21 de mayo de 2011 07:47 AM
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Apareció el vector del HLB: hay que eliminarlo

La temible enfermedad de Huanglongbing o HLB, conocida en su origen como Greening, ataca a las plantas citrícolas hasta que las mata. No tiene aún una cura y su ataque es sinónimo de desastre. Anular la amenaza en Tucumán implica erradicar el insecto que la transporta y sus hospederos, es decir, las plantas donde podría proliferar. Se profundizaron los controles fitosanitarios.

La información sobre la detección en una planta de mirto ("murraya paniculata") de la presencia del insecto vector diaphorina citri en nuestra la ciudad de Tucumán puso los pelos de punta a los productores que realmente saben cuáles son las consecuencias que esto puede llegar a tener. Por suerte, y hasta ahora, el insecto encontrado no es portador de la enfermedad "Huanglongbing" o HLB, que afecta a la citricultura mundial produciendo pérdidas millonarias y para la cual no existe cura alguna: esto es, la planta afectada muere indefectiblemente.

En Brasil se han erradicado cerca de 4 millones de plantas por el HLB, que en nuestro caso significaría la pérdida de la mitad de nuestra superficie plantada con limones.

La información surgió en el marco de las actividades de vigilancia fitosanitaria que lleva adelante el Senasa, junto con los distintos actores del Plan Nacional de Prevención de HLB (INTA, universidades nacionales, EEAOC y sectores privados).

Frente a este nuevo estado de cosas, el Senasa resolvió inmediatamente reforzar los controles y monitoreos en Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca. También profundiza el relevamiento en las provincias del Noroeste Argentino (NOA), área donde también existe el insecto vector (chicharrita).

Mientras tanto, el Senasa sigue con su alerta contra el "Huanglongbing", cuyo agente causal es la bacteria Candidatus liberibacter sp y sus vectores son los "psílidos" o "chicharritas" Diaphorina citri y Trioza eritreae.

Desde la EEAOC y el Senasa informaron que no hay indicios de que exista el HLB en la Argentina, pero sí de su insecto vector, y ahora lo tenemos presente en nuestra provincia. Por lo que los monitoreos continúan para determinar fehacientemente su cantidad y lugares en la cual pueda estar presente.

No hay dudas que mucho de lo que se pueda hacer no es suficiente para evitar la diseminación de un insecto, por ahora sano, pero no se debe bajar los brazos en esta pelea tan desigual con una enfermedad tan temida.

Hoy existen los controles del material vegetal en las barreras zoofitosanitarias, pero el esfuerzo debe ser mayor y realmente lograr que las barreras precisamente sean lo que su palabra dice.

La posible presencia de la bacteria en el insecto vector preocupa en general a toda la actividad citrícola de la región. Dentro de esta situación no deseada, lo positivo es que por ahora no está presente esa bacteria en el aparato digestivo de los insectos detectados, por lo que se debe trabajar mancomunadamente, tanto el sector productivo, como toda la sociedad para evitar su propagación.

El trabajo en las barreras zoofitosanitarias deben ser intensos, profundizando los controles en nuestra provincia y de la región. Hoy tenemos el insecto pero no la enfermedad y debe hacerse todo lo humanamente posible para erradicar al vector.

Ahora es importante evitar, a toda costa, que la enfermedad bacteriana ingrese a nuestra región, ya que Tucumán y el NOA tienen una gran superficie en producción, de gran importancia económica y social.

Es indispensable crear conciencia y trabajar en conjunto para lograr resultados inmediatos, a través de: a) el fortalecimiento de las barreras fitosanitarias para evitar el traslado de cualquier planta hospedera sin un certificado o con el tratamiento adecuado; b) evitar el traslado de fruta sin procesar, debido a que es una vía de ingreso del insecto vector en los estados de ‘ninfa’ y de ‘adultos’; c) adquirir sólo plantines de sanidad controlada y producidos en viveros certificados; d) producir plantines de cítricos en viveros con malla antiinsecto; e) no plantar el ‘mirto’, porque es un hospedero preferido; no comercializar ni multiplicar dicha planta ornamental; f) monitorear las quintas comerciales, al menos dos veces al año: primavera-verano y otoño-invierno, para detectar el vector y síntomas dudosos, sumando las zonas urbanas; y g) capacitarse, que es otra forma de actuar responsablemente.

El vector Diaphorina citri pudo venir en estas plantas por lo que el control en origen es indispensable para saber que no se está transportando el insecto en la carga, o pudo llegar volando quién sabe desde dónde.

Estrategia

Todo lo que se haga no será en vano si se logra evitar que el HLB ingrese a la región, porque tiene una alta peligrosidad. La prioridad hoy es eliminar el insecto que tenemos en la provincia y para ello las labores mancomunadas de la EEAOC, el Senasa, el Gobierno provincial, ya sea la Secretaria de Agricultura, el Siprosa y las municipalidades, deben estar dirigidas a anular la amenaza que es la presencia del vector, con pulverizaciones bien dirigidas y adecuadas para controlar y eliminar la proliferación del insecto y también erradicar las plantas hospederas.

La segunda actividad económica de la provincia está en peligro y si el HLB aparece las perdidas serán inconmensurables y las consecuencias desastrosas.

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