26 de abril de 2011 21:25 PM
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Fiebre por la fruta en La Araucanía

CHILE : La buena rentabilidad del negocio y el cambio climático, han impulsado a que el antaño "granero de Chile" empiece a colorear sus hasta ahora amarillentas praderas con manzanos, berries, cerezos y avellanos. Pero para despegar hay que resolver desafíos como la marginación de algunos sectores y la débil articulación del negocio.

Una manzana roja, dulce y carnosa llama la atención de una niña norteamericana que la toma desde la góndola de un supermercado en Nueva York. Al otro lado del charco, en una tienda gourmet en Londres, una pareja compra arándanos y frambuesas para preparar una tarta. Más lejos, en Tokio, una joven japonesa come un bombón ferrero rocher y saborea el avellano en su interior. Los consumidores no saben, pero lo que están comiendo es made in Araucanía, en Chile.

Una región de la que saben poco o nada; que tradicionalmente se asocia a los cereales y a la ganadería, y donde la fruta ha ido ganando terreno.  Ser fruticultor está de moda y dados los buenos retornos merece el riesgo. Sin tomar en cuenta las advertencias de heladas y las lluvias fuera de temporada, algunos productores han apostado por la fruta y han ganado.

Las buenas rentabilidades que están dejando algunas especies y el cambio climático que ha cambiado las condiciones permitiendo nuevos cultivos -especialmente frutales- en zonas que hasta ahora no tenían esas posibilidades, despertaron el olfato de algunos agricultores, que, sin saber mucho por qué, pero movidos por las lucas, el riesgo y la intuición, se han llevado con bombos y petacas sus proyectos en manzanos, berries, y más recientemente en cerezos y avellanos europeos, cada vez más al sur.

Así se ha dado paso a una verdadera fiebre por la fruta, nunca antes vista en La Araucanía… pero, aunque el negocio ha despegado, hay ciertas malezas que le impiden avanzar. Por ahora le pesan temas como la desorganización o la poca inclusión y capacitación a los productores más pequeños. Resolverlos sería la única forma de que el negocio se posicione como una alternativa que apuntale el desarrollo en la región más pobre del país.

Es cierto que los frutales ya superaron la etapa del coqueteo con en el sur. Hoy conforman más del 10% de lo que se produce en la IX Región y la proyección es duplicar las actuales 10 mil hectáreas, llegando hasta las 20 mil ha de frutales al año 2020. Algo así como un plan veinte-veinte para la fruta en el sur.

"De trigo hay 109 mil ha. De frutales, 13 mil, entre las que están produciendo y las que aún no han entrado en producción. Ha sido un crecimiento sostenido año a año. Por ello falta un reacondicionamiento de la base productiva regional y comenzar a proyectar un crecimiento de las exportaciones", sostiene René Araneda, seremi de Agricultura de La Araucanía.

No se trata de desplazar los cultivos tradicionales. De hecho estos siguen siendo la base de la economía agrícola de la IX Región. Pero, en paralelo a los cereales, los agricultores están apostando parte de sus fichas a la fruta. Y su olfato parece apuntar a lo correcto.

¿Por qué La Araucanía?

Pedro Nickelsen y Gerardo Jequier tienen un fundo ultra tecnológico con siembras que van desde trigo a arándanos en Collipulli; estos emprendedores ganaron a fines del año pasado el concurso al campo del año 2010 organizado por Anasac. José Miguel Inalaf, empresario mapuche de tomo y lomo, levantó con cero pesos una empresa de cerezas de exportación en Gorbea. Otro ejemplo que da cuenta del cómo se está moviendo la fruta en la región es el de las familias Parant, la Alemparte y la empresa Frutera San Clemente, que han contribuido a devolver el sabor manzanero a la zona, que produjo y hasta exportó de forma rudimentaria manzanas en la década de 1920, negocio que en esa época no fructiferó por las plagas y falta de tecnologías, debiendo desplazar los cultivos hacia localidades como Curicó.

Ahora, en cambio, la fruta se está convirtiendo en un chiche en el sur.

"En frutales hay posibilidades ciertas. Tenemos frambuesos, manzanos, y cerezos en Gorbea y Collipulli, porque ha habido capacidad para arriesgar y ganar", indica René Araneda.

Y los números les están dando la razón. Entre el 2009 y 2010 las exportaciones de manzanas subieron 45%; y los berries 33 por ciento. También los precios han subido como mínimo un tercio al comparar las dos temporadas.

Quizás por eso se han hecho grandes inversiones en la zona como la de Frutícola San Clemente, más conocida como Frusan, que inauguró hace tres semanas una planta de 30 millones de dólares; o se han impulsado iniciativas como el primer Seminario y Expo Frutícola organizado por INIA Carillanca, la Corfo y la Asociación de Productores Frutícolas de la región (antiguo PMC frutícola de La Araucanía) en Temuco, a mediados de este mes.

Otro elemento que ha contribuido en la apuesta por la fruta en la IX región es el llamado cambio climático, que ha permitido sacar provecho a las condiciones naturales de la región. Gracias a mínimas y máximas más altas, a la barrera natural de la cordillera de Nahuelbuta y a los microclimas que se forman en algunos valles, el despegue del negocio frutícola, antes impensado para la zona, ahora se está apoderando de las praderas sureñas.

Sacando la maleza

Temas como los altos índices de pobreza de la Novena Región, la poca organización de la industria o la falta de capacitación de los agricultores, son parte de lo pendiente y que está entorpeciendo el desarrollo de la industria.

Según datos 2009 de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica, un 27 por ciento de la población de la Novena Región vive bajo el paraguas de la pobreza. Es decir, prácticamente una de cada tres personas está en esa condición. Y en el agro la situación es más compleja. Se estima que el 75 por ciento de las parcelas agrícolas pertenecen a pequeños productores, en muchos casos familias que subsisten a duras penas de la tierra.

De ahí la importancia que podría revestir la fruta no sólo como un rubro comercial atractivo, sino también pujante para agricultores de distinto tamaño y como una alternativa generadora de los, hasta ahora, esquivos puestos de trabajo. Especies como arándanos y frambuesos justamente son habituales en terrenos más pequeños y requieren mucha mano de obra. Pero el desafío está en encadenar la producción y resolver los baches en el camino.

Para enfrentar los temas pendientes, los expertos dan algunas pautas.

* Mano de obra

Los cerezos, los frambuesos y en especial los arándanos requieren mucha mano de obra, a la que se paga bien por hacer la pega. Y ese atractivo se replica en el caso de los manzanos y avellanos europeos. Una hectárea de manzanos da un puesto de trabajo permanente al año; y los avellanos, dado que se caen al suelo, son más amigables de cosechar que otras especies que implican estar de pie todo el día. Aunque persisten problemas como el alto costo de la mano de obra, la falta de gente calificada y el fantasma del dólar.

Mirando a mediano y largo plazo y proyectando el desarrollo frutícola, el llamado de los expertos es a no
descartar ajustes como traer mano de obra desde afuera, para no poner límites al crecimiento.

* La pobreza de la novena

 "La violencia en regiones como La Araucanía tiene que ver con los bajos ingresos y la falta de oportunidades de sectores como el agrícola", indica Andreas Kobrich, secretario general de la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco.

Una de las formas de frenar y revertir este escenario, que finalmente tira para abajo el potencial comercial de la región, sería encadenando a los pequeños con proyectos concretos.

 "Pequeñas familias podrían con ayuda y apoyo, dedicarse a la producción de frutillas y frambuesas, en vez de ir a canastear la fruta en ferias libres del pueblo", explica Andrés Molina, intendente de La Araucanía.

* la sustentabilidad

 Mucho terreno con potencial agrícola está degradado. El llamado de los expertos es a promover  propuestas de cultivos que proyecten el negocio a largo plazo y de forma sustentable.

"Hay muchos suelos con potencial agrícola que hoy tienen bosques plantados. Tenemos que buscar alianzas, inversiones y una estrategia regional conjunta para enfrentar estos temas", indica Elizabeth Keher, directora regional de INIA Carillanca.

* Ojo comercial

Otro de los desafíos es articular mejor el mercado. Las apuestas por frutales no necesariamente han ido de la mano con la mejor manera de comercializar, o con la capacidad industrial necesaria para procesar y congelar.

* capacitación y educación

En La Araucanía se han desarrollado iniciativas interesantes como AraucaníAprende impulsada por CorpAraucanía. Pero aún hay espacio para crecer en colegios, liceos y universidades, con formación acorde a lo que requiere la industria; lo otro que se debe fortalecer es la capacitación, para mejorar las herramientas técnicas de los productores.

* Atraer a inversionistas

Muchos empresarios tienen temor a invertir en la región. Las mediáticas historias de violencia en el sur, de campos quemados y de comuneros, han desincentivado a algunos. Pero lo cierto es que hoy por hoy La Araucanía se presenta como un polo pujante a nivel nacional. Temuco se quiere perfilar como un eje universitario, y hay proyectos para construir un nodo industrial en la región, algo así como una ciudad empresarial. Y hay espacio para crecer.

"Hay que apostar por la inversión, las líneas de comercialización, la transferencia tecnológica, y empujar a quienes estén tirando el carro del desarrollo", sostiene José Luis Velasco, director regional de Corfo.

* Volverse tecnológico

Para los empresarios que han apostado por la fruta en La Araucanía, una de las claves ha sido la tecnología. El riego tecnificado, los sensores, los embalses y la conectividad son claves para apuntalar el boom. Hay proyectos interesantes como embalses en los ríos Blanco y Purén, pero aún faltan estrategias más globales en esa línea.
La estimación  de la producción del año pasado bordeó las 120 mil toneladas. Las manzanas representaron el 90%, y el 10% restante se divide entre las demás frutas.
Las provincias más frutales son Cautín (arándanos, frambuesa, frutilla, gran parte de manzanos verdes y todo el avellano europeo); y Malleco (cerezas, manzana roja y un tercio de los arándanos).
Según cifras entregadas por la Asociación de Productores Frutícolas de La Araucanía, los manzanos rojos representan el 16% de la superficie plantada; los arándanos el 12%; el avellano europeo 7%; el manzano verde 5%; la frambuesas 4% y los cerezos 3%.
 Según cifras 2010 elaboradas por la Asociación de Productores Frutícolas de La Araucanía, en base a la superficie plantada actual, en casi todas las especies se estaría ocupando menos del 1% del potencial que hay para crecer. Fruta araucana con mejor sabor El término de cosecha para muchas especies, más tardío en el sur, hace más interesante la apuesta frutícola en regiones como la Novena. El atraso implica que la fruta puede ser enviada cuando comienza a escasear en mercados como Estados Unidos. Además están los temas técnicos que se potencian con el frío, como el color o acidez de la fruta.

 "Hay aspectos técnicos propios del sur que explican por qué el color es más fuerte en manzanas, o se dan especies más resistentes", puntualiza José Luis Velasco.Alternativas que repuntan Otras especies interesantes que han repuntado con fuerza son el nogal, la frutilla, los olivos y frutos silvestres como la murtilla.

 "Son interesantes para segmentos de mercados pequeños, pero hay que apostar por el mejoramiento genético y domesticar la fruta las especies silvestres, al igual como lo estamos haciendo con la murtilla", sostiene Miguel Ellena, experto en frutales del INIA.Frutas Avellano europeo
En la actualidad hay 3.500 ha plantadas en La Araucanía, y, si sigue el ritmo de crecimiento, Chile podría convertirse en el tercer oferente mundial.
"Nuestra producción alcanza cerca de los 400 mil kilos y hemos hecho alianzas con empresas exportadoras. Además hay planes para construir una planta de descascarado y pelado con una inversión de cuatro millones de dólares, asociada a Pacific Nut. La idea es ser una alternativa para el 90% del mercado mundial, que es de avellana descascarada", explica Manuel Moller, presidente de la asociación de productores de avellano.
 Manzanas
Existen alrededor de dos mil hectáreas de manzanos rojos y 700 ha de manzanos verdes. De la fruta se exportaron US$ 23 millones el año pasado, casi 50 por ciento más que la temporada anterior. En el rubro destacan las inversiones de familias como Alemparte, Parant y la empresa Frusan. Berries
Empresas como Agrícola La Selva de Pedro Nickelsen y Gerardo Jequier, visionarios de tomo y lomo de la Novena Región, vienen plantando arándanos desde 1992. Pero esa era la excepción y no la regla. Las buenas rentabilidades del negocio y un clima cada vez más favorable en la zona, han empujado la producción de otros berries, como las frambuesas. El año pasado se exportaron US$ 15 millones en berries, lo cual refleja un crecimiento de 33% respecto al año 2009. De arándanos hay alrededor de 1.600 hectáreas y de frambuesas 600. Hoy uno de los peros está en la capacidad de congelar.

Cerezos
Los cerezos requieren mucha inversión inicial, la implementación de tecnologías en riego y una espalda para aguantar que la fruta entre en producción, lo que puede demorar más de cinco años. Las innovaciones más recientes podrían ser una clave para los productores chilenos. Hay propuestas que se están utilizando en Italia que, con cambios en el sistema de conducción logran que las plantas entren en producción al segundo año, sin afectar su condición.
Hoy existen del orden de 400 hectáreas plantadas

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