa Nacional de Prevención del Huanglongbing, tareas que comparten con el Senasa, la Eeaoc, el Inta, las provincias citrícolas y Afinoa.

"Con la resolución emitida por el Senasa sobre la situación de emergencia se trabaja en la detección de la presencia de diaphorina en la región productora provincial y nacional, de allí los monitoreos permanentes", explicó Grignola.

Según el funcionario, para los monitoreos en la provincia se diagramó un sistema de cuadriculas de 1.000 hectáreas cada una, que fueron divididas en cuadriculas más chicas de 111 hectáreas para obtener datos más certeros.

Después de levantar los datos de los monitoreos casi inmediatamente se suben los resultados a una página web para tener casi al instante los resultados.

"En Tucumán terminó el tercer monitoreo y ya estamos pasando por cuarta vez en la zona productora citrícola sin tener por suerte resultados positivos. Se chequean todas las fincas que estén inscriptas en el programa de exportación de frutas cítricas a la UE o a países con restricciones cuarentenarias, y también las destinadas a la producción de cítricos al mercado interno. También viveros cítricos y/o con plantas hospederas y plantas ornamentales de citrus como los naranjos agrios, que se encuentran muchas ciudades y pueblos tucumanos", concluyó Grignola

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